Color en el banquillo

FotoSketcher - 30236ÁLVARO MÉNDEZ | Cuando Barack Hussein Obama llegó a la Casa Blanca tras ganar las elecciones en 2008, el mundo entero asistió a un acontecimiento único, al final de una leyenda de superación con tintes épicos. La barrera de los prejuicios cayó por su propio peso en un país que, a pesar de su naturaleza mesiánica, había explotado, esclavizado y discriminado a ciudadanos de color hasta hace apenas unas décadas. Convertido en icono mediático, el senador de Illinois protagonizó con descaro y esfuerzo el sueño americano al convertirse en el primer Presidente de raza negra en la historia de Estados Unidos.

Cuesta trabajo creer que el color de la piel siga siendo un contratiempo para la autorrealizacíon personal en los terrenos laboral y social en pleno siglo XXI, incluso en las sociedades occidentales. En el plano futbolístico, la discriminación ha ido extinguiéndose con el paso de los años y cada vez son menos los energúmenos que, desde la grada, dedican insultos racistas a jugadores negros para esconder sus propias limitaciones intelectuales. El talento de Eto’o, Drogba y compañía no entiende de superficialidades. Los banquillos, poco a poco, también han ido contagiándose de esta normalidad y han acogido a técnicos que han revolucionado la táctica y los sistemas de juego. Con sus altibajos, Ruud Gullit y Frank Rijkaard encontraron en la banda el lugar idóneo para continuar extendiendo su magia balompédica.

Pero, curiosamente, ha sido el país que vio nacer el deporte rey donde más dificultades han encontrado para asentarse como entrenadores. Así, en lo que llevamos de 2014, los tres únicos entrenadores de color que quedaban en la Premier League y en las cuatro divisiones inferiores han sido destituidos. Es el caso de Paul Ince, que dejó el Blackpool tras 11 meses en sus banquillos; Chris Powell, cesado por el Charlton; y Chris Hughton, que llevaba 22 meses dirigiendo al Norwich. Sin embargo, es en el siguiente nivel del sistema piramidal del fútbol donde han encontrado refugio aquellos técnicos de raza negra que intentan prosperar en las Islas Británicas.

Ade Akinbiyi, ex de Wolverhampton Wanderers, Leicester City y Stoke City, entre otros, se ha integrado en las filas del Colwyn Bay —club que actualmente milita en la Conference North— como técnico y jugador. Se une en este estrato a otros ex futbolistas de color que han dado el salto a los banquillos como Marcus Gayle y Marcus Bignot, mánagers de Staines Town y Solihull Moors, respectivamente. Evidetemente, no es la meta de Akinbiyi dirigir a una plantilla que entrena únicamente durante las tardes del martes y del miércoles y que reúne apenas a 300 seguidores cada fin de semana en las modestas gradas de Llanelian Road. Sin embargo, es sólo el comienzo.

“Tienes que empezar desde algún sitio. Pero nadie podrá venir y decirnos que no hemos hecho nada por lograrlo, que no nos propusimos unos objetivos y que no hemos peleado por conseguirlos. Hemos comenzado desde abajo y estamos tratando de abrirnos nuestro propio camino hacia la cumbre”. Éstas son las palabras de quien un día celebró sus tantos quitándose la camiseta frente a los miles de hinchas que cada domingo abarrotaban el viejo Filbert Street. El actual proyecto de Akinbiyi es una empresa más que complicada, aunque no menos que la de quien hoy en día rige los designios del mundo desde el Despacho Oval. Al fin y al cabo, cualquiera tiene derecho a soñar. Ya lo avisó el pastor Martin Luther King.

18/04/2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s