“¡Es la economía, estúpido!”

James-FlorentinoÁLVARO MÉNDEZ | A 35 grados sobre el asfalto de la castiza Castellana y con el sol como protagonista, la afición madridista ya iba teniendo una considerable sed de Santiago Bernabéu. Como manda la tradición estival, miles de personas se congregaron en el coliseo blanco una vez más para dar la bienvenida al fichaje del verano. Esta vez el elegido fue ese portento de la naturaleza llamado James Rodríguez, mezcla de artista y soldado, llegado del AS Mónaco. Su brillante Mundial le había situado —y con razón— en todas las quinielas para arribar a un grande y fue el conjunto merengue el primero en llevarse el gato al agua.

Que el de Cúcuta derrocha exquisitez, fortaleza, estilo y fútbol por cada poro de su piel nadie lo pone en duda. Es absolutamente sensacional. Ser protagonista del campeonato y autor del mejor tanto de Brasil 2014 no está al alcance de cualquiera. La cuestión es, quizá, si es necesario o no. Y es que el cafetero llega a un conjunto plagado de estrellas con ‘overbooking’ en todas y cada una de las posiciones que puede ocupar.

En el clásico esquema de Ancelotti, James buscaría poder encajar en un tridente atacante en el cual Ronaldo, Bale y Benzema están más que asentados y donde Jesé y Di María —si no deja el club— buscan un merecido hueco. Una segunda posibilidad sería alinear al colombiano en la posición más adelantada de la línea de tres con la que ‘Carletto’ estructura el centro del campo. También aquí James se encontraría al polivalente ‘Fideo’, al recién llegado Kroos, a Isco y a Modrić. La última opción sería cambiar el ‘árbol de Navidad’ del técnico italiano por un nuevo sistema en el que el astro mundialista tuviera cabida sin perjudicar la estabilidad de la medular, algo que, a priori, parece poco probable.

Por lo tanto, su fichaje no parece ser imprescindible. Pero la lógica de quien mueve las cuerdas no tiene que ver con el terreno estrictamente balompédico. Si de algo sabe Florentino Pérez es de negocios, de intercambios y de rentabilizar gigantescas inversiones económicas. El impresionante desembolso que ha realizado por James Rodríguez —75 millones de euros— responde a una estrategia de marketing tan inteligente como bien estructurada.

Es Colombia un país que ha demostrado una pasión balompédica desmedida donde el deporte rey está en la cresta de la ola. El vertical estilo de juego de la Selección y su éxito en el Mundial consiguió movilizar a decenas de miles de personas y teñir de amarillo las gradas de Brasil. Pero, además, logró sacar a las calles de medio mundo a todos aquellos que han buscado en el extranjero un futuro mejor. En Madrid, los colombianos abarrotaron la ‘fan zone’ para disfrutar de cada partido, algo que seguro favoreció que Florentino se interesara por ese joven que asistía, marcaba y lideraba, por ese chaval cuyo nombre estaba escrito en las espaldas de los centenares de personas que veía desde su despacho.

Porque James no va a ser sólo fútbol. También es sinónimo de venta de camisetas, de apariciones en anuncios, de imagen de marca y de embajador del Real Madrid en Colombia. En otras palabras, es el jugador que recuperará el prestigio de la entidad blanca no sólo en el país sino en todo el continente sudamericano. Lo mediático asegura, además, la multiplicación de los beneficios en un nuevo mercado de 48 millones de habitantes con una economía al alza, una potencia regional que siempre había estado ligada a la antigua metrópoli y a la que aún mira con simpatía. Tras sus sonadas declaraciones, Juan Manuel Santos, el propio Presidente, ya estará buscando un hueco en su agenda para venir a Madrid a ver al nuevo héroe de la patria colombiana.

No todo es fútbol. Seguramente muchos reprocharán a Florentino el coleccionismo de cromos casi enfermizo que le viene ocupando cada verano desde que asumió el cargo. Pero, consciente de que detrás de cada uno de ellos hay miles de informes, estadísticas y previsiones de beneficios, el jefe de la ‘Casa Blanca’ podrá hacer uso de la misma frase que posibilitó la remontada de Bill Clinton frente a Bush padre en la carrera electoral allá por 1992: “¡Es la economía, estúpido!”.

24/07/2014

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One thought on ““¡Es la economía, estúpido!”

  1. En realidad todos los sectores laborales forman parte de la misma gran industria ligada a la economía en general. Se mueve mucho dinero pero los ciudadanos de a pie vemos muy poco.Para muchos la crisis no es tan dura.

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