Albaneses, expatriados y campeones

kvalifikacije-za-euro-2016-albanija-sokirala-portugal_1410160037ÁLVARO MÉNDEZ | El pasado fin de semana el Papa Francisco dio un paso más en su incesante proceso de conversión en icono mundial. Seguramente involuntario, pero inevitable. Tirana fue testigo de otra de sus memorables apariciones en las que el discurso, la vehemencia y el carisma empaquetan un estilo de vida que cautiva y que dota de credibilidad a un personaje sin miedo a las incomodidades. En la capital de Albania todo cuadró a la perfección. Palabra, contexto e historia. Porque, a pesar de la aparente tranquilidad que se respira hoy en día, este pequeño y remoto lugar de Europa esconde un explosivo pasado que le ha llevado a ser considerado durante años el más empobrecido del continente.

El conflicto de Kosovo hizo saltar en mil pedazos las esperanzas de un país que, en el último lustro del siglo XX, intentaba salir a flote depués de décadas de dictadura comunista. Mientras el gobierno serbio bombardeaba puntualmente los alrededores de Pristina, la guerrilla terrorista del UÇK sembraba el caos al tiempo que la OTAN veía en los Balcanes su oportunidad de oro para subsistir. Mientras, el drama real lo sufrían miles de personas que huían de este pequeño territorio buscando refugio en el resto de Serbia o en la vecina Albania. La llegada masiva de refugiados albano-kosovares entre 1998 y 1999 sucedió, además, tan solo un año después de que casi dos mil personas fueran asesinadas y el país quedara al borde de la guerra civil tras la rebelión de 1997.

Familias y familias albanesas se vieron obligadas a emigrar y a dejar atrás su tierra natal para buscar un futuro que les garantizara la paz y la existencia a las que toda persona tiene derecho por el mero hecho de serlo. Abuelos que perdieron su pasado, padres y madres a los que se les arrebató el presente, y jóvenes y niños cuyo futuro fue ametrallado por los fusiles del terror. Entre éstos últimos estaban quienes, a base de regates y goles, intentaban mantener lo que les quedaba de infancia. Adnad Januzaj, por ejemplo, nunca llegó a conocer su verdadera patria porque sus padres no tuvieron otra salida que el éxodo. Hoy juega para Bélgica a pesar de que su sangre diga lo contrario.

Al igual que la joven promesa del Manchester United, muchas otras grandes figuras del balompié europeo tienen origen albano-kosovar, aunque han optado por vestir la camiseta de su país de adopción. Es el caso de Xerdan Shaqiri, Valon Behrami, Almen Abdi, Blerin Džemaili o Pajtim Kasami. A priori, todo parece indicar que el fútbol albanés en su totalidad ha hecho las maletas y ha emigrado, pero nada más lejos de la realidad. No todos cruzaron la frontera para renunciar a su patria cuando ésta misma se desmoronaba pidiendo auxilio. Otros muchos como Lorik Cana, Etrit Berisha, Taulant Xhaka o Hamdi Salihi optaron por enfundarse la elástica de las águilas para recuperar el honor perdido a causa de la guerra y las revoluciones.

Hasta hace dos semanas, su empresa parecía casi imposible. Sin embargo, Albania dio la campanada en el primer partido de clasificación para la Eurocopa 2016. Ante una poderosa Portugal que, pese a prescindir de Cristiano Ronaldo, alineó a otros buques insignia como Nani, João Moutinho o Pepe, los pupilos de Gianni De Biasi lograron una histórica victoria por la mínima gracias a un solitario gol de Bekim Balaj, ariete del Slavia Praga erigido en héroe nacional.

Ahora bien, quizá sea demasiado pronto para saber hasta dónde podrá llegar la Selección de Albania en su viaje hasta Francia 2016. Encuadrada junto a los lusos en el Grupo I, habrá de verse las caras además con Dinamarca, Armenia y Serbia. Los eslavos serán precisamente los máximos rivales que encontrarán en su ilusión por ser uno de los tres equipos que consigan el billete a París, más aun teniendo en cuenta la tradicional enemistad serbo-albanesa que convertirá cada partido entre ambos países en una cuestión de interés nacional.

El reto, por lo tanto, es averiguar hasta dónde podrán volar las águilas después de su triunfal despegue en Aveiro. El 14 de octubre, sin ir más lejos, aterrizarán en Belgrado y será entonces cuando comprobaremos si la esperanza de los albaneses sobrevive al infierno que prepararán las ardientes gradas del Estadio Estrella Roja. Pero, hasta entonces, que nadie les quite el derecho a soñar con participar por vez primera en la fabulosa competición continental que es la Eurocopa.

26/09/2014

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