Nuno

nuno2MARIO BECEDAS | Estaba sabiendo exprimir Nuno Espírito Santo la naranja del Valencia, hasta que el jugo le ha saltado a los ojos. En la cítrica montaña de Mestalla todo es más ácido si cabe, y lo que pasaba por un estado de felicidad transitoria ha acabado en un nuevo rosario de la aurora. El enésimo, según las cuentas.

Sintomático del fútbol español es que una renovación exprés pero a largo plazo sea un costalazo en el corto, y eso ha ocurrido en las siempre vibrantes oficinas de los ‘ché’. A un Valencia hecho de retales de Jorge Mendes que luego han sido mejores de lo que parecía le han podido las prisas postnavideñas.

Lo que parecía una contaminación del superagente portugués, al final iba funcionando. Pese a la irregularidad en algunas jornadas, la calidad se iba imponiendo. Cuando la zozobra parecía volver, se ganaba entre pólvora y anochecer al Madrid de las 22 victorias, algo siempre balsámico a las orillas del Turia.

Tanta fue la euforia ante el gol de Barragán y el de Otamendi, uno de esos centrales junto a Orbán y Mustafi que Zubizarreta dijo que no existían pero que tan bien le vendrían al Barça, que al todopoderoso y magnánimo Peter Lim se le cayó rápido el garabato al papel: Nuno estaba renovado hasta 2018.

Aunque al principio todos dudamos de ese hombre taciturno que venía del Río Ave, que había sido un portero de segunda fila en el Depor, que había desplazado a Pizzi y que se daba cierto aire al mayordomo Geoffrey de ‘El Príncipe de Bel-Air’, no parecía hiriente renovar por tres temporadas al bueno de Nuno.

Sin embargo, el hombre por el que Mendes comenzó su imperio celebró tan antojada rúbrica con lo que se viene entendiendo como un patinazo mayúsculo en Copa, el único otro tren del Valencia en esta temporada. Su actitud defensiva con uno menos ante un Espanyol clasificado trajo a la grada tics de la época Emery.

Con media vuelta de Liga por delante y un solo puesto Champions libre, este Valencia de los cromos tendrá que confiar en un Nuno que vale más de lo que parece. Mientras Vítor Baía dilapidaba su éxito y fortuna tras ser meta del Oporto de 2004, su suplente ya aprendía de su entonces entrenador, Mourinho. Ahí queda el resultado.

15/01/2015

Imagen: Valencia CF

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