Hasta otra, ‘General’

Hitzfeld retirada Suiza

DAVID PALOMO | Hay frases que retumban en la memoria plegándose como esos acordeones viejos que mueren en la calle junto a algún compositor de las noches vacías. Sucede que, a veces, esas sentencias carecen de autor o, simplemente, no son recordadas por el que escribe el texto. Así es en esta ocasión. El que junta estas letras no logra encontrar en su memoria quién dijo aquello de “te has hecho viejo cuando dejas de acudir a las bodas de los hijos de tus compañeros para dedicarte a celebrar jubilaciones y llorar en el cementerio”. En realidad, el entrecomillado se le podría atribuir a cualquiera: desde su vecino hasta el quiosquero. Pero siempre queda mejor pensar que lo dijo alguien que sigue agarrado al solitario y parvo salario que ofrecen las letras.

De una u otra manera, hace pocos días el bueno de Ottmar Hitzfeld tuvo que recordarse a sí mismo esta frase. Dijo adiós sabiendo que la época de acudir a las bodas había terminado, que era la hora de empezar a despedirse de todos los que le rodeaban, que el escenario de la última cena había alzado su particular telón. Lo supo, además, en el día previo a anunciar su retiro definitivo. El alemán recibió la noticia de que su hermano había muerto en la previa del partido de octavos de final contra Argentina. 24 horas después, condenado por un centímetro, por una jugada aislada en la que Suiza podría haber forzado los penaltis frente a la albiceleste, el ‘General’ dio su última rueda de prensa como entrenador, quiso acabar con su particular batalla en el área técnica.

Porque la vida, sin quererlo, va lanzando mensajes unívocos. El primero lo recibió Hitzfeld hace poco más de un año. En este mismos espacio, otro artículo lo retrataba como el único entrenador que había conseguido ganar la Champions League con dos equipos distintos (Bayern Múnich y Borussia Dortmund) junto a José Mourinho. Pasado este tiempo, otros dos engrosan esa lista: Jupp Heynckes y Carlo Ancelotti. Nada puede ser eterno. Tampoco su recorrido con Suiza en el Mundial o su carrera como entrenador.

El final de su historia le llega con 65 años, como el ‘General’ que fue en el vestuario y el ‘Gottman’ (Hombre de Dios) con que le apodaron sus paisanos. En Alemania siempre lo quisieron; no sólo como entrenador, sino también como persona. Su fuerte carácter y sus miradas inquisitivas las compensaba con un sentido del humor fino, dedicado sólo a aquellos que lo conocían muy bien. Como buen germano, el mejor Hitzfeld asomaba entre cervezas o cuando alguien le ofrecía un puro. “Benditos vicios”, pensaría él. O, mejor dicho, seguirá pensando.

El destino quiso que su última cena como técnico la saboreara en el país del fútbol, cerca de Maracaná, el lugar donde se proyectan los sueños. El mejor lugar para apaciguar a una bestia que podrá dedicarse ahora a acabar con ese genio tan particular, a colgar su sombrero de General y cuidar de los que le rodean en su pueblo, Lörrach, donde nació junto a otros cinco hermanos. Fue el más pequeño y el último en conocer la historia de su tío, miembro del ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Precisamente, el hombre que le cedió su apodo. Hasta otra. En la vida y en el fútbol, como en el campo de batalla, los honores no se pierden.

06/07/2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s