Objetividad

atletico-bayerDAVID PALOMO | Intensidad. O violencia. O agresividad. O dureza. O pasión. Cada uno lo llama como quiere. Se lleva el doble lenguaje. O el triple. O el cuádruple. O el quíntuple. En todos los ámbitos. Sin importar si se habla del Atlético o el discurso suena en el Congreso de los Diputados. La tendencia es mirar sinónimos y jugar al Candy Crush. Ya sea usando la tablet o el ordenador. Las modas son las modas y el fútbol es el fútbol. Las verdades absolutas que no falten, aunque sean distintas en cada barrio o se circunscriban a la realidad de un sujeto determinado, como ocurre, a menudo, después de la derrota de los españoles en la Champions. En este caso, después del traspié del conjunto de Simeone. En lo que para unos fue un partido horrible de los colchoneros y para otros un magnífico ensayo de los alemanes.

Yendo por partes. El Bayer ganó el partido (1-0), tuvo más posesión de la pelota (63 por ciento), disparó más veces a puerta (13), sacó los mismos córners (4), dio más pases (509) y lo hizo con más acierto (445). Esos son los datos objetivos y, una vez desgranados, está claro que el conjunto alemán mereció la victoria. Jugó como lo había hecho en la primera vuelta de la Bundesliga, en la que había recibido 19 goles; y no como había empezado este segundo asalto, encajando nueve tantos en los cinco primeros partidos de 2015. Con una solidez defensiva que parecía perdida en este principio de año, moviendo la pelota, saliendo bien desde atrás y con Gonzalo Castro repartiendo más de un centenar de pases desde la posición de mediocentro, la suya, la que le convirtió en campeón de Europa sub-21 con Alemania junto a Neuer, Khedira, Boateng o el propio Özil, marcando en la final contra Inglaterra.

Partiendo de los datos, se pueden sacar o se sacaron varias lecturas. En España, antes del partido, el Atleti iba a ganar sobrado. Y se argumentaba con un simple dato: tercero de la Liga contra sexto de la Bundesliga. Ahí acababa todo. ¿Quién iba a pensar en lo contrario? Sin embargo, ocurrió. ¿Por qué? Porque el Bayer Leverkusen hizo 25 faltas y los rojiblancos 11. Es decir, salió con más intensidad. ¿O es agresividad? Depende de a quién le pregunten.

Y la tónica no cambió después del partido. En España el ‘Atleti’ jugó horrible. Sin embargo, en Alemania, el mal juego de los de Simeone vino propiciado por el gran partido del Bayer. Para los colchoneros, el Leverkusen dio patadas. Sin embargo, para Schmidt fueron faltas tácticas. Ya saben, doble lenguaje. ¿Qué quiere decir todo esto? Como dicen en mi pueblo, que cada uno cuenta la película según le conviene. La conclusión, sáquenla en casa, pero, créanme, ni ustedes son objetivos ni lo es el periodismo. A partir de ahí, empiecen a leer.

27/02/2015

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s