‘Furioso D’

imageSERGIO MENÉNDEZ | Sábado, 17 de mayo de 2014. Jornada 38 de Liga. Barcelona y Atlético de Madrid llegaban al Camp Nou con opciones de llevarse el título por parte de ambos equipos. Era la última fecha del calendario, que diría el padre del ‘Cholo’. Todo o nada. Ni Diego Pablo, de un lado, ni su compatriota Gerardo, del otro, contemplaban la opción de escatimar recursos a la hora de plantear el encuentro. Sobre todo el segundo, cuya plantilla celebró la semana del partido una barbacoa a fin de conjurarse para la victoria que le obligaba a poner toda la carne en el asador. Tan cuestionado a lo largo de una temporada gris, el triunfo, por pírrico que fuera, permitiría al ‘Tata’ salvar los muebles y, de paso, callar algunas bocas. Pero enfrente Gabi y compañía se jugaban mucho más, en la medida de que salir vivos del feudo azulgrana les permitía reeditar un título que se les resistía desde 1996. Fue el año del Doblete. Jesús Gil presidía la entidad y el rótulo de Marbella lucía con sobriedad donde hoy lo hace una tierra de fuego. Había llovido demasiado.

La cita de la ciudad condal había generado a nivel mediático una atracción en España y el resto del mundo comparable a la del Derby de Ascot en las proximidades del Castillo de Windsor. El glamour, en este caso y exceptuando bajas en forma de lesión, lo pusieron Simeone con un peinado a medio camino de la pamela y las alineaciones iniciales con sus respectivos onces de gala. Ello incluía a Diego Costa, caballo ganador del jockey rojiblanco a lo largo de todo el curso, que posaba los cascos sobre el césped del hipódromo culé mermado físicamente por culpa de una rotura en el bíceps femoral de su muslo derecho que se había provocado, precisamente, en el mismo escenario durante la ida de los cuartos de final de Champions League. Fiel a su rabioso carácter y relinchar impetuoso, el purasangre de Lagarto había decidido, a riesgo de perderse la final europea del sábado siguiente, figurar desde la partida. Insensatez o no, lo cierto es que sus atributos bien podría compararse con los que pendían de la montura de Espartero.

Todo transcurría con la normalidad de un encuentro con las reservas propias de quienes prefieren no fallar al riesgo cuando un balón recuperado por Tiago cerca de la media luna rojiblanca le fue entregado al dorsal ’19’, que se revolvió ante Sergio Busquets y dejó pista libre a Koke. Se abrieron los cepos y el potro madrileño salió al paso de Dani Alves a galope tendido en dirección al campo rival hasta que alcanzó la medular, se le nubló la vista y optó por ensanchar la pista impulsando el esférico hacia la banda izquierda. Y ahí es donde debía irrumpir como una exhalación el portentoso Costa. El hispano-brasileño, sin embargo, se resintió al poco de incrustar la testa entre los hombros e iniciar la carrera de su maltrecho corvejón y tuvo que parar. Los corredores de apuestas, toda vez que a la desgracia de Costa se unía luego la de Arda Turan, revisaban las cotizaciones de cara a los 77 minutos que quedaban por delante y, en especial, a Lisboa. Su concurso en Liga había terminado y, lo que es peor, su participación contra el Real Madrid corría peligro.

Comienza entonces una rocambolesco viaje a una aldea de Belgrado donde a una druida de nombre Marijana y apellido de veterano txuri-urdin que habita entre calderos y pestazo a formol se le encomienda la misión de recuperar al penco en tiempo récord y convertirlo en el corcel indomable que se requería para una prueba de semejante índole. La receta milagro de la doctora Kovacevic consistía, ni más ni menos, que en inyectar células de placenta de yegua en la extremidad y regenerar de modo tan heterodoxo las fibras musculares de Diego, un remedio que si bien despertó serias dudas y el escepticismo de cuantas fuentes médicas eran consultadas en prensa, contaba con la bendición de jugadores como Frank Lampard, Vincent Kompany, Dejan Stanković o un Robin van Persie paradigma de lo frágil hasta que se puso en manos de la hechicera serbia.

Las situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas y no podía imaginarse el Atlético un supuesto peor que no contar con su semental, un hombre que llegó al fútbol español en 2007 de la mano del Celta de Vigo y en su camino hacia la capital se fue de rodeo por Albacete y Valladolid. Recaló entonces en las cuadras del Manzanares una campaña para marcharse cedido al Rayo Vallecano. Allí vio a ese magnífico ejemplar de crines tornasoladas, corazón rampante y musculatura en ciclo permanente que es Cristiano Ronaldo meterles un tanto a golpe de herradura, una coz sublime que despertó en Costa las ganas de convertirse en la némesis del madridismo. Y vaya si lo logró. Lo hizo de vuelta en la finca de Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil, que al igual que hiciese Homer Simpson, le pusieron a trabajar a las órdenes de su tocayo Simeone, quien convirtió a Duncan, piscinero caballo de feria, en el ‘Furioso D’ de las chilenas capaz de meterse en la portería rival haciendo el Moonwalk e intimidar a sus marcadores con sólo fruncir el ceño. Primero, anotando el empate en la pasada final de Copa del Rey que remacharía a la postre Miranda de cabeza; y segundo, sacando tajada del fallo de Di María en el encuentro de Liga disputado en septiembre en el Santiago Bernabéu la campaña ya extinta. No pudo hacerlo, por el contrario, en el estadio Da Luz, pradera que tuvo que abandonar a los nueve minutos de juego poniendo en evidencia a su míster, al que contagiaría con el cambio un estado de furia latente que estallaría por completo durante su careo con Raphaël Varane con la competición a punto de tocar a su trágico fin. Una verdadera lástima para Diego Costa, que si la semana de la final servía para que su presidente bromease junto a Pablo Motos sobre la posibilidad de que su encuentro con Marijana Kovacevic terminase con la masajista inseminada, no pudo contribuir a cerrar la temporada con el final más feliz que el Atlético hubiese imaginado nunca.

28/05/2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s