Herencia propia

CESC-FÁBREGASDAVID PALOMO | Acomodador de balones, investigador de lo milimétrico, metrónomo sin compás. Promesa de La Masía, resurrección de Platini según Wenger, sucesor de Xavi en el Camp Nou y relevo de Lampard en Stamford Bridge. Cesc Fàbregas, eterno heredero sin herencia, ha sido muchas cosas y ninguna al mismo tiempo. Hasta esta temporada, en la que ha vuelto a ser él mismo, dando seis asistencias —tres de ellas a Diego Costa— en los cuatro partidos que ha disputado con el Chelsea en la Premier League. Unos números irrebatibles. A estas alturas, es el mejor pasador del continente, superando a Mauro Icardi —Inter de Milán— en la Serie A (3), Alberto Bueno —Rayo Vallecano— en la Liga (3) y Okazaki —Mainz— en la Bundesliga (3).

Casualidad o no, Cesc ha conseguido recuperar su mejor versión en Inglaterra, el país que lo vio crecer como futbolista, donde llegó en vuelo ‘low cost’ a sus 16 primaveras con la intención de regresar a Barcelona en un ‘jet’ privado. Y así fue. En el Arsenal, junto a Wenger, se hizo hombre, situado en la mediapunta, recibiendo el testigo de Vieira y Gilberto Silva, como asistente capacitado para llegar arriba, dar el pase de gol o aparecer en el área para rematar. Siempre con esa chispa que caracteriza a los talentos innatos, imberbes en fútbol, pero poblados de calidad.

Sus noches en el Emirates no fueron sino el escaparate sobre el que saltar al Camp Nou. Él siempre quiso volver a casa y en casa siempre le esperaron para jubilar a Xavi. No fue así. Su llegada, alentada por Guardiola desde la sala de prensa, supo a caviar, pero dejó un regusto amargo en su despedida. Cesc no pudo ser el heredero del de Terrasa, simplemente porque nunca ha sido ese tipo de jugador. Su hábitat natural es la mediapunta. Sin embargo, con el objetivo de encajar las piezas, en el Barça jugó en la banda, de falso 9, hizo de Iniesta, de Messi… ¿Resultado? Máximo asistente del equipo en su última temporada (13) y segundo en la clasificación de la Liga BBVA empatado con Koke. Y fin de la historia, sus números nunca fueron un argumento a valorar.

La grada siempre esperó más de él y la Directiva, agitada por el cambio, le puso a la venta este pasado verano. Mourinho, el mismo que le vio en el suelo y se lanzó a meterle el dedo en el ojo a Vilanova, le rescató. Y el portugués ha conseguido recuperarle para la causa, otra vez situándole en la mediapunta, dejando por delante a Diego Costa para que convierta en gol sus asistencias. Sin ser heredero de nadie, ahora es, simplemente, Fàbregas. El mismo que anotó el gol contra Italia en la Eurocopa de 2008, el que dio la asistencia de gol a Iniesta en la final del Mundial de Sudáfrica de 2010, el que convirtió la pena máxima contra Portugal en la Eurocopa de 2012 y el que tuvo sus más y sus menos con Del Bosque en Brasil. El mismo de siempre, de vuelta a sus orígenes, a Inglaterra, en donde nunca le fue mal y, quizá, quién sabe, de donde nunca debió salir.

16/09/2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s