El racismo acecha a Rusia 2018

Gamula

Igor Gamoula abraza a Moussa Doumbia

ÁLVARO MÉNDEZ | “Ya tenemos seis jugadores negros, seis de estas ‘cosas’. No quiero ni uno más”. Una frase incendiaria que —con razón— levantó una huracán de críticas la semana pasada y situó el foco de una noticia relacionada con racismo al este de Europa. Sí, una vez más. Porque, si existe un país que sea mirado milimétricamente con lupa en un tema tan sensible como este, más incluso que España, ése es sin lugar a dudas la Rusia de Putin.

Fue Igor Gamula, entrenador del FC Rostov, el protagonista de tan deleznable comentario. Para más inri, el lenguaraz técnico bromeó con el ébola y dijo a los periodistas que cinco de sus pupilos de color habían presentado fiebre alta en los últimos días. Un juego de palabras cutre, torpe y poco afortunado que ya ha obtenido respuesta desde las altas esferas balompédicas. Cinco partidos de suspensión, la sanción más fuerte asignada por racismo a un jugador o entrenador de la Unión del Fútbol de Rusia y que expirará en marzo de 2015 debido al parón invernal de tres meses que afronta en breves la Russian Premier League.

De nada sirvieron las disculpas que ofreció Gamula tres días después. De nada sirvieron, máxime cuando se vio forzado a ello a causa de la amenaza de huelga que lanzaron Moussa Doumbia, Guélor Kanga, Bastos, Siyanda Xulu e Igor Lolo, los cinco jugadores africanos de color de la plantilla del Rostov. Y es que pocos lujos se puede permitir el club ruso, que se encuentra tercero por la cola en la clasificación de la liga, una posición que les obligaría a jugar un play-off por el descenso.

Sin embargo, esta vez las consecuencias han ido más allá del plano estrictamente nacional. El asesor de la FIFA en materia de racismo Tokyo Sexwale lanzó una advertencia al Gobierno de Vladimir Putin: “Existe un riesgo real de que los jugadores de color no quieran participar en el Mundial que organiza Rusia en el año 2018. Y esta situación no es sostenible”. Y no dudó en lanzar un dardo envenenado al todopoderoso Presidente: “Que muestre ese liderazgo, que sea el Putin que todo el mundo conoce. Que sea duro”.

El africano Sexwale sabe de lo que habla. Reconocido activista anti-apartheid, fue encarcelado en la famosa prisión de Robben Island junto a otros líderes como Nelson Mandela por luchar contra la segregación racial en la cruel Sudáfrica de los años 70. Y no quiere que unos pequeños comentarios generen tensiones que hagan saltar por los aires la organización de toda una cita mundialista. Al fin y al cabo, no es la primera vez que la sombra del racismo acecha a la madre Rusia. Por ejemplo, el CSKA de Moscú ya se vio obligado a jugar sus partidos como local en la Champions League con el Luzhniki vacío por las agresiones verbales que sufrieron algunos jugadores de color por parte de la afición.

Puede que éste sea finalmente el momento en el que el Kremlin actúe. Al fin y al cabo, está en juego el prestigio de la nación. Junto con los Juegos Olímpicos de Sochi y el Gran Premio de Fórmula 1 estrenado este mismo año, el Mundial de 2018 es el tercer gran evento que puede aprovechar la Rusia de Putin para sacar pecho frente a sus enemigos occidentales. Y es un lujo que el dictatorial pero eficaz Presidente no puede desaprovechar.

14/11/2014

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