Primavera en Walton Lane

Everton v Liverpool - Premier LeaguePOR JULIÁN CARPINTERO | Walton Lane es el nombre de la calle que separa las avenidas de Goodison Road y Anfield Road, un simple dato cartográfico que traducido al mundo del fútbol sirve para dividir los dos mundos que coexisten en la ciudad que vio nacer a The Beatles. Everton y Liverpool. Azul y rojo. ‘Toffees’ y ‘reds’. Un antagonismo con más de un siglo de antigüedad en el que el equilibrio no existe, pues la balanza siempre tiene que decantarse hacia uno de los dos lados. Paradójicamente, la buena marcha de ambos conjuntos en las últimas semanas en la Premier League poder haber acabado con las nubes que llevan décadas impidiendo que el sol brille augurando una primavera como no se recordaba en el condado de Merseyside.

Hace menos de un año todo era pesimismo alrededor del Wellington Memorial. Una vez terminada la temporada, el Everton comprobó con amargura cómo el hecho de haber terminado sexto, por encima del rival y vecino, no le servía para disputar la Europa League de 2014 por una doble cruel casualidad. La plaza que se había ganado tras diez duros meses iba a parar, primero, a manos del Swansea –noveno en la tabla pero campeón de la Capital One Cup– y, segundo, a las del descendido Wigan, que tuvo la feliz idea de colarse en la final de la FA Cup y ganársela a todo un Manchester City. Para colmo de males, Alex Ferguson no quiso poner fin a sus 26 años al frente del United sin antes nombrar a dedo a su sucesor en Old Trafford, que no fue otro que su paisano David Moyes, quien llevaba más de una década dirigiendo desde el banquillo los designios del Everton. ¿Cómo decirle ‘no’ al deseo de un anciano Sir?

En la otra margen del Mersey el futuro tampoco se presentaba mucho más halagüeño. En su primera temporada, Brendan Rodgers no fue capaz de trasladar su idea de juego ni a la plantilla ni a la grada de Anfield, una falta de feeling que se tradujo en un decepcionante séptimo puesto en la Premier que, lejos de permitirle luchar por un campeonato que no levanta desde hace más de dos décadas, le dejó fuera de la Champions League por cuarto año consecutivo. Por si todo esto fuera poco, The Kop tuvo que despedir al carismático Jaime Carragher –que se retiró lastrado por las lesiones– y Rodgers puso en marcha una renovación que dio con los huesos de Pepe Reina en San Paolo, del mismo modo que a la progresiva cuesta abajo del capitán Gerrard hubo que añadir la sanción de diez partidos que Luis Suárez tendría que cumplir, una vez arrancado el curso, tras su mordisco pseudocaníbal a Ivanović. Entonar el “You’ll never walk alone” iba a ser, más que nunca, un ejercicio de fe.

Y es que todo lo que separó a Everton y a Liverpool desde que John Houlding rompiera relaciones con los primeros para dar vida a los segundos es lo que ha acabado por unirles en esta polinización del fútbol del noroeste de Inglaterra. Para recoger el guante que tan alto había dejado Moyes, en Goodison Park se confió en Roberto Martínez, el técnico español que había hecho posible que un club de barrio subiera los 39 escalones de Wembley para coronarse campeón. El más célebre de ‘Los Three Amigos’ se rodeó de su guardia pretoriana en el Wigan para conformar un equipo atrevido y proclive al toque al que se unieron jóvenes como Lukaku y Deulofeu y que ha presenciado la explosión del fenómeno Coleman, llamado a surcar la banda diestra de algún grande de Europa en la próxima década. Poco ha importado que el United, chequera en mano, se llevara a Fellaini el último día de mercado, pues entre Barry y Barkley han conseguido que nadie eche de menos el icónico peinado del belga.

Una situación parecida es la que ha propiciado que el Liverpool llegue a este tramo de la temporada con la condición de líder. Mientras se encontraba en la mutación de su estilo, el gran acierto de Rodgers fue apostar por jugadores jóvenes de las categorías inferiores como Flanagan y Steerling, reforzar la mermada confianza de Henderson y Allen, dejar hacer a Gerrard y aprovechar el gran estado de forma de Coutinho y, especialmente, de Sturridge durante el tiempo en que Luis Suárez estuvo ausente. No en vano, a partir del imparable retorno del charrúa –en el mejor momento de su carrera–, la escuadra ‘red’ ha clavado con autoridad su pica en territorios tan hostiles como el Emirates Stadium u Old Trafford.

Faltan únicamente seis jornadas para que la Premier League eche el telón a una de las campañas más igualadas que se recuerdan y tanto Everton como Liverpool dependen de sí mismos para lograr sus objetivos; es decir, clasificarse para la Champions League y cantar el alirón, respectivamente. Sin distracciones europeas, ambos tienen hambre y argumentos de sobra para pensar que el próximo 11 de mayo la ciudad de Liverpool podría vivir una atípica jornada en la que ‘toffees’ y ‘reds’ tomarían las calles para celebrar, cada uno por su lado, su primavera más colorida de las últimas décadas. Y eso no hay ciclogénesis ni alergia que pueda pararlo.

01/04/2014

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3 thoughts on “Primavera en Walton Lane

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