Dempsey, ‘El Rápido’

imageSERGIO MENÉNDEZ | Situada a pocas millas de Lousiana, la ciudad de Nacogdoche se precia en los folletos promocionales que edita su oficina de turismo de ser la ciudad más vieja de Texas. Cierta o no, resulta una información nada desdeñable, teniendo en cuenta que, si bien la tierra de la que germinó la actual jurisdicción estadounidense oculta sus raíces en la costa oriental del país, hablamos del clásico paradigma dentro del tradicional sur de Norteamérica. Pese a que la afición de sus habitantes por las armas de fuego, el patriotismo en ocasiones un tanto exacerbado y demás estereotipos podrían haberse cebado con su imagen de cara al exterior, el hecho es que no son pocas las personas que identifican el estado como uno de los principales vestigios que se conservan a día de hoy de la cultura del Far West.

El caso es que este recóndito enclave de pronunciación gutural mantiene en buena parte de su fisionomía y plan urbanístico estructuras que recuerdan a los famosos ‘spaguetti western’ dirigidos por Sergio Leone. Pasear por sus calles resulta muchas veces similar a hacerlo a la sombra de edificios con pinta de Saloon y carteles con la leyenda Wanted amarillentos por la acción de un sol justiciero. Los días de viento, según los lugareños, incluso se ha podido vislumbrar entre la tormenta de arena y plantas rodantes que llegan desde el desierto la silueta de un hombre en el que algunos han creído reconocer los rasgos del Clint Eastwood que protagonizó “La trilogía del dólar”.

No se trata, por el contrario, de ningún hombre sin nombre. Resulta que lo comparte con el actor que interpretaba a aquel pistolero de ceño fruncido, mirilla certera y poncho raído. Pero si hay algo indudable, es que tampoco nos encontramos ante un forastero, pues fue alumbrado en la misma Nacogdoche y aprendió a disparar a lo largo y ancho de Texas cuando el sombrero le iba todavía tan grande que le tapaba los ojos. Sus proyectiles, en cambio, no tenían forma de bala. Como vaquero superlativo, Clint Dempsey, que pasó la noche del lunes a la historia como el quinto revólver más rápido de los Mundiales gracias a su gol contra Ghana medio minuto después del pitido inicial, prefirió tirar con balón.

Nacido en el seno de una familia de espíritu nómada, el pequeño Clinton se pasó buena parte de su infancia jugando al fútbol con los muchachos que rondaban la zona donde a sus padres les daba por estacionar la roulotte. A veces, cuando le resultaba difícil hallar un compañero de fatigas, se entretenía disponiendo latas de refresco vacías sobre un travesaño y practicaba la puntería desde la distancia como si su pierna fuese en realidad un escopeta de perdigones. Rara vez fallaba. En una de sus incursiones por el estado de la estrella solitaria, la diligencia de los Dempsey tiró de las riendas a la altura de Dallas para que Ryan, su hermano mayor, acudiese a las pruebas de ingreso de los Texans. Los ojeadores del club, sin embargo, al igual que ocurre en los casting para televisión, se decantaron por el joven que le había acompañado a la prueba y esperaba en la salida pateando contra la pared un cuero que, pese a su juventud, dominaba extraordinariamente. Y fue en aquella cantera donde nació la pepita de oro de Clint El Niño Dempsey.

El debut a nivel profesional le llegaría tras militar en los Paladins de la Universidad de Furman, concretamente con los New England Revolution de la MLS, para dar el salto a Europa en 2006 de la mano del Fulham y perfeccionar por completo su técnica a la hora de desenfundar. Seis campañas militó en Craven Cottage, un servicio que debió recordarle al intento por parte de sus antepasados de tomar El Álamo, en la medida que suponía la conquista de una fortaleza que sometió a base de entrega y muchas dianas. Allí se convirtió en el artillero más prolífico del club en la Premier League y en el primer estadounidense en anotar 50 goles en toda la competición. Los ‘espuelas calientes’ del Tottenham le ficharían la temporada siguiente para venderle al finalizar la misma a los Seattle Sounders, escudo al que ha permanecido ligado desde que volviese a casa en 2013, salvo por la cesión de dos meses al propio Fulham.

Ahora, tras el vacío de poder que la exclusión de Landon Donovan ha dejado en la convocatoria de Jürgen Klinsmann, nada ni nadie impedirán a Clint perfilarse como ‘sheriff’ absoluto del combinado de las barras y las estrellas. Unos galones que se ha empeñado en demostrar tan pronto como le ha sido posible, batiendo un récord que ya ostentaba al rebajar los 35 segundos que tardó en taladrar la red de Jamaica en un encuentro disputado en septiembre de 2012, marca que hasta hace un par de días figuraba como el tanto más rápido anotado por su selección en partido oficial. A los goleadores mundialistas Hakan Şükür (11″), Vaclav Masek (15″), Ernst Lehner (25″) y Bryan Robson (27″) se suma en quinta posición el bueno de Dempsey (32″) gracias a una maniobra tan fugaz que a nadie de Ghana le dio tiempo siquiera a contestarle cuando, al igual que hiciese su célebre tocayo en la película “Gran Torino”, ya predispuesto a sacar el cañón a paseo, les miró fijamente a la cara y preguntó: “¿Qué tramáis, morenos?”.

18/06/2014

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