Fútbol para inocentes

AndoniZubizarretaFIRMA DE FÁTIMA MARTÍN | Se difumina la centenaria tradición de publicar una noticia broma para conmemorar el Día de los Santos Inocentes. Aunque algunas cabeceras se agarran a la costumbre, ha perdido peso y ya ni cuela ni hace gracia. Sospecho que esta decadencia, especialmente en la prensa deportiva, tiene que ver con la crisis de credibilidad del periodismo —cualquier día del año un tuit fake puede abrirse hueco no ya en las ediciones digitales, sino en los diarios de papel sin mediar comprobación—, pero también con la increíble facilidad que tiene la vida, especialmente en el fútbol, de tomar por inocente hasta al más entendido. El año que se nos escapa entre las manos es un claro ejemplo de que la realidad siempre supera a la ficción y de que hasta lo más inverosímil puede materializarse sobre un terreno de juego.

Precisamente sobre el verde fue el Atlético de Madrid quien le pegó una buena patada en la entrepierna a todo el que afirmaba que la hegemonía de Real Madrid y Barcelona en la Liga, basadas en su poderío económico, era imposible de batir. Un bloque de 14 guerreros impuso su regularidad frente a los nombres, demostrando que, como repetía el tristemente fallecido Alfredo Di Stefano, ningún jugador es tan bueno como todos juntos. El Eibar también parece llamado a dinamitar las categorías establecidas por los teóricos. En un fútbol tendente al negocio televisivo, el artificio para la cámara, la celebración desmesurada del gol intrascendente y la modernidad enlatada, el conjunto de Garitano nos devuelve a la esencia cada 15 días. Ipurúa es un revival del balompié con pañuelo en la cabeza y épica sobre el barro. El Sporting de Gijón, inmerso en la peor crisis económica de su historia y debatiéndose entre la liquidación o la venta, se ha rebelado contra la lógica agónica de su futuro. Jugando con los juveniles de Mareo, el equipo de Abelardo vive su mejor temporada desde 2008 y acaba 2014 colíder e invicto en Segunda.

También desmontó los pronósticos Costa Rica en el Mundial de Brasil. Encuadrado en el ‘Grupo de la Muerte’, nadie apostaba ni un duro porque los ticos fueran siquiera capaces de puntuar ante Uruguay, Italia e Inglaterra. No sólo puntuaron sino que acabaron como los mejor clasificados. Con Keylor Navas como héroe, superaron en los penaltis los octavos ante Grecia y llevaron al límite a la vistosa Holanda de van Gaal. Brasil fue terreno abonado para la locura. Con cara de inocente quedó la afición española viendo cómo La Roja se despedía a las primeras de cambio sin haber llegado a competir para defender título. Similar reacción vivió la torcida anfitriona que, convencida de que la mayor humillación del fútbol brasileño fue el Maracanazo de 1950, asistieron atónitos al 1-7 de la semifinal ante Alemania. Pero para vergüenza la que pasó Messi mientras levantaba, tras perder la final, el Balón de Oro que le reconocía como mejor jugador del evento.

En la categoría de lo insólito encaja también el año en blanco del Barça. El juicio por el fichaje de Neymar, la dimisión de Rosell, la deslegitimada presidencia de Bartomeu, la sanción a La Masía, la imputación de Leo por fraude fiscal y el resurgimiento mediático de Laporta han dinamitado el club desde dentro. El equipo del Tata primero —incapaz de hacer creer a sus pupilos en su discurso por más asados que pagara— y el de Luis Enrique después —cuyos chicos aún no saben a cuál de sus discursos han de adherirse— se mostraron incapaces de sobreponerse deportivamente a la inestabilidad institucional. Ni Messi, el jugador más talentoso sobre la faz de la Tierra, fue capaz de tirar del carro y se debatió entre las lesiones, la indolencia, los vómitos y puntuales destellos de sí mismo. Todo un desbarajuste imposible de explicar desde la lógica y en el que Zubizarreta, con fichajes como los de Vermaelen o Douglas, se erige favorito al ‘Premio Bromista’ de 2014. ¿O no era broma?

