Entre gigantes

ALBERTO BUENO RAYODAVID PALOMO | Tiene el Rayo la capacidad de reinventarse cada año, de seducir al aburrimiento, de alterar el palpito, de modificar los esquemas. Es el club vallecano un equipo bañado por el afluente del romanticismo, adherido a una pasión que no se contempla desde las vitrinas, sino que se siente en el campo, desde niño, cuando aquella abeja estampada en la camiseta todavía prometía volar en el siguiente intento. Su singularidad debería ser agradecida por las máximas instancias de la Primera división y merecería ser bendecida por los periodistas, que, al menos, en su monotonía, tienen algo nuevo sobre lo que escribir. Esta temporada, el protagonista de sus crónicas es Alberto Bueno, jugador revelación de las cuatro primeras jornadas, autor de cuatro tantos y tercero en la clasificación por el Pichichi, donde está empatado con Bacca y superado por Cristiano Ronaldo (9). Una contribución, que, de momento, le sirve de poco al conjunto de Paco Jémez, decimoséptimo en la Liga con dos empates —Atlético y Deportivo— y dos derrotas —Elche y Villarreal—.

Alberto Bueno es de las pocas alegrías del Rayo en este inicio de competición. Su buen arranque ha roto todos los esquemas de la entidad. Nadie esperaba tanto del delantero, que vuelve a bailar sobre el campo como lo hacía en la cantera del Real Madrid, cuando era considerado una promesa, uno de los muchos herederos de Raúl. Sin embargo, se quedó en un proyecto. De poco le sirvieron al joven nacido en Moratalaz sus cerca de 40 goles en el División de Honor, su título de campeón de Europa sub-19, su actuación contra el Real Unión de Irún en Copa del Rey, su debut en Liga ante el Recreativo de Huelva o sus minutos contra el BATE Borisov en la Champions aquel 25 de noviembre de 2008.

El Real Madrid, para facilitar su progresión, le vendió al Valladolid guardándose una opción de compra durante los dos primeros años, pero nada volvió a ser lo mismo. Alberto no terminó de explotar en su primera temporada en Pucela, arrastrado por el torrente de un descenso y forzado a salir cedido al Derby County. Tampoco en Inglaterra respondió a las expectativas y tuvo que volver de nuevo al conjunto vallisoletano. Desde entonces, ha ido poco a poco recuperando su fútbol hasta sorprender a todos en el arranque de este principio de temporada.

Paco Jémez ha conseguido sacar lo mejor de Alberto, dándole la confianza que le negaron en otras ocasiones. Y no podía ser de otra forma. Calidad no le falta. Sus pies siguen bailando con botines de claqué, los 64 kilos y su 180 centímetros —siempre según Google— le permiten aligerar el paso, zafarse en velocidad y llegar al área fácilmente. Sus condiciones son óptimas. Como dice Guardiola de Boateng, Alberto lo tiene todo: “Es joven, rápido, progresa cada día…”. Por tanto, ¿qué le puede parar? De momento, nada. Pero hay que recordar que tanto él como el Rayo, sin dudarlo, son dos ‘rara avis’. Y eso no se cambia de un tarde para otra.

24/09/2014

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