Verano

29e2438c88c62625f29e543e293e1306DAVID PALOMO | Acabó todo. No hay más. Brasil bajó la música, el PSOE aupó a su próximo Mesías, el Papa pidió por última vez por su Argentina, el Corcovado se tiñó con los colores alemanes y Messi demostró que su tango no es divino. El sueño de una noche de verano acabó como esas buenas películas, en los instantes finales, con un actor inesperado –Götze– y con las lágrimas de los que hablan la lengua de Cervantes derramadas por el santo suelo de Maracanã. Ahora toca irse de vacaciones. No a todos. Algunos becarios seguirán buscando por las redacciones o las oficinas un lugar donde acomodarse; los hijos de la crisis mendigarán por un mendrugo de pan que se está volviendo cada vez más duro con los años; y los relatos de un país en plena recuperación económica se apagarán a la espera de que vuelva septiembre.

España decidió que sus vacaciones empezaban antes que las del resto. Nadie quiso jugar. No hubo sueño posible. Antes de llegar, ya en el avión, casi antes de debutar, el cuchillo holandés cortó las esperanzas de un pueblo que buscaba olvidarse de las penas cotidianas agarrado al fútbol. No fue así, lo único que le quedaba a la ‘piel de toro’ se desvaneció como las promesas de los políticos en las campañas electorales, como las manifestaciones ocultadas por las televisiones autonómicas o como los miles de españoles que tras el verano buscarán un futuro mejor fuera de nuestras fronteras. Se escucha la palabra regeneración en todos los ámbitos. Se atreve a hablar de ello la derecha, la izquierda, el centro, la Federación, los técnicos, los jugadores y hasta Bartomeu después de atarse a la silla y buscar por 85 millones a alguien que sea capaz de acabar a mordiscos con las cuerdas que lo oprimen. Sin embargo, todo sigue igual.

La historia ha vuelto a demostrar que hay pocas selecciones que sean más fiables que la alemana. Lo que no quiere decir que sean perfectos. Los germanos son justos vencedores, seguramente. Pero también le robaron su tercera estrella a Argentina en uno de los penaltis más claros de la historia del fútbol, con Neuer saltando por encima de Higuaín y derribándole dentro del área. Lo posterior no hace falta recordarlo. En cualquier caso, la final honró un Mundial que fue de más a menos y que remontó el vuelo en el último choque. No decepcionó la Copa del Mundo, pero sí lo hizo Brasil, otra vez en la cuneta, con jugadores que desmerecen la camiseta. ¿Seguro que Fred sería titular en la Segunda división española?

Dicho esto, no busquen en el texto ningún nexo común, salvo el de hablar de soslayo del Mundial. Ni se pretende ni se intenta. El último artículo en referencia a la temporada que termina debe ser caótico, como ha sido el fútbol durante toda la cita en Brasil. Como lo es la vida misma, donde el partido que gobierna arremete contra un chavalín que consigue apenas un millón de votos; como lo fue la temporada del Atlético, sorprendente y admirable hasta que Ramos acabó con el sueño de golpe; como fue la eliminación de España y el ridículo de la ‘Seleçao’; como lo fue la irrupción de Colombia y Chile; o como fue la final: el único partido bueno de Argentina y el peor de Alemania. La vida misma.

P.D: Feliz verano a los que empiecen las vacaciones y perdón si se me ha ido la cabeza. Será el calor.

15/07/2014

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