Un madridista en Turín

Empoli - JuventusFIRMA DE JESÚS GUALIX | Álvaro Morata es, como muchos otros, un producto más de la prolífica cantera del Real Madrid que tuvo que emigrar en busca de un futuro mejor lejos del club blanco. Criado en Valdebebas, supo ganarse su lugar dentro de la disciplina del filial madridista a base de talento y de goles, de muchos goles. Esto hizo que José Mourinho se fijara en él para subirle al primer equipo hace más de cuatro años. En principio, compaginó bien ambos conjuntos, disputaba algunos minutos en Liga y ayudó al Castilla a subir de categoría.

Pero el niño fue creciendo y quiso más protagonismo, como es normal, por otra parte, en el club de sus amores. Ya en 2012, fue jugando algunos partidos y teniendo más oportunidades, pero siempre a la sombra de los dos grandes espadas en la punta de ataque: Karim Benzema y Gonzalo Higuaín. Cuando el ‘Pipita’ hizo las maletas a tierras napolitanas, el ariete madrileño se las prometía muy felices, ya que pasaría a ser el segundo delantero del equipo. Pero, por desgracia para él, su futuro no fue como se lo pintaron. Mientras que brillaba a raudales y ganaba títulos con la selección sub-21 —aunque no lograra clasificarla para los Juegos Olímpicos de Río—, dentro de su club seguía condenado a jugar los minutos de la basura. Y cuando lo hacía como titular, la presión del Bernabéu se cernía sobre sus hombros día sí y día también. Carlo Ancelotti, a pesar de que tenía siempre buenas palabras para él, no le mostró su confianza en ningún momento.

Llegó el pasado verano y Morata decidió buscarse otro camino, otro destino en el que poder emprender y recuperar de nuevo su enorme calidad como futbolista de élite. Ahí estuvo Antonio Conte para rescatarle. Y, a pesar de que la apuesta del técnico transalpino —que posteriormente abandonaría la disciplina ‘bianconera’—, fue tachada de “error” o “suicidio” por muchos de los ‘tifosi’ que pueblan el Juventus Stadium, el club pagó los 22 millones de euros de rigor a las arcas de Florentino Pérez y estableció que, si su anterior equipo quería repescarle, debería abonar la friolera de 30 millones. El ariete dejaba a su familia y amigos de toda la vida para embarcarse en su travesía al Piamonte.

En Turín no empezó con buen pie, ya que un esguince de rodilla en plena pretemporada le hizo partir con desventaja con respecto a sus compañeros en la siempre necesaria preparación. Superada esta lesión, después de casi dos meses, ha ido entrando en rotación poco a poco. Massimiliano Allegri ha sabido contemporizar y llevarle por el buen camino, otorgándole la confianza que necesitaba. Y, a pesar de que no es titular, lleva en su casillero más goles (cinco) que otros espadas del plantel, como es el caso del también español Fernando Llorente (cuatro), que en su segunda temporada de ‘bianconero’ no está mostrando el rendimiento deseado.

Sus destacadas actuaciones en las últimas semanas han hecho que la prensa de nuestro país le ponga, de nuevo, en la órbita blanca. De momento, en los despachos de Concha Espina niegan cualquier interés en repescar a su canterano, y por su parte, Álvaro es feliz en su nuevo hogar. Pero todo puede cambiar en cuestión de semanas o meses. Total, ¿qué son 30 millones de euros para uno de los clubes más ricos del planeta? El tiempo dirá si el hijo finalmente es pródigo o si, por el contrario, reniega definitivamente de su familia.

15/02/2015

Jesús Gualix es periodista, ex redactor de Expansión.

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