Futbolista y delfín de Chávez

tareck-gana-gobernacion-aragua-0ÁLVARO MÉNDEZ | Los designios de Dios son inexpugnables. Más si cabe cuando Dios no es otro que Hugo Chávez. La Venezuela de hoy en día parece regirse por los parámetros de una religión más, con sus dogmas, sus ritos, sus mártires y sus apóstoles correspondientes. Sólo así se explica la intensa devoción que causa entre sus fieles y el insaciable odio que genera en sus detractores. Pero así funciona esa kafkiana Santísima Trinidad bolivariana en la que Dios Padre es Chávez, Dios Hijo es Nicolás Maduro y Dios Espíritu Santo es el pajarito que todo lo susurra.

Como toda voluntad divina, la que emana de lo alto en Venezuela es indiscutible. Da igual lo extraño que parezca y lo casual de los momentos elegidos para cada decisión. Es indiscutiblemente lo mejor a no ser que se desee que te expropien tu opinión. Al fin y al cabo, no siempre es posible formularse la cuestión que tanto le gusta a Monedero: “Cuando no sepamos qué hacer, preguntémonos qué haría el presidente Chávez”. Y cuando llegan las vacas flacas toca adular la figura del todopoderoso ganadero del pueblo para que la fame de sus criaturas pase inadvertida. En una época de escasez de alimentos y violencia social, la última maniobra del Gobierno de Maduro ha superado incluso la extravagancia a la que nos tiene acostumbrados.

Dios nos salve del libre mercado. Hasta del libre mercado balompédico de invierno. ¿Para qué recurrir a lo privado pudiendo ‘regimenizar’ también el fútbol? Y es que el último fichaje estrella de la liga venezolana ha roto todos los esquemas. Tareck El Aissami se ha incorporado al Aragua FC, actualmente en séptima posición en la primera división venezolana, para lo que resta de campaña. Pero no busquen su nombre entre el de los grandes del deporte ‘vinotinto’. Ni siquiera en las categorías inferiores. Miren mejor al bello Palacio de Miraflores, sede del Gobierno de Venezuela.

El Aissami, a sus 40 años, posee un currículum envidiable. Pero no precisamente como astro del balón. De origen sirio-libanés, es cierto que es un gran aficionado al fútbol, deporte que practicó en su juventud, aunque jamás como profesional. Por el contrario, ha sido un hombre fuerte del régimen. Hasta día de hoy gobernador de Aragua, fue antes diputado en la Asamblea Nacional por el Estado de Mérida y, sobre todo, Ministro de Interior y Justicia desde 2008 a 2012 de los presidentes Chávez y Maduro. A fin de cuentas, es una de las caras más conocidas de la Revolución Bolivariana y uno de los hombres de confianza del Gobierno. Por todo ello, deben haber pensado en Caracas —Caracas ‘la rebelde’, palabra de Dios— que había llegado la hora de evangelizar el pagano mundo del fútbol y que El Aissami era el candidato ideal.

Dice Manuel Plasencia, técnico del Aragua FC, que el fichaje no es sólo un gesto simbólico de publicidad, sino que tiene un claro valor deportivo. Faltaría más. Igual piensan, por supuesto, los hombres del Gobierno. De acuerdo entonces. No seré yo quien cuestione la sacrosanta voluntad oficialista y sea condenado por herejía. Yo también me lo creo y así mentimos todos.

13/02/2015

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One thought on “Futbolista y delfín de Chávez

  1. Por el bien del espectáculo esperemos que este astro del balompié no abandone antes de comenzar la liga, como ya hiciera el año pasado, antes de entrar en el terreno profesional de la mano de los Sport Boys de la primera división boliviana, esa otra figura bolivariana sin igual, el gran Evo Morales. ¡Enhorabuena por el artículo!

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