Rencillas

gaspart-bernabeuMARIO BECEDAS | Habíamos armado la de Dios es Cristo, la de San Quintín y la de ‘la he liao parda’. Habíamos montado la fiesta, la verbena y la cabra al órgano. Habíamos buscado la guerra, el combate y el Puente Aéreo. Habíamos ansiado la portada, la pitada y la Cibeles. No ha habido manera. Tanto para nada. La final de la Copa del Rey se jugará… en casa.

En el Barça saben que desde que un Mourinho de Inter les apartó de jugar la final de una Champions ya ganada en el Santiago Bernabéu —corría el gran 2010— sería imposible rememorar la vuelta olímpica de Joan Gaspart en el ‘Templo’. Discurría 1997 y el entonces ‘vicepresi’ culé se armó con su bufanda para celebrar la Copa ante el Betis.

Este gesto tan ultra, reprobable y hasta afable visto 18 años después puso en evidencia el riesgo de que Madrid o Barça levantaran un metal en el campo del otro con un tercero mediante. Una posible humillación a la que Florentino Pérez no ha querido sustraerse alegando Estado de excepción y de obras en los retretes de Chamartín.

Anhelando morbo, a la Junta de Bartomeu le parecía poco el continuo cancán en ‘Chez Ruz’ —juro que antes se llamaba Audiencia Nacional— y buscó más emociones en ‘Madrit’: una final en el Bernabéu ante el Athletic podría permitir un resarcimiento más que distendido semanas antes de unas elecciones en las que podría arrasar la ‘bestia’ Laporta.

Se tiró del ‘seny’ más gamberro con el ‘queremos un estadio en el que quepa mucha gente’, aquello de la distancia más o menos intermedia entre Barcelona y Bilbao que antes era Zaragoza y ahora parece ser Madrid, y no sabemos por qué al Madrid no le gustaría que las cintas blaugranas hondeasen bajo la boina capitalina y montera de Botella.

Cuando se pensaba en un nuevo frente del Ebro, cuando hasta el PNV ha cargado contra Florentino, cuando se barajaba pedir a la ONU que mediase en el conflicto, cuando parecía que otra vez Mestalla, cuando La Cartuja volvió a ser la fea con la que nadie quiere bailar, todo se queda en el Camp Nou y la única polémica será la silbatina al himno patrio.

Que los máximos ganadores de la Copa del Generalísimo y del Rey sean Barça y Athletic, que una final obligatoria entre ambos cada año saldría más barato a la RFEF que esperar a que suceda lo inevitable, que la guerra dialéctica Madrid-Barça se mantenga aunque uno de los dos no llegue a la final o que los hinchas piten un himno con sólo 250 años es tradición.

No se quiere aquí caer en la irrespetuosidad, pero convegamos que en esta sufriente Península de nuestros amores y odios, lo consuetudinario alcanza cotas de milagro, maravilla y realismo mágico. Quizá haya que tomárselo como un juego, porque es lo que es, y asumir, aunque parezca mentira, que en esas cotidianas rencillas reside esta extraña cohesión.

26/03/2015

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s