Buscavidas

NOLITO-CELTADAVID PALOMO | Los matriculados en periodismo por la Universidad Complutense mantienen que en cinco años puedes salir de la facultad sin aprender nada, pero, al menos, sabes buscarte la vida e instruirte en las miserias que vienen después de vivir en ese bloque de hormigón de la Ciudad Universitaria durante un lustro. Al final, los apuntes importan más bien poco cuando hay cinco millones de parados en la calle y España se convierte en el nido de rapiñas e influencias que marca la historia patria. Valga el ejemplo para ilustrar en pocas líneas la historia de Nolito, un jugador que, como los aprendices de ‘plumillas’, hizo sus prácticas en las mejores empresas y finalmente tuvo que buscarse la vida en otras partes. No importa que fuera parte de La Masía, como tampoco lo es que los futuros narradores de la actualidad hayan pasado y sigan pasando por MARCA o TVE. Al final, todos tienen que luchar contra las inclemencias que les van surgiendo por el camino. Y no son pocas.

Nolito llegó al segundo equipo blaugrana tras jugar en Segunda B y marcarle un gol al Real Madrid con el Écija en la Copa del Rey. Su velocidad, potencia y buen toque de pelota hicieron que La Masía se fijara en él como posible refuerzo para la primera plantilla, como talento a explotar en unos años. Y lo cierto es que sus 29 goles le presentaron como candidato a formar parte de un equipo comandado por Pep Guardiola. Así lo vio el hoy técnico del Bayern, que le hizo debutar. Pero el gaditano decidió salir de allí, dejar de ser un aspirante, un becario, para convertirse en una realidad.

Intentó dar ese salto en el Benfica, amparado por la luz de una ciudad que busca jugadores para poner su foco y ve volar a sus estrellas como el águila de su escudo. Anotó 12 goles y fue querido. Pero le llamó su tierra, Andalucía. El Granada reclamó sus servicios y él aceptó gustosamente. Un mal movimiento. Tres goles en un año le recordaron, que, de vez en cuando, los saltos son el primer paso a dar antes de caer al fondo de algún agujero. Y así fue, hasta que le rescató Luis Enrique para un Celta que buscaba la marca registrada de La Masía para mantenerse en Primera.

En Vigo es feliz. El gaditano ha vuelto a ser el de antes de Granada y se ha confirmado como el gran jugador que salió de Sanlúcar de Barrameda para buscarse la vida como futbolista. Sus diez goles en 31 partidos han contribuido a la salvación de un conjunto que ha cumplido prácticamente su objetivo. Con 40 puntos, el Celta puede respirar tranquilo lejos del Getafe, que cierra la zona de descenso con 32.

A sus 27 años, Nolito disfruta como lo hizo cuando era joven, tras pasar por siete equipos distintos, jugar en Segunda B con el Écija, al que estuvo a punto de subir a la categoría de plata del fútbol español, y deambular por campos de toda la geografía española. Al final, en Galicia ha encontrado un hueco donde sentirse a gusto, al lado de Luis Enrique, que poco a poco se ha ganado el calor de una afición que al principio dudó de él. Al final, lo importante es saber dónde ir y cómo hacer las cosas. Los apuntes, como en la facultad, valen para poco.

21/04/2014

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