Incógnitas

LUIS-ENRIQUE

DAVID PALOMO | Cada cierto tiempo es necesario recurrir a los bares, acercarse a ellos, oler el humo del tabaco que se fue y escuchar el grito de un pueblo que se manifiesta mejor con una cerveza en la mano que con cualquier altavoz público. No es la primera vez que un servidor elige este tipo de establecimientos –donde se encuentra la mejor gente a las peores horas, según Ismael Serrano– para hacer un análisis deportivo. Éste es el método. Si no les gusta, tengo otros; pero esta vez me van a permitir que lo aproveche en unas fechas tan livianas en lo informativo como ásperas para los que no puedan ir a la playa.

El murmullo del verano llega esta vez desde la mancha y habla del Barcelona. “La incógnita de Europa”, según los más duchos en el arte de la predicción. Y así es. ¿Han oído a alguien decir que el conjunto culé es favorito para ganar algo? Seguramente no. Pero no hay de qué sorprenderse. La afición blaugrana ha sido así durante toda la vida. Lo raro ocurrió el día que Cruyff llegó a la Ciudad Condal o las temporadas que Guardiola recuperó el tiqui-taca por el bien del fútbol y la selección española.

Como aquello fue lo inusual, esta temporada ha tocado acostumbrarse a lo de siempre: fichajes multimillonarios, egos confrontados en el vestuario e incorporaciones de dudosa calidad futbolística y escasa transparencia económica. Porque eso ha sido siempre el Barça. Un club que, como aquella España que siempre caía en cuartos, abraza constantemente el fatalismo como forma de vida. Si no fuera así, esta temporada el aficionado culé sería una evolución del seguidor colchonero, ilusionado eternamente a pesar de los cambios permanentes en la plantilla que le regala su directiva. Pero no es así.

La realidad es que por nombres el Barça tiene seguramente el segundo mejor equipo del continente, en los bares dicen que el primero es el del Madrid –juzguen ustedes–. Y nadie miente. Porque pocos clubes pueden presumir de poder alinear juntos a Messi, Luis Suárez y Neymar. Pero claro, con los tres a su mejor nivel. Como no es así, la primera incógnita es si el tridente ofensivo de Luis Enrique conseguirá ser tan decisivo como aparenta. En el centro del campo no hay nada que aludir. En el Bernabéu pueden presumir de Kroos, Modric y James, tres jugadorazos; pero Don Iniesta, Busquets y Rakitic les andan al acecho, aquí no hay debate.

Definitivamente las dos grandes incógnitas del Barcelona son la defensa y la portería. En la zaga todavía quedan por llegar algunos refuerzos –o eso dicen– y por marcharse Alves. Pero, sobre todo, preocupa que por el momento el único fichaje haya sido Mathieu. Y da miedo porque visto el perfil que busca Zubi, el próximo en llegar podría ser “cualquier vagabundo” –no lo digo yo, lo dicen en los bares–. Y a esta incógnita se le añade la de la portería. Ter Stegen, Masip y Claudio Bravo son buenos guardametas, pero, ¿están preparados para salvaguardar la meta del Camp Nou? Incógnitas, incógnitas y más incógnitas; es decir, el Barça de toda la vida.

07/08/2014

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