El minutero

FERRERDAVID PALOMO | En los despachos siempre han sido más de ciencias, de aproximarse a la realidad por medio de cifras y números, de buscar resultados inmediatos, de cuantificarlo todo en base a la efectividad, la productividad y el rendimiento de sus trabajadores. Quizá por eso, hace tiempo que la lírica dejó de ser una opción. Pocas empresas contratan hoy en día porque hayan atisbado talento en un entrevistado. La intuición murió en algún lugar del camino. Ahora los candidatos llegan a la oficina avalados por la experiencia previa o por sus éxitos. La juventud, la novedad y el riesgo perdieron la batalla en favor de la seguridad que ofrecen las instantáneas en blanco y negro. De ahí que la paciencia ya no sea un valor. Ni siquiera cuando el empleado en cuestión haya pasado el año de prueba con sobresaliente, como es el caso del ‘Chapi’ Ferrer, destituido como entrenador del Córdoba, donde le sustituirá Đukić.

Su caso es tan paradigmático como desconcertante. Ferrer fue el artífice del ascenso la temporada pasada, el que logró llevar al Córdoba por novena vez a Primera división. Logró su objetivo y renovó con la entidad. Lo hizo todo perfecto. O eso se decía entre bambalinas. Se le dio confianza y la responsabilidad de afrontar el nuevo reto, con 17 altas el pasado verano, pero ningún jugador de renombre. ¿Resultado? Pasadas ocho jornadas, el conjunto andaluz es colista con cuatro empates y a un punto de Levante, Elche, Athletic de Bilbao y Real Sociedad. ¿Dónde está el problema? ¿Alguien pensaba que el equipo iba a clasificarse para la Champions o se pasearía entre los grandes del fútbol patrio?

La realidad es que el Córdoba está donde le corresponde: luchando por no descender. Pensar en otra alternativa atentaría no sólo contra la lógica, sino también contra lo plausible. Ferrer recibió este verano un equipo ‘nuevo’, recién ascendido y de bajo coste. Lo esperado. Sin embargo, se le ha cargado con la responsabilidad de obtener resultados inmediatos pasadas ocho jornadas, sin tiempo para ajustar sus piezas, elegir la mejor opción y atacar hacia el objetivo de la permanencia. El minutero ha ido más rápido de lo previamente establecido y se ha quedado en la calle.

El mercado y la falta de paciencia de la Directiva se han comido a Ferrer, una de esas personas que nacen con perfil bajo, asumen sus orígenes y se ganan el pan a base de carreras, lucha y mucho empeño. No son guapos ni aspiran a serlo. Su batalla es otra. Como fue y seguirá siendo la del ‘Chapi’, siempre valorado como jugador de equipo, perseverante y voluntarioso. A nadie engaña con su figura, alejada de la de otros colegas de generación, pero siempre fiel a su forma de ser. Poco valorada en el Córdoba, que cede el testigo a Đukić, técnico de perfil mediático, pero que encontrará las mismas armas que su predecesor. ¿Cuál será el resultado? Está por ver. En cualquier caso, llega para ascender el Tourmalet. Y eso nunca es fácil.

21/10/2014

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