El extravagante triunfo del David holandés

zwolle_recortadaSERGIO MENÉNDEZ | Ni los más idealistas se esperaban un desenlace como el que se pudo vivir durante la final de la Copa de Holanda disputada entre Ajax y el modestísimo Zwolle. En caso de albergar alguna opción de que los llamados ‘Dedos Azules’ terminaran alzando el título frente a los chicos de Frank de Boer, a buen seguro que el marcador final rebasó con creces los pronósticos de quienes, por un momento, creyeron pecar de optimistas. Sólo un disparate con denominación de origen Tomás Guasch habría sido capaz de clavar el resultado del pasado domingo sobre el césped del estadio De Kuip un hito que incluso pilló por sorpresa a los Maldini, Fernando Evangelio y la hornada de ‘parabólicos’ que pueblan el espectro 2.0 actual.

Pese a concurrir a la final distando exactamente 30 puntos y cerca de diez puestos en la clasificación de la Eredivisie, competición que el Ajax lidera con solvencia a falta de un empate para enlazar su cuarto título de manera consecutiva, y el hecho de que el Zwolle lograra ascender a la máxima categoría del fútbol holandés hace únicamente dos temporadas, lo cierto es que el guión del encuentro responde a esa metáfora que suele repetirse con frecuencia en el deporte donde David tumba inesperadamente a Goliat. No en vano, quiso el calendario hacer coincidir la fecha del partido con el final de la Semana Santa, un domingo que lejos de traerle de nuevo la gloria al club capitalino, el más laureado de la Copa de Holanda con 18 trofeos en sus vitrinas, cayó en esta ocasión del lado supuestamente débil tras protagonizar dos intentos fallidos en las finales de 1928 y 1977. Si a ese componente religioso le incorporamos lo místico de que el escenario no fuese otro que el estadio del Feyenoord, el rival por excelencia del club de Ámsterdam, cada vez parece más obvio que algo se les escapaba a las casas de apuestas.

Y eso que el choque comenzó según lo previsto. No habían transcurrido ni cinco minutos cuando el lateral derecho Ricardo van Rhijn adelantó al conjunto ‘ajaccied’ con un magnífico derechazo desde fuera del área que se coló por la escuadra de Diederik Boer y desató la locura entre sus hinchas. Hasta tal punto llegó la histeria en la grada por el gol que una lluvia de bengalas se precipitó sobre el terreno de juego, tiñendo el ambiente de un gris y rojo más propio de las infernales Grecia o Turquía, que solamente logró disiparse tras 25 minutos de interrupción. Incluso un trajeado Edwin van der Sar se vio obligado a intervenir y saltar de nuevo al campo en calidad de director general del Ajax para calmar los ánimos de su afición.

El parón, sin embargo, provocó el efecto contrario en los jugadores del Zwolle, que volvieron del vestuario totalmente encendidos y con la única intención de imprimir al encuentro una tensión que les permitiera cortocircuitar al rival en el menor tiempo posible. Dicho y hecho. Al poco de reanudarse la acción después del descanso, Bram van Polen anotaba el tanto que, sumado a los dobletes de Ryan Thomas y Gyon Fernández, ponía el 5-1 con el que se llegaría al pitido final y que dio lugar a una nueva metáfora. En esta ocasión, a la hora de levantar el título, momento que la plantilla del Zwolle aprovechó para engalanarse con unos llamativos albornoces en tono magenta que terminaron de poner de relieve, por sí quedaba alguna duda, la humillación y el sonrojo al que acababa de someter este David a su particular Goliat a base de cinco balonazos que se clavaron entre las cejas del gigante como piedras lanzadas a golpe de onda.

23/04/2014

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