La idolatría inmovilista

Cristiano Ronaldo, Lionel MessiFIRMA DE RAFAEL AZNAR | El 12 de enero se celebrará, por fin, la gala del Balón de Oro 2014, aunque hay quien lleva mareando la perdiz al respecto desde junio. Seguramente, estamos ya dentro del plazo razonable para hablar de la terna de candidatos —Manuel Neuer, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo—, pero no seré yo quien les haga la competencia a los catedráticos en la materia, que van a salir de debajo de las piedras en los próximos días, muchos ataviados con bufandas, en lugar de con togas. Simplemente, tomo como punto de partida ese galardón para hablar de un tema correlativo: los mejores futbolistas de la historia.

¿Quiénes son los mejores futbolistas de la historia? Atención, porque la pregunta tiene su aquél. Si por algunos fuera, serían sólo cuatro hasta el fin de los tiempos: Diego Armando Maradona, Pelé, Johan Cruyff y Alfredo Di Stefano. Asegura un famoso dicho castellano que cualquier tiempo pasado fue mejor, y lo malo es que se suele hacer extensivo al balompié. Queda muy rimbombante, desde luego, pero, por desgracia para sus papagayos del tres al cuarto, eso no lo convierte en cierto.

Ahora que Lionel Messi y Cristiano Ronaldo están rompiendo todos los registros habidos y por haber, sería sano el ejercicio de romper la idolatría inmovilista que ha presidido el mundo del fútbol durante décadas. Nadie niega que el citado cuarteto ocupa un lugar de oro en la historia, por diferentes motivos, ligados en buena medida a la historia de los Mundiales, pero da la impresión de que el club de los grandes futbolistas se hubiese clausurado en cuatro miembros hace décadas. Resulta sangrante que ese etéreo salón de la fama no tenga sillones dedicados a Zinedine Zidane, Franz Beckenbauer, Michel Platini, Ferenc Puskás o Ronaldinho —añádase aquí cualquier otro nombre que se tenga a bien y que haya hecho méritos sobrados.

Obviamente, el fútbol se ha profesionalizado cada vez más, especialmente en lo que respecta a la preparación física, lo que podría distorsionar un poco la comparación entre los jugadores más añejos y los más o menos modernos. El ritmo de juego de hoy en día poco tiene que ver con el de antes —baste con ver los marcadores, mucho más exiguos—, pero convendría acabar con ese romanticismo reduccionista y falsario. Al margen de la clase desplegada por sus piernas, no hace falta hablar, por ejemplo, del papel jugado por Zidane o Ronaldinho en el pasado reciente del fútbol mundial. Al menos, nos quedará el consuelo de que, cuando Messi y Cristiano Ronaldo se retiren, el ‘Club de la fama’ se ampliará a seis sin titubeos. Porque no hay ninguna duda de que el argentino y el portugués sí que son los mejores de la historia, ¿verdad?

03/01/2015

Rafael Aznar es periodista de Hobby Consolas y ex del diario MARCA.

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