Radomir Antić: “El fútbol necesita hombres como yo”

RadomirAntićENTREVISTA A RADOMIR ANTIĆ | Sin moverse del sillón, la leyenda yugoslava se despoja de la camiseta para ajustarse la corbata y recordar su brillante trayectoria como técnico. A Radomir no le hace falta levantar la voz para mostrarse vehemente y explicar la relación que mantuvo con dirigentes tan variopintos como Ramón Mendoza o Jesús Gil. Pero, ante todo, a Antić le gusta hablar de fútbol, su verdadera pasión, un estilo de vida que sigue marcando sus días a sus 66 años. Una charla para disfrutar.

PREGUNTA: Prácticamente a renglón seguido de colgar las botas comienzas a entrenar, nada más y nada menos que al Partizan. ¿En qué momento supiste que acabarías cambiando el césped por los banquillos? ¿Se te intuía ya en el campo?

RESPUESTA: Sí, de hecho tuve una propuesta del Luton. Y aclaro el porqué. En la última jornada, jugábamos contra el Manchester City y teníamos que ganar para seguir en primera. Entonces, llega el minuto 84, salgo y marco gol. Y ellos descienden y se pasan siete años en segunda división. Para los fans sigo siendo un Dios desde entonces. Pero en resumen, sí, ya antes de retirarme veía que podía llegar a entrenador.

P: Y con dos Ligas en el zurrón, Miguel Beltrán te trae al Zaragoza. La primera temporada dejas al equipo quinto, clasificado para la Copa de la UEFA. ¿Qué recuerdas de aquel equipo de los Chilavert, Señor o Pardeza?

R: También estaban Salillas, Salva…. Mucha gente de la cantera. Un recuerdo inmejorable. Fuimos un equipo que jugó un fútbol muy atrevido. Cuando yo llegué a entrenador el Zaragoza venía de Segunda. Hicimos un gran equipo y le di la alternativa a muchos como a Pablo Alfaro. Y no olvidaré la eliminación contra el Hamburgo en Alemania, que en dieciseisavos de la UEFA nos robaron el partido.

P: Justo después llega el fichaje por el Real Madrid, ¿no es así?

R: Bueno… Sí (risas). No es justo así porque yo quería seguir en Zaragoza, pero surgieron una serie de problemas con el presidente, Miguel Beltrán, aunque mejor no hablar de ello. El caso es que me quedé sin equipo y justo coincidía que el Real Madrid tenía problemas. Estaban en la segunda vuelta, después de Di Stefano se acababa marchar Toshack y el equipo tampoco supo reaccionar. Yo cogí el equipo 13 partidos hasta final de temporada. Recuerdo que me llamaron y me dijeron: “Radomir, ¿quieres entrenar al Real Madrid?”. Yo contesté que sí, pero que la llamada tenía que llegar a través de mi representante. Luego también discutimos algo de dinero y mi mujer me dijo que me olvidara, que ya pagaríamos las facturas nosotros, pero que ella quería que yo entrenara al Real Madrid.

Nunca olvidaré mi debut en el banquillo, contra el Burgos. Perdimos 0-1. Edu, el jugador más pequeño sobre el campo, nos marcó de cabeza. Luego, pues sí, tuvimos 11 victorias y un empate, 3-3 contra Osasuna. Hasta ganamos al Barcelona el penúltimo partido y al Atlético en el último. Pero Mendoza ya había fichado a un entrenador para la temporada siguiente. Entonces me propusieron cambiar de puesto y hacerme Director General porque era una persona comunicativa y hablaba idiomas. Yo dije que no. Recuerdo que me fui de vacaciones, volví y todavía no tenía contrato. De hecho, se presentó al equipo y aún no había firmado. Precisamente, hay una anécdota de ese día que tuvo lugar en el famoso restaurante Jockey, aquí en Madrid. Nos sentamos a la mesa y Mendoza me dijo: “Que sepas que nadie rechaza una oferta mía”. Yo le respondí que tuviera en cuenta que nunca hasta ese momento había tenido un serbio enfrente, que no me sentía inferior a nadie y que lo único que quería era entrenar.

AntićRealMadrid

P: Luego protagonizasteis el mejor arranque de un equipo en la historia de la Liga hasta ese momento. ¿Cómo es posible que te destituyeran dejando al equipo campeón de invierno y líder? ¿Cómo reaccionaste?

R: Pues la verdad es que con mucha tranquilidad. Yo estaba contento con mi labor y conmigo mismo. La decisión no dependía de mí. No podía hacer nada al respecto. Me consta que hubo una campaña en mi contra. Supongo que algún día hablaré de ello (risas).

