Acostumbrarse a perder

ESPAÑADAVID PALOMO | Llovió en Vigo, con el balón desperezándose por el camino, la música de las gotas al caer, el sonido de la pelota golpeando la red y el gol de Toni Kroos oscureciendo la fría noche gallega. Se acabó. La Selección dice adiós al 2014 con una nueva derrota, el pelo mojado, sabor a nostalgia y recuerdos amargos. El pasado murió con los goles de Holanda y se despidió perdiendo contra Alemania. Al menos, ‘La Roja’ podrá contar que su decadencia terminó con una derrota ante la vigente campeona del mundo. Es el único consuelo que le queda. Porque a partir de ahora, España tendrá que acostumbrarse a perder en su camino por volver a mirar al cielo.

Lo ocurrido en el combinado nacional tiene un contraste directo con la realidad que vive el país. España llegó a ser campeona del mundo, estuvo en la “Champions de la economía”, se creyó una potencia en auge y cayó a plomo como esos luchadores de ‘pressing catch’ que eran derrotados después de falsear toda la coreografía. Dicho esto, ahí se acaban las similitudes. La Selección ganó el Mundial y dos Eurocopas porque durante ocho años jugó mejor que nadie. Eso son hechos contrastados. Y como tal, su consecución hay que atribuírsela a Luis Aragonés y a Vicente del Bosque, los artífices del milagro. Huelga decir que este último también hizo el mayor ridículo de la historia de ‘La Roja’ en Brasil. ¿Merece irse por esa razón? ¿Hay alguna alternativa mejor?

El debate en torno a la figura del entrenador es comprensible. Así ha sido siempre y así seguirá siendo. Los malos resultados son su responsabilidad. Cualquier trabajador hubiera sido despedido tras tanto bochorno. Porque Del Bosque no sólo hizo mal su tarea, sino que casi ni apareció por la oficina. Como sus jugadores, que antes de bajar del avión ya estaban pidiendo el billete de vuelta. ¿De quién fue la culpa entonces? ¿Alguien habría dejado a Xavi y a Alonso fuera de la convocatoria? ¿Llegó Piqué lo suficientemente motivado? ¿No estaba Sergio Ramos en el mejor momento de su carrera? Cargar toda la culpa de lo que ocurrió en Brasil sobre las espaldas del seleccionador sería injusto.

Esto último es lo que pensó la Federación tras el Mundial. Tomada la decisión, España se tendrá que acostumbrar a perder otra vez, como toda la vida. A Del Bosque no se le puede exigir lo mismo en la nueva etapa por una sencilla razón: los jugadores son distintos y, seguramente, peores. ¿Alguien cree que Morata está al nivel que alcanzó Villa? ¿Es Nolito mejor que aquel Navas del Sevilla? ¿Se parece en algo Bruno a Xabi Alonso? Todas estas preguntas se podrían responder con una simple sentencia: puede que en el futuro, pero, en ningún caso en el presente. Y, seguramente, muchos de los que veteranos hace tiempo que dejaron guardada en el baúl de los recuerdos su mejor versión: IniestaCasillasPiqué

Dicho lo anterior, hay motivos para la esperanza. Llamémosles KokeIsco, Bernat y De Gea. Eso sí, no se les puede pedir que de un día para otro vuelvan a ganar el Mundial. Antes tendrán que fallar, perder, cabrearse y volver con más fuerzas. Como hizo la anterior generación. Están en su derecho y así debería de ser. ¿Por qué entonces se les va a pedir más a ellos que a sus antecesores?

20/11/2014

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