Infinito

RobbieKeaneJULIÁN CARPINTERO | Curiosamente, fue un 14 de octubre pero de 1998 cuando Irlanda y Malta jugaron en ese templo del rugby llamado Lansdowne Road un anodino partido de clasificación para la Eurocopa que se celebraría dos años después en Holanda y Bélgica. El resultado, como era de esperar, acabó en goleada para los chicos que entonces dirigía el rudo Mick McCarthy, que, merced al 5-0 final, no se apiadaron de la débil escuadra que tan popular hizo John Bonello a principios de los 80. No obstante, es ese un partido que con el paso del tiempo se ha convertido en histórico, puesto que fue el mismo en el cual el incombustible Robbie Keane se desvirgó como goleador del combinado irlandés anotando el primero de los 21 goles que marcaría en las fases de clasificación para la Eurocopa y que desde el pasado sábado le han convertido en leyenda viva del balompié europeo.

A diferencia de aquel citado Irlanda-Malta, el choque que enfrentó a la selección del trébol y a Gibraltar hace apenas cuatro días sí tenía todos los ingredientes para pasar a los anales del fútbol antes incluso de su comienzo, pues sería el primer partido oficial que los del Peñón jugaran a domicilio después de haberse estrenado como locales en septiembre y ante Polonia con un sonrojante 0-7. Sin embargo, la condición de visitantes de Casciaro, Chipolina y compañía quedaría en una mera anécdota toda vez que el inacabable Robbie Keane perforara tres veces la portería de Pérez en sólo 18 minutos. Un hat-trick que, más allá de abrir la lata para que los de Martin O’Neill golearan en una plácida tarde, convirtió al actual delantero de Los Angeles Galaxy en el máximo goleador histórico de las fases de clasificación para las Eurocopas con un total de 21 dianas, superando a leyendas como Raúl González, Jan Koller (18), Jon Dahl Tomasson o Hakan Şükür (19). Una barbaridad.

Y es que quizá el mayor mérito de Keane no se encuentre en sus cifras, sino en la regularidad de su trayectoria. 15 años y 362 días separan al primero del último de sus goles con Irlanda, un espacio temporal abismal para un jugador de élite, puesto que se pueden contar con los dedos de la mano los futbolistas capaces de mantenerse tanto tiempo defendiendo los colores de su país. Así las cosas, la primera vez que Keane, que el pasado mes de julio celebró sus 34 años, hizo su característica celebración tenía 18 años recién cumplidos y aún jugaba con el Wolverhampton, en la segunda división del fútbol inglés. Desde aquel día, Serbia, Malta de nuevo, Turquía, Albania, Georgia, San Marino, Gales, Andorra, Rusia, Macedonia y Estonia han sido testigos de cómo el pequeño ratón de Dublín roía con paciencia y dedicación los registros del balompié irlandés y europeo.

Con 136 partidos y 65 goles en su zurrón, Robbie Keane ya es el jugador más importante de la historia de Irlanda. Además, si se atiende a los datos que arrojan el resto de internacionales del fútbol de Eire, parece razonable entender que tendrá que pasar mucho tiempo para que algún compatriota suyo pueda siquiera acercarse a su condición de mito. Le persigue en número de choques internacionales el meta Shay Given, con 126, pero su suplencia en el Aston Villa y, sobre todo, su edad —38 años—son hándicaps más que de peso como para pensar en que pueda superar a Keane; el tercero en discordia, de los que quedan en activo, es el defensa del Sunderland John O’Shea —33 años—, con unas lejanas 99 apariciones. En este sentido, su colchón en lo que a tantos se refiere es aún mayor, casi abismal, que el de partidos, ya que ni grandes goleadores históricos como Cascarino, Aldridge o Liam Brady se sitúan detrás de su estela: el gigante Niall Quinn, con 21, ocupa el segundo cajón del pódium, mientras que, de los que aún no han colgado las botas, Kevin Doyle y Shane Long pisan sus huellas con 14 y 11 respectivamente. Es decir, una galaxia entre uno y otros.

Pese a todo, si algo llama la atención en la carrera de un jugador de la dimensión de Robbie Keane es su escaso palmarés en lo que a títulos de clubes se refiere, ya que únicamente puede presumir de la Copa de la Liga de 2008 con el Tottenham de Juande Ramos y varios e ininteligibles trofeos menores de la MSL con los Galaxy. Nómada del fútbol británico, en las dos últimas décadas Keane ha defendido las camisetas de Conventry, Leeds, Liverpool, Celtic de Glasgow, West Ham, Aston Villa y hasta en tres etapas la del Tottenham, aparte de la de los Wolves —la entidad que le vio nacer deportivamente— y, aunque en todos ellos se vació de goles, en ninguno tuvo la suerte de coincidir con una dinámica ganadora. Las crueles paradojas del fútbol.

Ahora bien, sin nadie que amenace la corona que alcanzó con su triplete ante Gibraltar —el hat-trick más rápido en la historia de las clasificatorias para una Eurocopa tras batir el récord de van Basten—, Robbie Keane podrá intentar guiar a su querida Irlanda a la que sería su tercera participación en un gran torneo después del Mundial de 2002 y la Euro de 2012. Con la Alemania campeona del mundo como clara favorita, parece que su pelea se centrará en robarle el segundo puesto a la sorprendente Polonia, un reto más que factible para una selección en claro crecimiento. De conseguir el billete para Francia, Keane cumpliría 36 años en pleno torneo, pero nadie puede asegurar que para aquel entonces no siga goleando, porque como el universo, la estupidez humana y la lengua de Einstein, Robbie es infinito.

14/10/2014

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