Galeras

Spain Soccer Champions League FinalJULIÁN CARPINTERO | En su habitación sólo faltaba ella. Javier Zanetti y el Inter empezaron a enamorarse mutuamente en el verano de 1995, cuando Massimo Moratti le fichó desde Banfield con su rostro imberbe, de adolescente, para que fuera el reflejo de Roberto Carlos en la banda derecha. Desde entonces lo había ganado prácticamente todo vestido de ‘nerazzurro’, pero el carácter trágico que la ‘Beneamata’ tiene pegado a la piel le había hecho fracasar, una y otra vez, en la Copa de Europa. Por eso, cuando ‘El Pupi’ se vio en el palco del Bernabéu recibiendo aquel trofeo de manos de Platini no se le ocurrió otra cosa que ponérselo por montera con la expresión más gutural que se le recuerda. No era para menos, 45 años después el Inter volvía a ser campeón.

Sólo los más optimistas habrían visualizado aquella escena en septiembre. La campaña anterior, la primera de Mourinho en el Giuseppe Meazza, sin ser mala, no calmó la sed de gloria que llevaba casi medio siglo agrietando las comisuras de la sufridora hinchada del Inter. La devastadora calma que sucedió a la tormenta del ‘Calciopoli’ aún permitió que el bloque que Mancini había consolidado en el trienio anterior ganara la Serie A por delante de Juventus y Milan sin pisar demasiado el acelerador. Supercoppas aparte, la decepción tras esfumarse la Coppa en las semifinales y, sobre todo, el pobre papel en Champions League, donde fueron eliminados en octavos ante el United de Ferguson y Cristiano, sembró de dudas un proyecto diseñado para poner Europa a sus pies.

Fue entonces cuando Mourinho, como si de Jep Gambardella se tratara, miró a las raíces de la centenaria institución a la que comandaba para hacer buena esa verdad universal que dice que sus segundas temporadas siempre son las mejores. Pensó en Helenio Herrera y en el dogma sobre el que giraba todo su ideario –“un equipo, una familia”­– y se decidió a limpiar el vestuario. A los veteranos Figo, Crespo, Dacourt y Cruz no les renovó el contrato; se cansó de Adriano, al que mandó al Flamengo; y se sobrepuso al hecho de que su archienemigo Guardiola le levantara a Maxwell y a un Ibrahimović con el que nunca llegó a conectar. Olía a renovación, puesto que en su lugar llegaron gregarios sin aires de vedettes de la talla de Diego Milito, Motta o Lúcio, a los que se unieron los despechados Eto’o y Sneijder, que serían los sherpas en su ascensión al Everest continental. Aún en invierno Vieira escucharía la llamada del Manchester City, aunque, como contraprestación, Moratti le recompensaría con el polivalente Pandev.

A partir de ahí, y apoyándose en los grandes tótems del vestuario de Appiano Gentile –Materazzi, Cambiasso o Stanković–, el técnico de Setúbal fue capaz de convertir a esa miscelánea de futbolistas en una galera cuya única misión era remar en la misma dirección sin cuestionarse las órdenes de su líder. Con una Serie A más apretada de lo que a él le hubiera gustado por culpa de la contestataria Roma de Totti y Ranieri, el Inter fue avanzando en la Champions League con pasos firmes pero seguros. La fase de grupos ya le puso en el camino del Barça, con el que empató 0-0 en Milán y perdió 2-0 en el Camp Nou, pero aun así pudo pasar como segundo de grupo tras derrotar a Rubin Kazan y Dinamo de Kiev. Este hecho le emparejaba en octavos, irremisiblemente, con un campeón de grupo, que no fue otro que su querido Chelsea, por entonces dirigido por Carlo Ancelotti. El 2-1 obtenido en el Meazza casi que hacía favoritos a los ‘blues’ en Londres, pero un solitario gol de Eto’o confirmó la sorpresa: el Inter estaría en cuartos. Allí le esperaba el CSKA de Moscú, que había derrotado al Sevilla de Jiménez, pero que hincó la rodilla tanto en la ida como en la vuelta por sendos 1-0, obra de Milito y Sneijder, respectivamente. El guion seguía lo previsto.

Mourinhoasperores

Y fue en las semifinales donde se vivió el momento más espectacular de aquella edición de 2010, pues Barça e Inter se volvían a ver las caras unos meses después de su primer combate. Dos maneras de entender el fútbol totalmente antagónicas que chocaron en 180 apasionantes minutos. Pedro, el hombre que solía brillar cuando las demás luces se habían apagado, adelantó a los de Pep en el Meazza –al que el Barça tuvo que viajar en autobús a causa de la nube de cenizas que el volcán islandés de nombre impronunciable esparció por el espacio aéreo europeo–, pero en un arreón de casta y coraje sin precedentes, Maicon, Sneijder y Milito pusieron el 3-1 con el que el Inter buscaría llegar a Madrid previa escala en Barcelona. Y es que la vuelta fue una guerra en la que los aficionados culés pasaron a la acción al intentar impedir que los jugadores interistas descansaran en su hotel. Ya en el partido, un Barça espoleado por un Camp Nou hasta la bandera, zarandeó a un Inter que, como narraría Norman Mailer en el Ali vs Foreman de 1974, aguantó en las jarcias sin más temor que De Bleeckere enviara a otro jugador del Inter a hacerle compañía al expulsado Motta. El estéril gol de Piqué no sirvió para evitar que el denostado traductor corriera desbocado hacia el círculo central para certificar que había derrotado al mejor equipo del mundo bajo el manto de los aspersores. La sensación de Xavi debía ser agridulce: no podría repetir título, pero el césped del Camp Nou nunca estuvo tan rápido.

A partir de ese día el Inter ya sentía que sería campeón en Madrid. El Bayern de Van Gaal, que en las semifinales acabó con el sorprendente Olympique de Lyon, iniciaría su particular penitencia de finales perdidas, con Robben a la cabeza, por culpa de un Milito apoteósico que emocionó al mundo del fútbol con sus dos goles y un muestrario de expresividad mientras Mourinho lloraba en la banda que sería suya unos meses después para fundirse en un tierno abrazo con Matterazzi. HH, Sandrino Mazzola, Luis Suárez y compañía tenían herederos. Habían tardado 45 años, pero mereció la pena. Y, aunque parezca mentira, Zanetti aún no había llegado.

20/05/2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s