El amor en tiempos de Emery

Bacca-y-GameiroDAVID PALOMO | Hay días en que el destino elige juntar a dos personas en un mismo lugar, presentarlas, darles quizá un poco de alcohol –o un zumito– y convencerlas de que pasen el resto de su vida juntas. Así empieza la historia de la mayoría de las relaciones: en lugares imprevistos y en momentos aleatorios de la vida. El contacto suele darse en las fiestas del pueblo, en la cola de la discoteca o incluso en la verbena, como suelen recordar las personas mayores. Extrapolando el ejemplo al fútbol, esos encuentros son más fortuitos, si cabe, en los clubes medianos y pequeños, donde se juntan varias piezas sin saber el final del cuento, el resultado o las ganas de fiesta que traerán en el cuerpo. A veces, la química acaba con copas de ron a altas horas de la noche y otras con goles. Por suerte para el Sevilla, la pareja formada por Bacca y Gameiro ha elegido la segunda opción. Entre los dos llevan 31 goles, los mismos que Negredo en su mejor campaña.

El colombiano ha aparecido de la nada, a sus 27 años, cuando nadie le esperaba. Sin cartel internacional, llegó con la responsabilidad de sustituir al último de los grandes delanteros que había conquistado el Pizjuán. Y no ha defraudado. Contabilizando sus 30 primeras jornadas, ha anotado más goles en Liga (14) que la mayoría de sus antecesores: Luís Fabiano (3), Negredo (7), Šuker (5), Maradona (5), Saviola (5), Zamorano (8) y Polster (9). Sólo le hace sombra el recuerdo de Baptista, que había hecho 11 y acabó la temporada con 20.

La gloria le llega justo antes del Mundial y le aúpa como posible candidato a ocupar el puesto de Falcao. Precisamente, Bacca nació también en la Colombia atlántica, igual que el jugador del Mónaco. Allí tuvo que sobrevivir como pudo. Su actual mujer le pagaba el transporte para ir a Medellín y él se ganaba la vida vendiendo pescado. Hasta los 22 años no dejó de trabajar para dedicarse plenamente al deporte y asentarse en el Atlético Junior. Su gran temporada allí precipitó su salida hacia el Brujas belga, donde acudió Monchi para convencerle de fichar por el Sevilla. Y mejor no le podían haber salido las cosas. El ariete vive feliz en la misma casa en la que residió Luís Fabiano, una premonición que invita al optimismo.

Muy diferente es el caso de Kevin Gameiro, que tuvo que salir del PSG para seguir progresando. El joven francés ha sido una de las victimas de las multimillonarias inversiones que ha hecho el club parisino en los últimos años. Su calidad no se ponía en duda, pero cuando se le comparaba con Ibrahimović o Cavani salía perdiendo. Pero Monchi, atento, le rescató y se ha convertido en una de las revelaciones de esta temporada, demostrando que a sus 26 años está en la mejor edad para explotar y comerse el mundo.

La jugada le ha salido redonda al Sevilla, que vendió a Negredo por 25 millones de euros y fichó a esta dupla por 14’5. Es más, también salen ganando en la comparación de esta temporada. Bacca y Gameiro suman 31 goles, mientras que el delantero español ha hecho ‘sólo’ 26 y lleva sin marcar desde el 21 de enero. Es difícil pedir más por tan poco dinero. Al final, ambos han hecho cierto aquello de que es “mejor estar acompañado que solo”. ¿O era al revés?

23/03/2014

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