P: Es decir, que sigues sin explicártelo.

R: Yo soy de los técnicos que siempre tratan de ajustar sus exigencias de acuerdo a las virtudes de cada persona. Fuimos a hacer la pretemporada a Italia, entrenando tres o cuatro veces al día, algo que nunca se había hecho. Ni siquiera el propio Sacchi, que era el entrenador mas importante de aquella época. Ese verano habíamos fichado al central brasileño Ricardo Rocha, que según terminábamos de entrenar, se tumbaba sobre la silla y casi se quedaba dormido. Cuando le preguntábamos si estaba cansado contestaba: “Míster, demasiado agua mata a la planta” (risas). Algunos jugadores se llegaron a quejar a Mendoza.

Esa pretemporada fuimos a La Coruña a jugar el Teresa Herrera. Ahí me encontré con Beenhakker, que vino a decirme que era imposible que el Real Madrid afrontase el campeonato con Butragueño como único delantero centro. Recuerdo que también hice una apuesta personal por poner en el centro del campo a Fernando Hierro. De hecho, tengo el orgullo de ser el único entrenador que ha conseguido que el gran Emilio Butragueño fuese Pichichi en Liga. Hubo que enseñarle a que dejara la presión al balón a otros, a que cuando terminase jugada se refugiara en la delantera para recuperar la frescura. En esa época estaba de moda el fútbol holandés y la presión en todo el campo. Yo, sin embargo, quería que Emilio estuviese en el área en todo momento.

P: Cuentan que Hagi te admiró mucho y lamentó mucho tu marcha. Incluso te dedicó un gol…

R: Gica siempre me buscaba para sentarse a mi lado. Le hice recuperar la sonrisa. Yo, como buen vecino, sabía de los problemas políticos que había en Rumanía con Ceaucescu en aquellos años. Más que un entrenador, fui su amigo. Podría decirse que me convertí en una especie de padre para él. Hagi fue toda una novedad en el fútbol de la época porque era zurdo pero jugaba por la derecha. Había, no obstante, quien se empeñaba en que lo hiciera abierto por la izquierda, a lo que él se preguntaba para qué habían pagado tanto dinero en su fichaje si luego pretendían cambiarle. Creo que cuando más contento ha estado Gica y cuando mejor fútbol ha hecho ha sido conmigo.

P: Luego llega la etapa del Oviedo pero tu trayectoria pasa, sin lugar a dudas, por la temporada 1995/96, donde llegas a un Atlético de Madrid en horas bajas con una plantilla de casi 30 jugadores que tuviste que recortar y con poco dinero para fichar. ¿Cuáles fueron tus famosas palabras en la presentación del equipo en el Calderón tras una pretemporada complicada?

R: Mi paso por Oviedo fue magnífico. Construimos un equipo con personalidad, que dominaba y con el que hicimos una temporada tremenda. Momentos como la convivencia en El Requexón han sido fantásticos. En general, el sabor que me dejó mi etapa en Asturias fue inmejorable.

En cuanto a mi llegada al Atlético, he de reconocer que antes me hicieron otra oferta por un contrato de más dinero. Pero yo quería demostrarme a mí mismo que era capaz de rendir en sitios difíciles. No olvidemos que Jesús Gil había destituido 11 o 12 entrenadores durante los tres años anteriores. La primera pregunta que me hice a mi mismo cuando me hice cargo del equipo fue: “¿Qué representa el Atlético de Madrid?”. Y a partir de ahí fui haciendo una apuesta de acuerdo a la mentalidad de los aficionados. Siempre he defendido el valor del Atlético de Madrid como representante de la clase media. Gente honesta y humilde, con dificultades para llegar a fin de mes con su sueldo, pero que nunca va a reconocer una supuesta inferioridad. Gente orgullosa. Nosotros jamás salíamos a perder, no nos importaba quien estuviera enfrente.

Teníamos una plantilla de 30 jugadores. Roman Kosecky, por ejemplo, terminaba contrato y se quería ir. Fue duro porque tuve que sentarme a hablar delante de 20 jugadores a los que se iba a dar de baja. Luego fichamos otros 20 prácticamente sin dinero. El caso más famoso es el de Milinko Pantić, pero Lubo Penev, sin ir más lejos, vino gratis. La cuestión es que iba en busca de especialistas y sabía que teniendo a ambos junto a Kiko iba a tener siete u ocho oportunidades cada 45 minutos de marcar a balón parado.

