Y los sueños…

MalmöJULIÁN CARPINTERO | PSG  y Barça. Tanto monta, monta tanto. En los últimos años el destino está convirtiendo al enfrentamiento entre los dos equipos blaugranas en uno de los clásicos del fútbol continental. Ya sea por los precedentes, como la Recopa que los de Bobby Robson le ganaron a los parisinos en 1997 o la eliminatoria de cuartos de 2013; por los ex de uno y otro equipo —desde Blanc hasta Maxwell pasando por Motta—; o por los que pudieron ser y no fueron —Alves o Thiago Silva—, choques como el de esta noche son los que convierten a la vetusta Copa de Europa en la competición más espectacular del planeta. El actor principal del mismo será, a pesar de ser baja por lesión, el irreverente Zlatan Ibrahimović, cuya abrupta salida del Camp Nou dejó tras de sí un sinfín de cadáveres en su maletero. Sin embargo, el hijo predilecto de la ciudad de Malmö pasará a un segundo plano para los habitantes de la tercera villa más grande de Suecia, que mañana pondrán fin a una largo ayuno sin probar el caviar de la Champions.

Las luces del fútbol europeo volverán mañana a alumbrar al norte. Trece años después de que el Helsinborgs cayera en la fase de grupos ante el Bayern de Múnich, el propio PSG y el ‘vecino’ Rosenborg, Suecia albergará de nuevo un partido de Copa de Europa. En este contexto, el histórico Malmö recibirá en su pequeño campo —patrocinado por el no tan pequeño Swedbank—, al Olympiacos después de que en la primera jornada la campeonísima Juventus sudara tinta para derrotarle en Turín por 2-0 mientras los helenos convertían en musaka a todo un Atlético de Madrid. Dicha derrota hace que los chicos del noruego Åge Hareide tengan que vencer mañana a los correosos pupilos de Míchel si quieren seguir vivos en ese aleph llamado Champions League que, sin embargo, hace unas décadas dejó de ser una quimera para convertirse en un desafío al alcance de los mortales. Incluso para ellos.

A pesar de haber estado arrinconado en los últimos años, el Malmö puede presumir de ser el club más laureado del balompié sueco. 17 ligas y 14 copas dan lustre a unas vitrinas que en la década de los 90 dejaron de recibir nuevos huéspedes en favor de IFK de Göteborg, AIK Solna o Djurgårdens. No obstante, su triunfo ante todos ellos en noviembre de 2013 —la Allsvenskan se disputa entre abril y dicho mes para evitar el frío del invierno en latitudes tan próximas al Círculo Glacial Ártico— le permitió jugar las rondas previas de la Champions League, en cuyo último asalto acabó, para sorpresa de propios y extraños, con el potente Red Bull Salzburgo de Jonathan Soriano. De este modo, el equipo que con sus goles hizo grande Bo Larsson tendría la oportunidad de codearse con todas aquellas escuadras a las que en 1979 dejó en la cuneta en el camino a levantar la ‘Orejona’.

ZlatanIbrahimović

La camiseta azul y blanca del Malmö fue la primera con la que un adolescente Ibrahimović celebró sus primeros goles.

Fue un español quien puso la semilla de lo que sería el imperial Malmö de los 70. Antonio Durán, que coincidió brevemente en el Atlético de Madrid con el sueco Carlsson, hizo carrera en los banquillos como técnico del equipo de la provincia de Escania y, tras casarse con la asistenta del citado Carlsson, dirigió al Malmö entre 1964 y 1971. Dos años después se haría cargo del equipo el inglés Bob Houghton, que se encontró con una sólida estructura con la que pudo tiranizar la competición doméstica e intentar el asalto al resto del continente. De tal forma, y con una plantilla que a duras penas esquivaba el amateurismo, el Malmö fue sorteando piedras hasta plantarse en la final de Berlín, curiosamente la misma sede que la de la presente edición. Dinamo de Kiev, Wisla de Cracovia y Austria de Viena cedieron ante el empuje de los suecos, que sólo doblaron la rodilla ante el Nottingham Forest de Clough, Shilton y Robertson, por culpa de un gol de Francis que les consagraba como campeones.

A día de hoy sería impensable imaginar a un finalista como el Malmö con un camino como el que encontró en aquel momento, así como también resultaría inimaginable que el campeón rechazara jugar la Copa Intercontinental por el pánico que producía en los equipos británicos el hecho de enfrentarse a los vencedores de la Libertadores desde que el Estudiantes de Zubeldía segara las piernas de los jugadores del United diez años atrás. Por eso, el Forest rehusó medirse al Olimpia de Asunción, que también derrotó al Malmö en un episodio con similitudes más que evidentes al del Atlético en 1974. Desde aquel momento, la oscuridad se cernió sobre la ciudad que une Suecia con Dinamarca a través del puente de Öresund a pesar de la gran calidad de los jugadores que vistieron el azul y el blanco de su camiseta: Thern, Dahlin, Schwarz, Patrick Andersson, Litmanen… e Ibrahimović, claro.

La afición del Malmö lo fía todo a dos viejos conocidos de la Liga española como Markus Rosenberg (ex del Racing) y Guillermo Molins (antiguo jugador del Betis), pero es consciente de que repetir la hazaña de hace 35 años es poco menos que un sueño vago. Aun así, el objetivo de restituir su nombre y el de Suecia en el panorama europeo ya está conseguido y hasta podría acabar reenganchándose a la Europa League si se dieran una serie de carambolas. Sea como fuere, a buen seguro que desde París contarán con el aliento de un Zlatan que durante 90 minutos apagará el incendio de su ego para recordar dónde empezó a forjarse su leyenda.

30/09/2014

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