Central y Barça

Mathieu BarcelonaDAVID PALOMO | Central y Barcelona. Así empieza este artículo y así debería terminar. Hay veces que no hace falta decir mucho más. Estas dos palabras bastan para resumir todo lo que ustedes quieren leer y un servidor pretende transmitir. Sin embargo, conviene continuar para aclarar algunos conceptos. A central y Barcelona se les une Mathieu. El nombre –sin añadir mucho más– puede ser del gusto de algunos. El francés conoce bien la Liga, se ha adaptado bien a su nueva posición, lleva años cumpliendo con el Valencia, puede actuar de lateral izquierdo si así lo estima Luis Enrique, está ante su última oportunidad de hacer algo grande, etcétera. Hasta aquí todo en orden. Pero a Barcelona y central y Mathieu toca añadirle 20 millones y 31 años. Eso lo cambia todo. Todas sus bondades se empequeñecen ante tal cantidad de monedas. ¿Echan de menos a alguien en la ecuación? En efecto, a Zubi, Director Deportivo del club –conviene reiterarlo por si a alguien se le olvida–.

“Cumple con el perfil de central ‘top’. Fichamos a un muy buen futbolista. Domina el español y eso es muy importante”. La declaración del vasco es tan surrealista como todo lo que se ha armado alrededor del fichaje del francés. El Barça ha necesitado cinco años para reforzar su defensa por donde más flaqueaba, unas veces pidiendo la resurrección de Puyol y en otras ocasiones recurriendo al buen hacer de la cantera. Pero, dejando de lado a Zubi, toca hablar de fútbol. Y eso equivale a hacerlo de Mathieu como jugador.

El francés comenzó su carrera en el Sochaux y se hizo con un puesto de titular a los 18 años. Debutó en 2002 y salió rumbo a Tolouse en 2005 tras jugar 63 partidos y anotar seis goles. El lateral izquierdo volvió a cumplir en su nuevo club, siempre en la retaguardia, sin hacerse notar, con ese perfil bajo que le acompaña desde la cuna. Y acabó llegando al Valencia en 2009. Su última parada es la que le ha hecho valedor de un puesto en el Barcelona, a sus 31 años.

¿Cómo llega al Camp Nou? Su edad y su precio anuncian que va a ser un gran fiasco. Sin embargo, hay razones de peso para pensar que –aunque los 20 millones sean un exceso y Zubi sea de todo menos un genio– puede dar algunas buenas temporadas al lado de Luis Enrique por varias razones: 1. No llega para ser titular. Bartra y Piqué deberían salir de inicio y él entrar para darles descanso. 2. Llega con ilusión –básico para acometer cualquier reto en la vida–. 3. En el Valencia se ha ganado el favor de todos los entrenadores que han pasado por el banquillo. 4. Sabe que está ante su última oportunidad de hacer algo grande y tiene la motivación de acallar a todos sus críticos.

Nadie puede negar la veracidad de los cuatro puntos expuestos. Sin embargo, todo se puede ir al traste si falla algo que no es depende de él directamente: su tendón de Aquiles. Mathieu llega con un ojo puesto en las charlas de Luis Enrique y otro en sus tobillos. De todo esto dependerá su suerte. Se aceptan apuestas. Un servidor termina como prometió. Central y Barça. No hace falta decir mucho más.

29/07/2014

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