Otro motivo por el que siempre me pongo una medalla nace del hecho de que todos los jugadores que he entrenado han obtenido sus mejores resultados bajo mis órdenes. Es la verdad. Para ello me vi obligado a cambiar de puesto a más de uno. Me pasó con Kiko, un jerezano, puro arte, al que tuve que convencer para que pisase el área o enseñarle a usar el equilibrio, a marcar de cabeza, que no tenía ni idea de cómo se hacía, a comprender que a veces resultaba más efectivo hacer tres pases en lugar de uno o dos y que no todas las jugadas eran definitivas. Todas estas cosas las llevé a cabo unas veces con bromas, otras veces llamándoles para hablar a solas. Para mí entrenar al Atlético constituye un ejemplo de cómo formar un gran equipo.

Y una cosa de la que también estoy especialmente orgulloso es de mi influencia sobre la construcción del Vicente Calderón. Cuando yo fiché por el Atlético, el estadio tenía aluminosis. ¡Estaba que se caía! Durante los entrenamientos nos encontrábamos calvas en el área pequeña. Pero gracias, sobre todo, a mi experiencia en Inglaterra hicimos un campo cinco estrellas.

P: En tu primer año pediste el fichaje de Onopko, con el que habías coincidido en Oviedo.

R: Quise ficharlo, sí, pero el propio Oviedo no lo permitió. Intenté traerme también a Prosinečki, que luego se fue al Barcelona, o Jokanović, que más tarde se marchó al Tenerife y el Deportivo de La Coruña, pero el Atlético de Madrid no se atrevió a ficharles porque eran muy conflictivos. Son chicos que llegaron al Oviedo cedidos y siempre estuve detrás de ellos.

P: El gol de Kiko ante el Albacete que os da la Liga, el cabezazo de Pantić con el que ganáis la Copa, el Calderón coreando el “¡Radomir, te quiero!”. ¿Con qué momento del Doblete se te siguen poniendo los pelos de punta?

R: Con toda la convivencia. A mí siempre me gustó mucho organizar los viernes a mediodía unas cervezas para tomar una tapa y, sobre todo, que la gente conversara. Una cosa que voy a defender el resto de vida mientras trabaje en el fútbol es la importancia de incluir a todos los jugadores en tus decisiones. En ese sentido, un aspecto fundamental es mantener una relación en unas direcciones, no imponer las cosas sino intentar escuchar, llegar a un acuerdo con la otra parte. Para mí, crear un ambiente de convivencia es básico. Por eso digo que, aparte de conseguir resultados, costumbres como los entrenamientos en San Rafael o las pretemporadas en Rusia, en Vladikazkav, mantienen al equipo unido.

P: ¿Crees que la llave maestra de aquel equipo fue un Pantić desconocido hasta ese momento en España?

R: Cada jugador era importante. Juanma López, por ejemplo, que jugaba de central, pasó conmigo al lateral derecho. Roberto Solozábal, que estaba de lateral izquierdo, jugó de central. Todos tuvieron que adaptarse, incluido el propio ‘Cholo’. ¿Qué decir de Molina, una apuesta revolucionaria en su época que se confirma ahora con Neuer? Santi, Vizcaíno o Caminero fueron jugadores a los que saqué de su posición habitual y llegaron a ser importantísimos. Los veías y veías un equipo. Y si algo me ha enseñado la vida es que tener buenos jugadores no supone un buen equipo, mientras que un buen ambiente siempre te lo garantiza.

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P: ¿Por qué sale Radomir Antić del Atlético en el 98 y acepta volver la temporada siguiente? ¿Podríamos decir que salvar a ese equipo que no levantaba cabeza tras la contratación de Sacchi fue un acto de amor hacia la rojiblanca?

R: ¿Sabes lo que pasa? Que tenía unos motivos personales para volver. Siempre me he sentido en deuda con los clubes en los que he estado.

P: ¿Es cierto que en tu segunda etapa en el Atlético mantuviste un enfrentamiento con Solari? Incluso se publicó que el pelo largo fue el motivo de la polémica…

R: No, no. Todo lo contrario. Mi polémica fue más bien con Esnáider después de fallar el penalti contra el Ajax en las semifinales de la Liga de Campeones. No lo tenía que tirar él, sino que lo tenía que tirar Pantić. Y luego también por otras decisiones. No quiero comentar cuáles fueron las razones por las que vino Esnáider y no vino Ronaldo. Yo le quería fichar del PSV Eindhoven cuando tenía 18 años y quitarle al Real Madrid un jugador importante. Ganamos el Doblete y fichamos a Esnáider que sólo había jugado en siete ocasiones en la temporada anterior. Ese refuerzo fue de gente que no sabía qué es el fútbol.

