Cuando nos quedamos ciegos

Guardiola_campeon_del_mundo_2011DAVID PALOMO | Sonó el despertador aquella mañana, como cualquier otra, temprano. Pero por un motivo diferente: jugaba el Barça. Era 18 de diciembre en Madrid, 19 casi en Yokohama. Sobre la mesa, dos tostadas y un café. La televisión encendida, el pijama puesto y el murmullo del vecino, también barcelonista, dueño de un perro llamado Ronaldo y padre de un hijo que optó por el Atleti. Todo preparado antes de una nueva final. Poco más se podía elaborar cuando todavía no se había puesto el sol cerca del Manzanares, a las 9 de la mañana. O quizá sí. En Telecinco —creo recordar— J.J. Santos daba los buenos días. Poco importa ahora. La retransmisión siguió su curso bajo el guión esperado. Primero confirmando las alineaciones, con Neymar como atractivo en el Santos y Guardiola enarbolando sobre el césped una alineación sin delanteros, con Messi de falso 9, y por detrás de él un enjambre de centrocampistas: Busquets, XaviIniesta, Cesc y Thiago. ¿Quién dijo miedo?

El resto es posible que lo vieran o que se lo contaran. O puede que, como un servidor, sólo recuerden el principio y el final del partido. Como si los goles, la euforia y la posesión —llegó al 80 por ciento— hubieran sido una tormenta de verano, pero de las que refrescan. Y así fue en realidad. Eso dicen las crónicas de periódicos que, por entonces, sólo habían hecho un ERE. Tiempo después, algunos de los firmantes de aquellas piezas han desaparecido. La tinta sigue inalterable, pero sus rostros han cambiado e incluso han pasado a ser invisibles. Pensándolo bien, su historia, al fin y al cabo, se parece a la de muchos de los jugadores que disputaron la final contra el Santos. Tiempo después, Abidal pasó al anonimato; Cesc hizo las maletas hacia Londres; Thiago voló a MúnichPuyol se fue apagando; Alves dejó de escribir; Piqué se cansó de bailar el “Waka Waka”Valdés abandonó; Xavi empezó a mirar el césped; Busquets no volvió a ser Del Bosque… Y sólo quedaron Iniesta y Messi. Ni siquiera resistió Guardiola, que cegó la historia del club para siempre, marcada por la última gran victoria del ‘Pep Team’.

Eso fue lo que pasó después, pero conviene suspender ese día en el aire. ¿Por qué? Por muchos motivos. El más importante porque, según Guardiola, aquel fue el mejor partido que hizo el Barça con él al mando. Eso es subjetivo. Lo objetivo, los datos, dicen que el de Santpedor levantó aquel día su quinto título en 2011 y el decimotercero desde que se hiciera cargo del banquillo. Y también que Messi acabó el año con 55 goles, que Neymar reconoció ante las cámaras que los culés les habían enseñado a jugar al fútbol o que el barcelonismo le dedicó el trofeo a un Villa lesionado. Eso quedó escrito en los periódicos. Como que el ‘Pep Team’ había igualado —al menos— o era superior que el Ajax de Cruyff, el Santos de Pelé, el Bayern de Beckenbauer, ‘La Máquina’ de River, el Madrid de las cinco Copas de Europa o el Honvéd de Puskás.

Todo eso ocurrió en un día en el que Daniel Vázquez Sallés viajó “al país de Nunca Jamás” mientras tomaba el desayuno. Y en el que el Barça quedó sumido en la ceguera por siempre. Porque es difícil que aquello se vuelva a repetir. Ya lo dijo el mismo autor: “El peor aliado del Barcelona es el presente”. La fortuna, al fin y al cabo, tiene fecha de caducidad. O eso, al menos, piensa un servidor, aunque sólo recuerde el principio y del final de la mejor película de la historia del Barça.

17/12/2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s