El chico ‘raro’ de Aberdeen

Soccer - League Division One - Manchester City FC Photocall - Maine RoadDAVID PALOMO | Robina y George nunca pensaron que viajarían a Manchester para ver al United en directo. Para ellos era un viejo sueño, una utopía de escoceses que gustaban de ver fútbol por la tele y divertirse con tardes de rugby en Aberdeen. Sin embargo, ocurrió. Sin que se lo esperaran, gracias al más joven de sus siete hijos, Denis Law, un niño ‘raro’, que prefería darle patadas al balón antes que practicar el deporte nacional. Así creció, con el objetivo de hacerse algún día profesional, de ganarse la vida haciendo lo que más le gustaba. Y cumplió su sueño. El viejo zorro Bill Shankly vio maneras en aquel chico. “Un monstruo”, según algunos. “Demasiado delgado y enclenque”, según otros. Pero, por encima de todo, un jugador con chispa, que firmó su primer contrato como profesional a los 17 años y debutó con Escocia a los 18.

Denis Law vivió en sus inicios de la precocidad, con ese cartel que se le cuelga a las futuras promesas y que, a veces, ahoga en demasía. Sin embargo, a él no le importó. Tras aprender en el Huddersfield, junto a Bill Shankly, fichó por el Manchester City. Cambió de aires por 55.000 libras, dando un pasito más en su camino hacia la gloria, pero, poco tiempo después, decidió irse a Italia para probar. Y naufragó. El estilo de juego del Torino no estaba hecho para él. Odiaba aquellas férreas defensas, las tácticas y el ‘catenaccio’. Siempre le gustó más aquello de los pases largos y las perpendiculares. Y optó por abandonar, después de un accidente de coche que casi le cuesta la vida.

Volvió a Manchester, pero esta vez para fichar por el United y ayudar a Matt Busby a reconstruir un club que seguía en shock desde la tragedia aérea de Múnich en 1958. “En cinco años volveré a levantar esto”, dijo el entrenador. Y cumplió su palabra con tres hombres que, por aquel entonces, bebían igual de bien que jugaban al fútbol: Bobby Charlton, George Best y Denis Law, los tres solistas de una banda que sonaba a rock and roll y buen fútbol. Y junto a ellos dos, el escocés se hizo con el Balón de Oro, en 1964, en una temporada que comenzó suspendido 24 días y que terminó con otra suspensión en diciembre que le impidió acabar el año en lo alto. Sin embargo, poco importó su conducta a la hora de concederle el trofeo.

‘The King’, como le apodó Old Trafford, levantó la Copa de Europa en 1968, aunque se perdió la final contra el Benfica por una lesión de rodilla. Ése fue el principio del fin. Después de una época gloriosa, en la que Bobby Charlton (66) y George Best (68) también ganaron el Balón de Oro, Law empezó a decir adiós poco a poco. Pero antes de su marcha, se la jugó a su ex equipo. Volvió a enfundarse la camiseta del Manchester City y mandó a los ‘diablos rojos’ a segunda, con un gol en el minuto 82 en la última jornada de la competición. Ahí acabó su vida futbolística, tras haberlo hecho todo. Incluido llevar a sus padres a disfrutar de Old Trafford, el sueño de aquel pescador llamado George y de su esposa Robina. La culpa la tuvo su séptimo hijo, al que le dio por jugar al fútbol, el chico ‘raro’ de Aberdeen.

07/01/2015

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