P: Curiosamente, fue Luis Aragonés el entrenador del Oviedo que descendió a tu Atlético y del Mallorca que descendió a tu Oviedo un año después.

R: Sí, pero tampoco es algo de lo que quiera comentar demasiado.

P: En 2003 recibes la llamada de un Barcelona que está desesperado y en descomposición. El equipo va muy abajo en la tabla, van Gaal sale del club, hay una enorme fractura social, dimite Gaspart y la junta interina de Reyna apuesta por ti. ¿Cómo decides embarcarte en esta aventura?

R: Eso no fue del todo cosa de Reyna, sino de Gaspart. En un primer momento yo lo rechacé porque quería quedarme en el Atlético después del Doblete. Pero después me llamó Gaspart por teléfono, aunque yo le colgué (risas). Pensé que era una broma de la radio. Y luego ya sí, llegamos a un acuerdo y al final fue la época en la que más me realicé como entrenador. La necesidad de cambio era tremenda porque el equipo estaba muy cerca de descender. Y fue una experiencia a nivel de convivencia que jamás olvidaré. Por ejemplo, recuerdo cuando llamé a los tres capitanes para decirles que era una vergüenza tener que ver a cinco holandeses o a cuatro argentinos jugando a las cartas. Hablaba con Puyol, Luis Enrique y Frank de Boer para tratar de solucionar los problemas que surgían y motivarles para intentar, de ese momento en adelante, ganar todos los partidos. A la semana siguiente organizaron ellos el almuerzo e incluso llevaron a las familias. Todas estas cosas sólo confirman que la convivencia es importantísima. Por eso existen ahora estos síndromes en los que el ego de un jugador puede romper todo y es tan importante tener una propuesta de grupo.

RonaldoNazario

P: En la segunda vuelta de esa temporada el Barça empieza a jugar bien, remonta puestos en la tabla, el equipo firma un 4-0 contra el Betis en uno de los mejores partidos que ha visto el Camp Nou y eres el primero que intenta convertir a Puyol en un central puro a todos los efectos. ¿Te dolió que la Junta de Laporta no te diera la oportunidad de continuar?

R: No, conocía cómo funcionaban estas cosas aquí en España. Yo pagué esta misma moneda en mi etapa en el Zaragoza, cuando el nuevo presidente no quería asumir el éxito del presidente anterior. Y el propio Laporta, como tenía una gran relación con Cruyff, necesitaba tener a su entrenador. Todos los jugadores estaban a favor de que yo continuara, estaban contentos con el rendimiento. Puyol, por ejemplo. Frank de Boer tenía una gran técnica, pero era lento, así que para compensar eso necesitábamos a un jugador con velocidad. Por eso puse a Puyol de central, y no tuvimos ningún problema en los contraataques. Y entonces pudimos ver al mejor Frank de Boer.

También tuve charlas muy amistosas con el propio Xavi. Tenía un complejo de Guardiola en la figura del ‘6’ y no quería pasar del centro del campo. Yo le dije que no estaba de acuerdo con ello, ya que tenía buena visión de juego, gran sentido de combinación, buen tiro de media distancia y buen criterio a la hora de elaborar jugadas. Si somos capaces de trasladar todo esto hacia la portería del rival, ganaremos todos los partidos. Pero me decía que a los centrales les gustaba que él iniciara la jugada desde atrás. Yo le dije que no pasaba nada, que yo conseguiría que eso lo hicieran los centrales y que él asumiría lo que yo le pedía. Me dijo: “De acuerdo, vamos a probar”. En el primer partido, contra el Espanyol, me dijo Gaspart que si perdíamos caíamos a la zona de promoción. Yo le dije que no se preocupara. Y en la primera jugada en la que Xavi entró en el área rival terminó marecando gol. A partir de entonces tuvimos al mejor centrocampista ofensivo del mundo.

P: O sea, Xavi tenía el vicio de incrustarse entre los centrales y tú le adelantaste la posición.

R: Tenía el vicio del ‘6’ de Guardiola. Yo sólo le convencí de que tenía que adelantar su posición. Como con Víctor Valdés. Nunca olvidaré cuando ganaron en París contra el Arsenal en la Liga de Campeones. Yo estaba en la grada y cuando apenas había terminado el partido ya tenía una llamada suya: “Gracias, míster”.

P: Tu siguiente paso fue el Celta. El equipo venía de haber firmado una temporada muy buena, clasificándose cuarto con Lotina. Pero al año siguiente se derrumba y no levanta cabeza a pesar de que se mete en octavos de la Champions. De hecho, tú estás en esa eliminatoria histórica contra el Arsenal.

