‘Sensation’ Aílton

ailtonDAVID PALOMO | “¿Se puede estar rodeado de gente y, sin embargo, caminar en soledad?”. La pregunta, enigmática y filosófica al mismo tiempo, responde a una realidad sin ambages ni aristas. Todo el mundo ha estado en una fiesta en la que no ‘pinta’ nada o en un grupo de ‘amigos’ en el que no se siente a gusto. Esa sensación es, quizá, más común, si cabe, en el deporte, donde el dinero y los intereses económicos han decidido desde hace tiempo acabar con los vínculos de pertenencia. Los astros están condenados a brillar en diferentes galaxias y los aficionados a cambiar el nombre de su camiseta cada año. ¿Es posible en este contexto fabricar ídolos eternos? La lógica dice que no, pero los hechos confirman lo contrario. O, al menos, eso demostraron los seguidores del Werder Bremen despidiendo a Aílton el pasado fin de semana en un partido de homenaje.

El brasileño podría haber sido uno de los muchos jugadores que llegan a un club grande, se relacionan lo mínimo, ganan dinero, no se esfuerzan en aprender el idioma y disimulan un magnetismo inexistente con la grada. Podría haber sido así. Sin embargo, la historia del delantero ha sido otra. Nacido en Mogeiro (Brasil), Aílton llegó a Bremen en 1998 procedente del Tigres de México por 5’2 millones de marcos, convirtiéndose en el fichaje más caro de la entidad hasta el momento. Y el club no se arrepintió. A pesar de su mal comienzo —dos goles en su primera temporada— poco a poco fue creciendo hasta anotar 28 en 2004, proclamándose campeón de la Bundesliga y la Copa de Alemania. Esa misma campaña fue elegido mejor jugador del año y puso rumbo a Gelsenkirchen para fichar por el Schalke.

Con el conjunto minero apenas disputó una temporada, anotando 14 goles antes de comenzar a dar vueltas sin rumbo. Tras su experiencia alemana, ‘El Gordito’ jugó hasta en 13 clubes distintos: Beşiktaş, Estrella Roja, Duisburg, Metalurh Donetsk, Campinense, Hassia Bingen… ¿Alguien se atreve a superarlo? Así, a sus 38 años, el ariete decidió retirarse en la que siempre consideró su casa, Bremen, y rodeado de amigos. Con lágrimas en los ojos, se fue como el cuarto máximo artillero extranjero de la Bundesliga con 100 goles por detrás de Pizarro, Élber y Chapuisat.

A su carrera tan solo le faltó una experiencia internacional. Aílton nunca fue convocado por Brasil y no pudo jugar con la Mannschaft‘ al no tener antepasados germanos. Pero es lo único que no ha podido hacer, porque no sólo se le da bien jugar al fútbol, sino que también tiene madera como showman. En 2012 participó en el programa de televisión alemán ‘Quiero ser una estrella’ y, el que quiera, puede comprar su single Sensation en tres versiones diferentes en su página web. No tiene desperdicio. Un genio en todos los sentidos. ¡Cómo no le van a querer!

10/09/2014

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