Chiquito, pero matón

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SERGIO MENÉNDEZ | Apenas si levanta un palmo del suelo. Su figura se encuentra, en realidad, muy lejos de la gallardía y porte señorial del que disfruta algún subordinado como, por ejemplo, Rafa Márquez. En ese sentido, si su carrera profesional hubiese discurrido por la senda de la interpretación en lugar de haber orbitado en torno al balón, jamás le hubiesen confiado un papel de galán. De aspecto un tanto cómico, su registro sería más propio de producciones del tipo ‘El chavo del 8’ que de telenovela. Tampoco goza de la elegancia que atesoran compañeros de profesión como Prandelli, Joachim Löw o Guardiola, trendsetters’ y verdaderos iconos de estilo. Cumple con el protocolo del traje los días de partido por pura imposición. Por lo que a él respecta, preferiría dirigir igual que lo hace en las sesiones de entrenamiento: en sudadera, pantalón corto y cubierto por esa gorra sempiterna. Pero ni su estatura, que en proporciones hortofrutícolas correspondería a la de un jalapeño, ni el hecho de no levantar pasiones entre los gurús de la moda le han impedido revelarse como un conquistador nato.

Un comentario ganaba popularidad a través de redes sociales a medida que transcurría el partido disputado entre México y Croacia durante la fase de grupos del presente Mundial, precisamente, a propósito de la forma en que los seleccionadores de ambos países vivían el encuentro: “Kovač estará guapo, pero ‘El Piojo’ enamora”. Porque es el míster azteca un hombre chaparrete que, sin embargo, ha sabido ganarse los corazones y arrebatar las sonrisas de quienes aman el deporte rey, en gran medida, por la naturalidad y la falta de complejos con que ha venido celebrando los triunfos de sus muchachos, los de la selección mexicana, en Brasil. Igual que la española besa siempre de verdad, este hombre, que en una ocasión llegó a declarar que “hacer un gol es el orgasmo, el éxtasis, la culminación”, cuando festeja, lo hace a calzón quitado. Sus carreras al filo de la línea de cal, que a juzgar por la congestión del rostro casi parece que se hubiese vaciado una botella de tabasco en el gaznate, y los revolcones en el área técnica rodeando a sus futbolistas con los brazos son imágenes que se evocarán con cariño cuando el aficionado repase el torneo mentalmente.

Pasión y carácter. He ahí dos cualidades que definen a la perfección a los equipos de Miguel Herrera. Lógico, por otra parte, si atendemos a la dura infancia que tuvo que atravesar, después de que su padre abandonara a la familia y su madre le obligase desde bien pequeño a trabajar embolsando la compra de los clientes en un supermercado y llevar algo de dinero a casa. De una forma u otra, esta ausencia forjó la personalidad del chamaco, que no dudó en apretar los puños y ajustarle las cuentas a quien se atreviera a gastarle bromas a ese respecto. No importa lo alto y fuerte que fuese, no se iban a pitorrear tan fácilmente.

Una norma que ha sabido trasladar de su vida personal al trabajo. No como higienista dental, pues ese título se lo sacó, en definitiva, por si acaso en el fútbol le venían mal dadas, cosa que, afortunadamente, no sucedió. Primero, durante su etapa como jugador, a la que pertenece el particular duelo que protagonizó en 1992 un partido de clasificación para el Mundial de Estados Unidos junto al punta hondureño Dolmo Flores, que después de ser calificado por el entonces central indiscutible de México como “muerto de hambre”, contestó al pendejo con un tortazo saldado con tarjeta amarilla al que Herrera replicó más tarde con una hachazo por detrás y directo al tobillo que le costó la expulsión. Este episodio, unido al enganchón que tuvo al término de un partido frente a León, cuando un hincha contrario cruzó por su espalda mientras dialogaba con la prensa, no se sabe con certeza si para golpearle, insultarle o ambas opciones a la vez, y al que quiso corresponder el gesto pateándole literalmente el culo, fueron motivos suficientes para que Miguel Mejía Barón, seleccionador nacional en ese momento, decidiese apartar al defensa de Atlante de la convocatoria para la cita de 1994, donde sí estuvieron José Campos y Hugo Sánchez.

Y por fin, como director técnico, dirigiendo a varios equipos del país hasta recalar en el Club América. Fue entonces, tras la salida de Vucetich, cuando recibió la llamada de los directivos de la federación, quienes le rogaron que se hiciese cargo del combinado azteca, por lo menos, hasta superar la repesca que finalmente selló su billete a Brasil. Pero lo que llegó como un preparador con contrato de interinidad supo rápidamente hacerse valer en el puesto y contagiar a sus hombres del carácter necesario a la hora de configurar un bloque compacto al que sólo una zambullida de Robben ha hecho naufragar en los intentos por alcanzar ese “cielito lindo” que dicen las rancheras. Pero que le quiten lo bailado. A Miguel Herrera le quedará siempre el consuelo de habernos alegrado los corazones.

02/07/2014

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One thought on “Chiquito, pero matón

  1. se puede usar este controlador para otras cosas? queiro decir si hay recetas que se tenga que cocer algo a esas temperaturas bajas o solo se usa para hacer los juevos ased?

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