Ramadán en Brasil

France's Benzema celebrates his goal against Honduras during their 2014 World Cup Group E soccer match at the Beira Rio stadium in Porto AlegreÁLVARO MÉNDEZ | Rituales. Costumbres. Creencias. Supersticiones. Quien más y quien menos siempre ha utilizado la devoción hacia lo divino como una herramienta para la vida, como un medio para obtener la gracia de todo aquello que el ser humano nunca ha podido controlar. Desde el Yahvé judío hasta el Dios cristiano, pasando por el Anu mesopotámico, el Ra egipcio, el Odín nórdico, la Pachamama inca o el Zeus griego, la humanidad ha tendido sus brazos al poder celestial sin que el superhombre nietzscheano haya podido evitarlo. Y es que en la vida, como en el fútbol, mucho importa la suerte —o la intercesión— que emana del destino —o del Altísimo—.

Hoy en día son muchos los combinados que unen sus manos y elevan la mirada hacia el firmamento y no menos los futbolistas que se santiguan al entrar al terreno de juego. Sin ir más lejos, los 23 de Scolari lo hacen en los vestuarios antes del pitido inicial para encomendar su fútbol al Padre. Sin embargo, todo sistema religioso exige el respeto de unas normas y unos ritos que son de obligado cumplimiento si se quiere gozar de la misericordia divina. En el caso del Cristianismo es el amor al prójimo. En el del Judaísmo, las tablas de la ley de Moisés. Y en el del Islam, los cinco pilares entre los cuales se encuentra el ayuno durante el mes del Ramadán.

Sin lugar a dudas, es éste uno de los más exigentes preceptos para todo musulmán, ya que implica que el feligrés no coma, ni beba, ni fume, ni realice actos sexuales entre la salida y la puesta de sol durante 30 días. Un riguroso sacrificio que purifica conciencias y cuerpos, pero que dificulta el día a día del creyente en su vida laboral. Y, ojo, no lo olvidemos: el deporte rey no deja de ser un trabajo más donde las secuelas de esta práctica se dejan notar.

Curiosamente, es el primer año desde 1986 que la celebración del Mundial coincidirá con la festividad del Ramadán, que empezará el próximo 28 de junio. Para más inri, el mismo día que comenzarán a disputarse los octavos de final. Evidentemente, todas aquellas selecciones que cuenten con practicantes del Islam sufrirán un deterioro físico notable de algunos de sus jugadores, algo que puede suponer un grave problema para su rendimiento global en un torneo tan explosivo con es una Copa del Mundo. A priori, la más afectada sería Argelia, un conjunto formado en su totalidad por futbolistas árabes y musulmanes. Sin embargo, bien es cierto que los bravos pupilos de Vahid Halilhodžić tienen muy pocas posibilidades de clasificarse para la siguiente ronda en un grupo donde compiten con Bélgica, Corea del Sur y Rusia.

La potente Costa de Marfil posee también todas las papeletas de pasar a octavos, y sería entonces cuando los hermanos Yaya y Kolo Touré, Gervinho y Cheick Tioté, todos ellos practicantes, celebrarían el Ramadán. La cuestión es saber si los ‘Elefantes’ podrán mantener el nivel exhibido en la fase de grupos con sus cuatro estrellas respetando el ayuno diurno sin olvidar que su gran virtud reside precisamente en la fortaleza y la energía de sus buques insignia. Ahora bien, la más perjudicada —sobre todo teniendo en cuenta su condición de favorita— no es otra que la Francia de Didier Deschamps.

La privación de bebida y alimento destrozaría los planes galos en los cruces si la doctrina islámica es respetada por Karim Benzema, Mamadou Sakho, Moussa Sissoko y Bacary Sagna. El caso más preocupante es, sin lugar a dudas, el del ariete madridista, responsable de liderar a toda una nación que, sin el lesionado Ribéry, ha quedado huérfana de su patriarca particular. Porque de todos es sabido que el único lunar del bueno de Karim es su falta de sangre en momentos puntuales, defecto que suple con inmensas dosis de calidad y talento.

Quizá sea demasiado pronto para adivinar el futuro de Costa de Marfil y Francia en Brasil 2014. Tal vez la mente se sobreponga al fatigado y sediento músculo y el Ramadán quede en una anécdota más. O puede que el rito desnude el físico dejando a la vista toda su fragilidad. Sólo el Mundial dictará si una cuestión de fe puede atenazar el balón tanto o más que la propia red.

20/06/2014

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