Vuelta al mundo VII: Jinshan Sports Centre

SERGIO Y CHINAFIRMA DE SERGIO RODRÍGUEZ | No había sido la mejor de las noches. Desde que estaba viajando era la primera vez que estaba enfermo. Tiene guasa que después de ir al restaurante más limpio de China la comida me sentara como un tiro. Dio igual, la oportunidad de ver un partido de una nueva liga pudo con todos los dolores.

Shanghái es una ciudad enorme y muy cosmopolita. Aun así, llegar al estadio fue sencillo, con una parada de metro a las puertas del Jinshan Sports Centre. Lo que se convertiría en una odisea sería la búsqueda de las taquillas. Dar direcciones no es el fuerte de los habitantes del Reino del Medio, más todavía cuando las personas que preguntan no hablan ni una sola palabra de la lengua de Confucio. La providencia se puso de nuestro lado presentándonos a una chica que hablaba algo de inglés. A pesar de que su interés en el fútbol era nulo, no dudó en preguntar cómo podíamos dar con las entradas. Pese a seguir sus indicaciones nos costó un rato encontrar la taquilla. Sí, porque sólo había una. Sucia y escondida en una de las esquinas del complejo deportivo que envuelve al estadio. Por lo menos, el proceso de compra fue sencillo, las entradas baratas y tuvimos la oportunidad de charlar con uno de los hinchas del equipo visitante, el Tianjin TEDA. En este sentido, nos explicó que para su equipo el derbi era el que se jugaba contra el equipo de Pekín y que incluso solía haber incidentes violentos entre las dos hinchadas.

El partido correspondía a la última jornada de la competición y los equipos no se jugaban nada, por lo que el partido prometía bien poco, como al final se confirmó.

El Jinshan Sports Centre es un gran complejo deportivo situado en el sur de Shanghái donde hay varias canchas para la práctica de distintos deportes. Desprovisto de cualquier mística o concesión al fútbol, únicamente 7.000 aficionados poblarían las gradas y en los alrededores antes del partido sólo el despliegue de agentes de seguridad hacia presagiar que allí se fuera a jugar un partido. Apenas unos pocos aficionados con las camisetas azules del equipo local se refugiaron en ese último encuentro de competición.

Por dentro se trata de un estadio funcional, con pista de atletismo y unas gradas totalmente huérfanas. Unos pocos jóvenes animaban a su equipo desde uno de los fondos.

Del partido lo cierto es que hay poco que contar. El Shanghai Shenxin se pondría por delante en el minuto 3 y resolvería el encuentro en el 62 con dos goles de uno de los brasileños del equipo. El TEDA recortó distancias en el 89, pero de poco serviría. Un partido de balonazos largos y una falta de agresividad total. Todo muy similar al carácter chino.

Al final, los jugadores del equipo local desplegaron una pancarta para dar gracias a la afición por el apoyo que les había brindado durante toda la temporada. No hubiese estado de más que hubieran mostrado otra junto al equipo visitante pidiendo perdón por el partido que habían jugado.

Puedes seguir el resto del viaje en la página web: Brújula viajera.

04/05/2014

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