Vietto, el último eslabón argentino

VIETTODAVID PALOMO | Hubo un tiempo en que Argentina exportaba defensas. Muchos, quizá demasiados, pero siempre correctos. Duros en el campo, duchos en el arte del insulto y pícaros delante de los árbitros. Era su forma de ser. Y así sigue siendo. La historia no ha cambiado. Sin embargo, en los últimos años, esa proliferación de serradores de césped ha sido sustituida por virtuosos del balón. Delanteros casi todos ellos. Puede que por influjo de Messi o porque así lo ha querido el devenir de los años. Los cazadores de goles han proliferado bajo el paraguas de la Albiceleste sin que nadie les ponga coto. Di María, Tévez, Higuaín o el propio Agüero son un ejemplo, pero también otros muchos que vienen empujando desde abajo. Como Vietto, uno de los últimos en llegar a Europa, esperanza del Villarreal contra el Barça en las semifinales de Copa del Rey y estrella en ciernes.

Nacido en Balnearia, en el departamento de San Justo (Córdoba), Luciano, como le llama su madre, fue uno de los muchos niños que pasan horas montando campos improvisados en cualquier plaza y golpeando el cuero con zapatillas viejas. Para él nunca hubo comodidades. Tuvo que compartirlo todo con sus otros dos hermanos pequeños: un chico, el mediano, que hoy juega en las categorías inferiores de Racing; y la pequeñaja, de 16 años, que sigue estudiando. Ellos son sus más fieles seguidores casi desde que empezó a jugar. Incluso cuando le fue mal, porque a los 15 años, Estudiantes de la Plata dejó de contar con él. Ni le convocaban ni le apreciaban.

Vietto pasó por momentos difíciles en aquella época, pero Racing llegó para rescatarle. Su agente, Jorge Cysterzpiller, consiguió que hiciera una prueba y en el club se lo quisieron quedar. Desde entonces, todo le ha ido mejor. Allí encontró a Simeone, al que le tiene que agradecer todo. No importa que los entrenamientos fueran duros o que la disciplina tuviera que cumplirse a rajatabla. El hoy entrenador del Atlético de Madrid le hizo debutar y forjó, de alguna manera, su destino. “Lo tuve de técnico y conocía su intensidad y su hambre de gloria. En Argentina demostró mucho saliendo campeón con Estudiantes, River y San Lorenzo. Es lógico que gane cosas y seguro que va a por más”, reconocía el delantero del Villarreal en una entrevista con MARCA.

Terminada su etapa en Racing, su destino fue el Villarreal, una ciudad a la que se ha ganado a ritmo de gol. Esta temporada ha marcado 10 en los 20 partidos que ha disputado. Casi todos de la misma manera. Se desmarca, tira la diagonal, se mete entre la defensa y define a la perfección. Como hiciera Rossi en su momento, actuando en punta o como segundo delantero, incluso, por momentos, más retrasado. Una perla de 21 años todavía por pulir y que tendrá en sus botas la responsabilidad de llevar a su equipo a la final de la Copa del Rey. ¿Lo conseguirá? Está difícil, pero quién le va a impedir creer con su edad.

11/02/2015

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