R: Tuvimos muchas oportunidades, pero luego tuvimos muchos problemas internos, problemas de ética, que prefiero no comentar.

P: Tras la experiencia en Vigo no has vuelto a entrenar en Primera. ¿Supone demasiado desgaste y exposición ser un entrenador de élite?

R: Yo me siento un hombre de fútbol, así que no entiendo ese desgaste. Luego fui entrenador de Serbia y en China. Pero bueno, llegas a una edad… Yo sigo siendo entrenador todos los días. Y me sigo sintiendo capacitado para cualquier reto.

P: ¿Qué le pasó a tu Serbia en Sudáfrica? Veníais de hacer una fase de clasificación excepcional ganando a Francia, pero allí se desmoronó el grupo.

R: Ganamos a Alemania por primera vez en 28 años. Es cierto que perdimos el primer partido con mucha mala suerte contra Ghana tras una mano de Kuzmanović absolutamente innecesaria. Fallamos muchísimas oportunidades, además. Pero voy a decir una cosa. Hicimos historia. Fuimos la única selección que llevó a 23 jugadores que pertenecían a 23 clubes distintos. Y, curiosamente, el campeón fue España, con ocho jugadores del Barcelona y seis del Real Madrid. El último Mundial que ganó Alemania, 12 o 13 jugadores eran del Bayern. Por eso, cuando hablamos de selecciones, también juegan un papel fundamental los equipos de los jugadores que eliges. Este año, España sólo ha tenido tres o cuatro jugadores del Real Madrid, y algo similar con el Barcelona. No es lo mismo, como cuando tenías ocho de un mismo equipo.

P: La defensa de tu Serbia era el gran punto fuerte del equipo. Estaban Vidić, Ivanović, Kolarov…

R: Sí, pero en el tercer partido los jugadores tuvieron sus cosas con el Presidente, que yo no quiero desvelar. Por eso Cahill nos marcó de cabeza, tuvimos muchas ocasiones que fallamos, un penalti que el árbitro no pitó a nuestro favor… Muchas veces en el fútbol no ganan los mejores. Y este equipo tenía una personalidad, un juego, que creo que fue ejemplo para muchos. Desde entonces ya vemos cómo está la selección de Serbia…

P: En tu última etapa dirigiste al Shandong Luneng de la Liga China. ¿Qué te llevó allí? ¿Aprendiste algo de otro estilo de juego o fue una especie de retiro dorado?

R: No, no. Para mí, conocer una nueva cultura después de Turquía, Inglaterra o España fue toda una oportunidad. Es difícil explicar un país como China. Hay que vivirla para conocerla. Su forma de valorar la vida, lo del hijo único… Hay que conocerlo. Y si alguna vez he estado realmente contento con la labor hecha, ha sido con ellos. Al final quería quedarme un año más, pero ellos ficharon a un brasileño, precisamente porque la empresa del club, la séptima más grande del mundo, había firmado un contrato con Brasil para exportar electricidad. Por eso también ficharon, además, a otros dos jugadores brasileños. Pero, tras un año conviviendo allí con los chinos, valoro mucho más el país y veo un gran futuro en él.

Xavi

P: Has entrenado a los tres grandes clubes españoles con buenos resultados en todos pero, a pesar de ello, ¿te sientes más atlético que del resto de los demás?

R: Hombre, es donde más tiempo he estado. Pero es difícil explicárselo a la gente que es muy fanática del fútbol. Yo no soy un fan, soy un profesional al que le gustan los contenidos. Por eso no veo nunca tres o cuatro partidos de fútbol de la misma manera. Analizo por qué es tan difícil, por ejemplo, quitarle un balón a Arda Turan de espaldas tras un saque de banda, o por qué, tras mucho tiempo, Piqué ha vuelto a marcar tras un saque de esquina. Ver recursos, analizar por qué a veces el Barcelona no utiliza a Messi, que es el mejor regateador, y se dedica en ocasiones a colgar balones sin sentido. A veces pienso que hay profesionales que no están demasiado bien preparados.

P: Luis, Radomir y ‘Cholo’ Simeone. ¿Qué os une a los tres para haber sido ídolos de la afición rojiblanca?

R: Cada uno a su manera. Yo agradezco que, en todos los sitios en los que he estado, la gente me ha tratado con corrección. No pido nada más. Yo estoy seguro de que, en todos los clubes en los que he estado, he intentado hacerlo lo mejor que he podido. Cuando hablo de mi labor, no hablo sólo de resultados, sino también a la hora de cambiar la organización de un club, condiciones de entrenamiento, convivencia… Trabajaba mucho estas cosas que no se ven tanto, pero que hacen muy importante a un club.

