La selección sin historia

GUINEADAVID PALOMO | Imagínense que esto fuera una novela, con su correspondiente planteamiento, nudo y desenlace. En ese caso, el autor de dicha obra, siguiendo las instrucciones de cualquier libro de texto, tendría que presentar a los protagonistas. Así lo enseñaban en la escuela. Sin embargo, ¿existe la posibilidad de escribir un relato sin personajes? ¿Y sin historia? La pregunta no es baladí cuando se habla de Guinea Ecuatorial, una selección que acaba de llorar por primera vez, con un solo azote en su corta vida, en la Copa de África que celebró junto a Gabón en 2012, en la que llegó a cuartos de final. Dos años después, de nuevo como anfitriona, ha vuelto a colarse entre los ocho mejores combinados nacionales y peleará por meterse en las semifinales contra Túnez.

La historia futbolística de una nación a la que Google pone el apellido de ébola escribe su segunda página casi sin querer. El pasado día 3 de julio era eliminada para la Copa de África de 2015, en la primera fase y por la alineación indebida del camerunés Thierry Fidjeu. Sin embargo, hace tres meses, cambió su situación radicalmente. Ante la renuncia de Marruecos a celebrar el campeonato, Guinea se ofreció como alternativa. La propuesta fue aprobada y la nación puso el engranaje en marcha: buscó entrenador y empezó a mirar posibles seleccionados. Y todo le ha salido bien. Su técnico, Esteban Becker, los ha clasificado para la siguiente ronda de una forma brillante, ya que el fortísimo Congo sólo fue capaz de empatar in extremis con gol de Thievy dejando en el camino a las emergentes Burkina Faso —finalista en la edición de 2013— y Gabón, cuya camiseta ha defendido el velocísimo atacante del Borussia Dortmund Aubameyang.

Dejando a un lado a caras conocidas de nuestro fútbol como Juvenal, Igor Engonga o Nsue, el artífice del milagro se llama Esteban Becker, ex jugador y entrenador argentino. Suya ha sido la responsabilidad de formar el equipo y meterlo en cuartos. ¿Casualidad? No del todo. Después de una década vagando por la Tercera y la Segunda división B españolas, decidió cambiar de aires. Se la jugó. Hizo las maletas y se fue a Guinea Ecuatorial para entrenar a la selección femenina. Dos años después se ha convertido en ídolo nacional. Él sería el protagonista principal de la novela, un héroe anónimo convertido en encantador de serpientes y con una vida interesante tras de sí. Porque, además de entrenar, el natural de Bernal es autor de un blog titulado ‘El reloj de Beckian’ y ha escrito dos libros: “Frontera de cuero” y “Ni un gol más”.

En un segundo plano, rebotado por la sombra de Becker, se encuentra Balboa. ¿Le recuerdan? Un chico con cara de niño, que se crió en Madrid, pisó el Bernabéu y con 29 años juega en el Estoril de Praia caboverdiano. Pues bien, ahora, el que fuera promesa blanca, es una de las estrellas de Guinea Ecuatorial, autor de un gol contra Gabón, y está a un paso de poder escribir la tercera página de su selección. ¿Lo hará? Está por ver. Todo buen relato necesita un cierto grado de suspense. Lo importante, al fin y al cabo, ya lo tenemos: historia y personajes. ¿Y si llevaban razón en la escuela?

30/01/2015

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