LFP 13-14

El mercado de fichajes nunca falta a su cita con lo inexplicable. El modo en el que el Real Madrid se deshizo de Diego López y Di María —héroe de la Décima— no fue menos sorprendente que la facilidad con la que sacaron a Kroos del Bayern. Piqué y Del Bosque ‘anunciando’ la marcha de Cesc al Chelsea o la destitución de Fernando Vázquez del Depor a dos semanas del comienzo de Liga con la excusa de unas declaraciones que nunca hizo rozaron el ridículo. Garrido, Calderón y Velázquez han sido la sucesión de entrenadores necesarios para que los directivos del Betis, lumbreras todos, comprendieran que sólo Pepe Mel da la talla en ese banquillo. Parecida inestabilidad ha soportado el Valencia en el año de su venta a Peter Lim, donde el colmo de lo insólito —más allá del intento de secuestro entre ex presidentes— se alcanzó con el fichaje de Vinícius Araujo, que dejó sin ficha a Otamendi para reforzar una delantera que se consideraba coja con Alcácer. Hoy Paco golea en Mestalla y en ‘La Roja’; Otamendi lidera una de las mejores zagas de la Liga y Vinícius chupa banco en Lieja. El posible regreso de Torres al Atlético, tras cuatro años de fracasos en Chelsea y Milan, puede cerrar un 2014 prolijo en excentricidades.

En el año del debut definitivo del Fair Play Financiero de la LFP, el Getafe, con el ‘caso Pedro León, abrió un agujero en la credibilidad del gran caballo de batalla de Tebas. Si bien no era justo que el muleño pagara con su inactividad la mala gestión de Ángel Torres, la realidad indica que el conjunto azulón compite con un futbolista más que aquellos equipos que cumplieron con la normativa. El precedente no tardará en ser imitado. Miguel Cardenal, Presidente del CSD, se quemó a lo bonzo defendiendo públicamente a un Barça que habría defraudado millones de euros a Hacienda y ahora negocia en la trastienda un reparto de los derechos televisivos que perpetuaría la preponderancia económica de dos equipos frente a otros 18. Sólo así se entiende que Tebas se colgara la Medalla al Mérito Deportivo el pasado agosto. La definitiva demencia de los dirigentes del fútbol español aún estaba por llegar.

En un país donde un bote de humo arrojado durante un VillarrealCelta no sólo quedó impune, sino que fue recompensado con un homenaje por parte de la LFP; donde se promovió una campaña contra el racismo cuando se le arrojó a Dani Alves un plátano pero se justificaron insultos contra Pape Diop tras un Levante-Atlético; donde Florentino Pérez pasó de pronunciar un discurso para las peñas antes de la final de Copa en una carpa presidida por una esvástica a convertirse en noble y bélico adalid antiultra; aún algunos mostraron sorpresa cuando el asesinato de un radical del Depor a manos del Frente Atlético asoló un domingo de noviembre. Esa fatídica mañana descubrimos que la Federación no abre los fines de semana, que las autoridades ignoran las recomendaciones policiales para ahorrase unos euros, que no hay ser humano capaz de aplazar un partido de Liga, que la Comisión Antiviolencia lleva sin aplicar la Ley contra la violencia de 2007 desde 2007, que a Tebas, Cardenal y Villar les importa más tirar piedras sobre el tejado del otro que buscar soluciones y que el presidente de la RFEF prefiere acompañar al Madrid a Marruecos que reforzar la seguridad en el fútbol. Todo ello sería la mejor comedia jamás escrita si en realidad no fuera dramático.

En la moqueta patria no acaba el esperpento. En 2014 supimos que un Blatter cada vez más alejado de la realidad se presentará a la reelección como presidente de la FIFA. Además, el máximo organismo rector del fútbol decidió ignorar las conclusiones del informe que encargaron a Michael García sobre la elección fraudulenta de los Mundiales de Rusia y Qatar. Los miembros corruptos de FIFA conservan sus cargos y las Copas del Mundo se celebrarán sin variar el plan inicial. Michel Platini, siempre dispuesto a enmendar la plana públicamente a Blatter, plegó velas, decidió no presentarse a las elecciones de FIFA y optó por la guerra de guerrillas que, si no cambia el panorama, nos sacudirá los próximos años. Además, UEFA dejó en entredicho su propio reglamento al rebajar las sanciones a Manchester City y PSGAl-Khelaïfi llegó a París previa invitación de Platini— por saltarse el Financial Fair Play. En Málaga aún se están riendo con el chiste ese de que el FFP pretende igualar económicamente a los clubes europeos y no perpetuar al G-14 en Champions.

Un nuevo episodio de la maldición de Béla Guttman con la derrota en penaltis del Benfica en la final de la Europa League ante el Sevilla, la debacle del Manchester United post-Ferguson, la sucesiva pérdida de peso en Europa de los históricos italianos o el estrepitoso fracaso en Champions del Bayern de Guardiola cierran la cuadratura del círculo futbolero. Mi más sincera enhorabuena al periodista que, con su inocentada de hoy, supere el absurdo de la realidad de este 2014.

28/12/2014

Fátima Martín es periodista ex del diario MARCA y futmi.com.

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