En China era el único entrenador que utilizaba diapositivas para preparar los partidos. Hicimos más de cien entrenamientos y cien visionados. Por eso el fútbol no es solo ganar partidos. Y todo este trabajo dio sus resultados. Empezamos decimosextos y acabamos segundos. Promocionamos seis o siete jugadores menores de veinte años y se unieron al equipo. Todos chinos. Para mí el fútbol es esto. Y tener todo esto delante y no utilizarlo es casi un pecado.

P: Hablabas antes de la trituradora de entrenadores que era el Atlético cuando tú llegaste. ¿Cómo fue tu relación con la Directiva?

R: Nunca me faltaba comunicación. Si quiero conseguir algo tengo que proponer cosas con coherencia. No imponer las cosas. Implicar gente en tus decisiones es una virtud a la hora de dirigir un equipo de fútbol. Y todavía más ahora, después de la Ley Bosman, cuando el fútbol está actualizándose con diferentes culturas. Esto es alucinante: viene el Liverpool a jugar contra el Real Madrid y no tienes ningún inglés. Viene el Nápoles a jugar contra el Athletic de Bilbao y tienes un italiano. Esa es la realidad que estamos viviendo. Tú ves ahora al Granada, al Udinese, al Watford… Todos son jugadores de una empresa, cedidos. ¿Y eso se puede permitir? Pues no lo sé.

P: ¿Crees que eso despersonaliza los equipos?

R: El fútbol tiene que ser el espejo de la sociedad que representa. Puedes decir que ayer estaba lloviendo, que en un partido no había ni 2.000 personas y te preguntas por qué se juega un partido un lunes a las 8.30 de la noche. Ves ese partido y dices: “Joder”. Para eso ves una película, porque estamos viviendo un calendario que no está pensado para deportistas. Por eso yo siempre procuro, con mis colegas, aparte de hablar de fútbol, hablar de qué manera conseguir el rendimiento de un equipo. El último final de temporada, todo lo que ocurrió en torno al Mundial, es algo que se veía venir. ¿De qué manera terminaron Barça y Madrid la temporada? Parecían cadáveres deportivos en el último mes de competición, fallando el Madrid contra el Valladolid, por ejemplo. ¡Parecía que no podían andar! La final de la Liga de Campeones, un partido del que todo el mundo habla maravillas, fue un partido de solteros contra casados. ¡De verdad! Cada uno jugó como le dio la gana. ¿Sí o no? Yo estuve allí y vi que Ronaldo volvía de una lesión, que no se dieron ni tres pases seguidos…

P: Diego Costa se rompe en los primeros minutos…

R: …Y llega el gol de córner. ¿Cómo se defiende un córner? Conmigo es obligatorio proteger el segundo palo para que el portero pueda salir. Pero claro, antes de la final de Liga de Campeones parecía que Ancelotti estaba fuera y ahora es el mejor y ha hecho historia. Esto es fútbol.

P: Bajo tu punto de vista, ¿se ha gestionado bien el Atlético en todos estos años?

R: No sé, en esto no voy a entrar. Sólo puedo decir una cosa que es evidente. Cuando estuve una vez con el equipo en el pueblo de Jesús Gil, en Burgo de Osma, se dijo algo que es una realidad en el fútbol actual: la única competición que da dinero es la Liga de Campeones. Tenemos el dato de que el año pasado los finalistas reciben 60 millones por jugar la final. Sabemos también que ahora mismo el reparto televisivo está hundiendo el fútbol, porque el Real Madrid y el Barcelona reciben 130 millones por ellos, y el Atlético unos 40 millones. No sé si ahora como campeón recibe más. Por otro lado, los equipos de abajo reciben 18 millones. Son palabras muy serias.

Por eso digo, son cosas que hoy por hoy hacen que tengas tres equipos arriba. ¿Y los demás qué? Menos mal que el Valencia ha encontrado un comprador y que un Dios del fútbol actual, que es Mendes, ha hecho su papel allí y está trayendo jugadores, trayendo al entrenador, de todo. ¿Es normal que él tenga clubes en Hungría con sus jugadores todos portugueses? ¿O en Suiza con el Basilea? Entre todos los clubes tiene a unos 200 jugadores bajo su protección. Ésa es la realidad que estamos viviendo.

P: ¿Qué es lo que se te ha quedado grabado de tu relación con la familia Gil?

