El nómada que fue Mozart

JonathanSorianoRedBullJULIÁN CARPINTERO | Fue una jugada tan infantil como desafortunada. Corría el minuto 90 del partido cuando el Malmö, a la desesperada, colgó un balón bombeado sobre el área del Red Bull Salzburg en busca de una segunda jugada o una falta con la que intentar marcar y llegar con vida a la vuelta en Suecia. La pelota se dirigía mansa hacia las manos el meta local, el húngaro Gulácsi, cuando su defensa Schiemer –que había marcado el primer gol– quiso alejar el peligro con su cabeza e impactó con el cuerpo del arquero. El cuero, como si de un regalo del cielo se tratara, cayó en los pies de Forsberg, que no tuvo más que empujarla a las redes para hacer el 2-1 y poner en peligro la presencia del Red Bull en el bombo de la próxima Champions League. Sin embargo, en Salzburgo nadie tiembla ante dicha posibilidad, puesto que cuyo capitán, un emigrante a la deriva del fútbol, cuenta 70 goles en poco más de dos años.

A pesar de lo que muchos puedan pensar, la Copa de Europa 2014/15 echó a andar hace casi dos meses. El 1 de julio, mientras Di María hacía doblar la rodilla a Bélgica y clasificaba a Argentina para las semifinales del Mundial de Brasil, el Santa Coloma andorrano derrotaba por 1-0 al inhóspito Banants armenio. Así las cosas, las eliminatorias previas se han ido sucediendo entre equipos de todo el continente, la mayor parte del tiempo invisibles a los objetivos de las cámaras, para dejar en el camino a unos y hacer soñar a otros. En este sentido, uno de los que más posibilidades tienen de poner su pica en la fase de grupos un año más será el remozado Bayer Leverkusen, que ganó al Copenhague por 2-3 en un choque que fue una auténtica montaña rusa de alternancias en el marcador. La escuadra de la empresa farmacéutica ha apostado este año por el atrevimiento y la solvencia de Roger Schmidt en su banquillo, que observando la verticalidad del coreano Son Heung-Min y la capacidad de asociación de su flamante fichaje Çalhanoğlu a buen seguro que se relamía pensando lo que aquellos dos puñales podrían haber conseguido junto a Jonathan Soriano, el español errante al que hizo estrella en Salzburgo.

No hace mucho que era incapaz de deshacer su maleta, siempre buscando un sitio en el que poder demostrar todo lo que prometía. Estrella del filial del Espanyol a principios de los 2000, Jonathan Soriano reclamaba a base de goles una oportunidad en un equipo en el que Tamudo era, al mismo tiempo, el espejo en el que se miraban todos los chicos que empujaban desde abajo y el cepo que les atrapaba cuando pensaban en ser titulares. Pero ni Paco Flores ni Juande Ramos, Clemente, Luis Fernández o Lotina supieron valorarle en su justa medida, por lo que, temeroso de que su juventud se escapara alternando un filial que se le quedaba pequeño con insulsos partidos de Copa. Comenzó entonces un peregrinaje por la áspera e ingrata Segunda división española que le llevó a Almería, El Ejido o Albacete. Y, aunque en todos los equipos hizo goles, en ninguno pudo demostrar que tenía calidad para competir al máximo nivel.

Nunca hubiera imaginado Soriano que cuando su estela estaba a punto de apagarse llegaría el Barça para lanzarle un salvavidas. Un ‘perico’ confeso se enfundaba la camiseta azulgrana para ser la punta de lanza de Luis Enrique en su intento por subir desde el tercer escalón del fútbol nacional. El de Rocafort y Vilumara empezaba de cero en la casa del que desde pequeño había sido su máximo rival, pero con la ambición y la madurez necesarias para afrontar el reto con ilusión. Y con 24 años le llegó su momento. Aquel delantero que había sido internacional con España en todas las categorías inferiores se sacudió el barro y marcó 18 tantos en el ascenso del Barça B, una cifra que le valió la llamada de Guardiola para realizar la pretemporada con el primer equipo pero que se quedaría en nada comparada con los 32 que hizo el año siguiente y que le pondrían en el punto de mira de varios equipos europeos. Así sería cómo la Dirección Deportiva del Red Bull Salzburg se lanzaría a por su fichaje en enero de 2012, un traspaso que se cerró en únicamente 500.000 euros. Soriano, sabedor de que Messi, Pedro, Villa y compañía le cerraban las puertas de un primer equipo para el que se había quedado ‘mayor’, hacía las maletas por última vez.

Ahora que es un ídolo en la ciudad de Mozart, donde presume de un premio al máximo goleador de la Bundesliga austriaca y la distinción de artillero más prolífico de la pasada Europa League (8 tantos), son muchas las voces que reclaman para él una oportunidad en la Selección de Del Bosque, tan carente del gol que a él le sobra. Quizá la competición austriaca que el Red Bull domina con puño de hierro no sea la mejor vara de medir su capacidad para ser internacional, pero es evidente que si ante el Malmö su equipo hace bueno el 2-1 del EM Stadion Wals-Siezenheim, ‘El Kapitán’ no encontrará mejor escenario que la Champions para demostrar que su viaje a Austria fue la mejor decisión que ha tomado en su vida.

26/08/2014

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