París

parisMARIO BECEDAS | Hubo un tiempo, no demasiado lejano, en el que Barça jugó bien y triunfó. No estaba Cruyff, ni Guardiola. Ni siquiera Messi. Xavi era suplente e Iniesta un jovencísimo y pálido recambio que acabaría teniendo la llave. Laporta y Rosell ya no estaban a partir un piñón, pero las barras blaugranas aún se permitían el lujo de encerrar los sueños de héroes anónimos ante una Copa de Europa.

Aconteció todo en un plomizo París de miedos y resoles. Un Stade de France exultante abrochaba una oportunidad histórica. El Barça era favorito para su ‘Segunda’, pero le fallaron los nervios con todo de cara. Era la cita del 17 de mayo de 2006 un ajuste de cuentas entre la tragedia y la épica, entre el pasado y el futuro.

Salió con todo un Arsenal de amarillo canario, asesino injusto del Villarreal, que con su revoloteo puso patas arriba al despistado Silvestre culé. Lehmann, viejo visigodo del arco, atropelló a Eto’o en su expedición, y eso fue mucho para un árbitro que le expulsó. El rechace de la falta botada lo incrustó en las mallas Giuly, relámpago francés, pero no valió. La venganza del Arsenal vendría con el testarazo de Campbell y el requiebro de Wenger desde la banda.

Cesc, ya ‘gunner’ titular, aún jugaba con chupete. Ingenuo de él, celebró la ventaja momentánea de su equipo. Hasta que la voluntad colectiva del Barça comenzó a tirar de los numerosos cordeles que levantan una final. Empezó Valdés, aún con pelo de gomina y prófugo sin adiós de hoy, que con su guante de escayola hizo lo que quiso con Henry, al que detuvo hasta el corazón. No se imaginaba el francés que acabaría de su lado.

paris2

Todos contuvieron la respiración hasta que la amenazadora tormenta en el celaje rompió en forma de Eto’o, ‘Neng’ de ébano. Fiel abrelatas de las grandes ocasiones, el camerunés no desperdició la pared invisible, sutil y plástica de Larsson, una cartilla más rentable que la de las abuelas. Antes casi de la recepción, el ‘9’ la puso, veloz como un antílope, entre los milímetros que separaban a Almunia, sufrido sustituto, de su palo.

A partir del empate, todo se volvió más rápido, el césped brilló más que nunca y sobre el estadio cayó la gran hecatombe de agua que el partido exigía. Deco la pisaba, a Puyol —ya gran capitán— le sobraba camiseta, Márquez aguantaba, Ronaldinho sufría entre sus dientes y Rijkaard conseguía indicar con los brazos por encima de los hombros. Hasta que un latigazo dispuso la jugada eterna como en un partido del FIFA.

Belletti, postrero cambio de Oleguer, enfiló con pausa el pico del área, la abrió para un siempre dispuesto Larsson, y corrió y corrió hasta el corazón del Arsenal esperando la perfecta devolución del sueco, arquitecto del día, que sí llegó. Todo sucedió en una milésima de segundo. Sin ángulo pero con fe, el anónimo héroe brasileño percutió y entre las piernas de Almunia pasó todo el polvo de estrellas. Belletti no se lo podía creer y, arrodillado ante el milagro, se tapó con las manos un rostro que ya mojaba la cortina de aguacero. Por fin las lágrimas bajo la lluvia. Puyol alzaría la ‘Orejona’.

Era la ‘Segunda’. Era todo. Había merecido la pena correr y aparecer en casa a tiempo para encender la tele. No la mereció tanto que te lo perdieras por el trabajo, pero sí que adivinases que eso no había hecho más que empezar. España aún arqueaba la ceja y el intento del ‘Follonero’ por colarse en la final mediante Manolo Escobar quedó en el imaginario de una plácida adolescencia que moría ese mismo día. Fue un tiempo en el que las tardes se detenían ante la vida, un tiempo del que siempre nos quedará París.

22/05/2014

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s