R: Una convivencia fenomenal. Aprendí mucho de ellos, sobre todo de Jesús Gil. Tenía todo para ser feliz y se ha ido bastante amargado. Nunca sabes por qué pasa esto. Porque si te falta para vivir, está justificado pasarlo mal, pero en este caso… Conociendo al personaje, Gil siempre estuvo marcado por el problema de Los Ángeles de San Rafael. Desde entonces siempre hablaba de sí mismo y de su inocencia.

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P: ¿Hay un vínculo real entre la directiva atlética y los ultras? ¿En tu etapa como entrenador llegaron a influir en el equipo o en la relación con los jugadores?

R: No lo sé, de verdad no lo sé, porque en esta parcela yo nunca participaba. Es cierto que algunos jugadores han sido más apoyados que otros, pero de dónde viene esto es algo que no sé. No sería capaz de relacionar estas cosas. Pero, desde luego, yo con ellos no tuve ninguna convivencia ni algo parecido.

P: ¿Saben mejor los títulos siendo el vecino ‘pobre’ de la capital? ¿Qué sentiste el año pasado cuando el Atlético estuvo a punto de lograr otro doblete?

R: El Atlético de Madrid ha recuperado toda esa grandeza de la que hemos hablado antes, pero la Liga del año pasado se ganó de una forma que a mí no me gustó durante gran parte del campeonato. Reconozco que me gusta más cómo está jugando este año el equipo que la temporada pasada. El año pasado se jugaba con pelotazo arriba y siempre en vertical, que para mí es un pecado, porque desde atrás el balón siempre tiene que ir en diagonal. Pero como en el fútbol los resultados no se discuten, el 99 por ciento de la gente está de acuerdo con esos resultados. Y es verdad que, en momentos muy difíciles, el Atlético consiguió meterse en la pomada. Todo ello, además, pensando en que pronto deberá mudarse del Calderón. Y eso ayuda, porque la mudanza va a ser menos dolorosa con resultados positivos. La convivencia alrededor del Calderón es algo que ha hecho grande a la afición atlética. El ambiente, los bares… Algo imposible de recuperar en La Peineta, o por lo menos algo para lo que faltará tiempo.

P: Si se te planteara la hipótesis de volver atrás, ¿regresarías al Atlético?

R: Sí. Pero no sólo al Atlético. Yo tengo, como hombre, una cosa que siempre ha respaldado mis decisiones, y es que han sido mías. ¿Por qué? Porque siempre se piensa en si alguna vez en la vida puedes reprochar algo, pero no puedes hacerlo si has tomado tú las decisiones. Esto lo llevo a cabo yo con mis hijos y con todo, que cada uno sea libre de tomar su decisión, porque luego tiene que defender esta decisión, con su trabajo, con su forma de ser, con todo eso.

P: ¿Te has sentido ‘maltratado’ alguna vez por el hecho de que los clubes hayan podido recurrir a ti en situaciones de urgencia? ¿O te has visto como una especie de salvador?

R: No lo sé, también ha habido muchos clubes que he rechazado. Es lo que decía de las decisiones propias. ¿Qué es lo que para mí falta? Algo que he visto a través de lo que ha ocurrido con Luis Aragonés: uno tiene que morirse para ser reconocido. Vivimos unos tiempos distintos. Antes podías escribir una carta para felicitad la Navidad, un cumpleaños o algo así, pero eso ha desaparecido. Y qué extraño es que ahora se escriba una felicitación por Twitter o algo parecido. Para mí, que soy un hombre de familia, estas cosas… No pido ni un regalo por Navidad, pero los clubes podrían felicitar por estas fechas, para ser una familia. ¿Por qué nadie le preguntó a Luis Aragonés en los últimos tres o cuatro años? Porque se olvidaron de él. Y ahora se canta todo esto, pero él ya no está. Por eso se dice que de la vida sólo se habla en dos sitios: uno es el hospital y otro el cementerio. La importancia de la vida.

Pantić

P: ¿Piensas que eres un afortunado por todo lo que has podido vivir?

R: Más que afortunado —soy un hombre de familia, y detrás de mis decisiones están mi mujer, mis hijos y mis nietos— me siento privilegiado de ser abuelo. Es un privilegio de la vida y muchos amigos míos saben lo que supone. Todo va muy deprisa y siempre piensas si podías haber hecho unas cosas o haber hecho otras, pero he sido yo mismo, con virtudes y con defectos. Vivo en la casa de mis sueños, tengo amigos para toda la vida… No me puedo quejar de nada. Detrás de todo esto, sigo defendiendo que el fútbol necesita hombres como yo, porque muchos nuevos entrenadores van siete días a unas charlas y ya tienen el título. Y el fútbol no es sólo tirar al balón, es mucho más. Es psicología, pedagogía, fisiología, saber por qué haces las cosas. A la gente de fútbol les pregunto de qué manera hacer que ese ejercicio físico les curta como personas y no haga daño al cuerpo humano. Porque ves cómo los jugadores juegan todos los días y luego te encuentras una lesión de siete meses. Como lo que ha pasado con Modrić. También ha ocurrido con esto de hacer las temporadas en China o en América para cobrar, y claro, durante el campeonato luego te vas apagando. Todo eso pasa también porque que a la gente que se dedica ahora al fútbol le falta un poco de formación.

P: Si pudieras cambiar algo de tu carrera deportiva, ¿lo harías?

R: No. Es así, es así. La vida y el fútbol van juntos. Y yo, desde luego, no me puedo quejar de nada.

P: Tú llegaste a dirigir a dos de los entrenadores del momento como Simeone y Luis Enrique. Cuando los veías jugar, ¿pensabas que podían llegar donde han llegado?

R: Sí, porque el fútbol marca mucho el carácter de las personas. No es lo mismo jugar en el Bernabéu que jugar en Mallorca. No es lo mismo jugar en Oviedo que jugar en el Calderón. Por eso siempre insisto en que el fútbol marca este carácter, porque hay mucha gente que, bajo presión, se esconde, no es atrevida. Todas estas cosas, quieras que no, cuando sabes cómo se hacen o por qué, te hacen darte cuenta. Están esos jugadores que juegan bien 20 minutos y luego viven tres o cuatro partidos de ello; pero para un club grande, lo importante es cada entrenamiento, no cada partido. Ahí está la clave de saber cómo se hacen estas cosas.

P: De hecho, el Cholo está dejando su huella en algo que era tu punto fuerte: la estrategia a balón parado.

R: Sí, pero también es un equipo que físicamente está bien preparado y por eso da importancia a estas cosas. Yo me pregunto: un 40 por ciento de los goles ahora vienen de jugada de estrategia y no lo digo por desprestigiar, pero… ¿Un 40 por ciento? Ahora mismo no encuentro un razonamiento de por qué defendiendo los córners en el área no se defiendan los palos. A mí, ver que un portero, que tiene la ventaja de las reglas del juego y puede usar sus manos, se ponga en la línea, para que cuando entre el balón se tire a él pero no sale… ¿Por qué no sale? Está el caso del último OportoBenfica. Primer gol tras el saque de banda. El portero está en la línea y no sale a por el balón. Cuando estuve de seleccionador serbio, esto le pasa a mi portero y, a partir del segundo partido, todos estos saques los recoge con la mano. ¿Por qué? Porque eso significa que estás preparando el partido. Si en el Oporto-Benfica hacen un saque de banda de 40 metros, entra el jugador por allí y mete gol porque el portero está en línea… Ya sufres, encima, una derrota importante. Para mí es el contenido de eso. Yo no dormía si recibía un gol de esta manera. ¡No dormía!

21/12/2014

Recuerda la primera parte de la entrevista a Radomir Antić AQUÍ.

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– Eduardo J. Castelao (22/09/2013)
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– David Sánchez (26/10/2013)
– Alberto Rubio (10/11/2013)
– Fernando Evangelio (24/11/2013)
– José Miguélez (08/12/2013)
– Toni Padilla (22/12/2013)
– Eduardo Rodrigálvarez (26/01/2014)
– Miguel Ángel Violán (09/02/2014)
– Antón Meana (23/02/2014)
– Juan Tallón (09/03/2014)
– Rodrigo Arias (23/03/2014)
– Ander Izagirre (06/04/2014)
– Diego Torres (27/04/2014)
– Juan Esteban Rodríguez (11/05/2014)
– Juan Castro (01/06/2014)
– Luis F. López (24/08/2014)
– Martí Perarnau (07/09/2014)
– Gemma Herrero (19/10/2014)
– José David López. El Enganche (02/11/2014)
– Ramón Besa (16/11/2014)
– David Ruiz (07/12/2014)
– Radomir Antić (20/12/2014)

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2 thoughts on “Radomir Antić: “El fútbol necesita hombres como yo”

  1. Trayectoria larga, buen jugador, excelente entrenador, tertuliano resultón.
    Enhorabuena Falso9 por la entrevista.

  2. Entrevista buena. Estupendos periodistas, periódico digital interesante, augurar buen futuro. Pasa tiempo Radomir no cambia.

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