El retorno de Kum-Kum

kun_agüero_2SERGIO MENÉNDEZ | A todo español nacido a finales de la década de los 80 del siglo pasado que a fecha de hoy realice el ejercicio de introspección basado en escuchar al niño que, llegada la edad adulta, se instala en el interior de los hombres se le vendrá irremediablemente a la cabeza el recuerdo de series de dibujos animados de facturación japonesa. La televisión privada aterrizaba en el país y el llamado anime constituía una buena baza para irse abriendo paso en las audiencias a costa del público más joven. Títulos del orden de Bola de Dragóny Campeones: Oliver y Benjiocupan, a buen seguro, un sitio preferente en el recuerdo de quienes nacieron en 1988 y alrededores, que alguna vez se frustraron por no haber aprendido a marcar los tempos que les diesen la oportunidad de presenciar una onda vital brotando de sus muñecas o se empeñaron, sin éxito, en subir la pierna por detrás de la cabeza a la hora de chutar e imprimirle al balón la fuerza necesaria para que en su trayectoria hacia la portería describiese la figura de un halcón o, como mínimo, perdiera su esférica constitución y adoptase la forma propia de un huevo.

Pero mientras en España la chavalería se iniciaba en los misterios que encierra la carta astral gracias a Los Caballeros del Zodiacoy se buscaban sus primeros líos de faldas emulando a Chicho Terremotoen el patio del colegio, al otro lado del charco, en la localidad argentina de Quilmes, un pibito con madera de futbolista prefería entretenerse con las aventuras de Kum-Kum. Si bien el niño cavernícola no gozó de la popularidad en los televisores de nuestras fronteras que sí tuvieron Goku y la plantilla del New Team, tan del gusto resultó la serie para el muchacho que su abuelo, en una de esas licencias que sólo se le permiten a la gente de cierta edad, decidió rebautizarle. Sergio Leonel Agüero del Castillo pasaría desde entonces a ser conocido en el potrero con el sobrenombre de Kun, un alias que el futbolista bonaerense ha conservado hasta la actualidad, con un cuarto de siglo a sus espaldas y en las filas de un Manchester City que cruza los dedos por recuperar esta noche a ese futbolista de dibujos animados que ficharon hace dos temporadas y tratar de darle la vuelta a una eliminatoria vista para sentencia en el Emirates Stadium.

Salvo por el mote, nada tiene que ver Agüero con ese futbolista que aterrizó en España desde las filas de Independiente de Avellaneda por petición expresa de Toni Muñoz para sumarse a la disciplina del Cerro del Espino. Recién cumplida la mayoría de edad, el delantero llegó el verano de 2006 al Atlético de Madrid tras la debacle protagonizada por su paisano Carlos Bianchi y ese interino de timbre sabor a cazalla llamado Pepe Murcia, barbilampiño y haciendo gala de una redondez facial típica de un querubín que no constituía sino el presagio de que el rapaz sostenía entre los cordones de sus botas un fútbol celestial. Formado en primera instancia por Javier Aguirre, el ‘Kun’ creció en su temporada de debut a la sombra de un Fernando Torres que al finalizar la campaña se terminó de decidir a hacer las maletas y poner rumbo a Liverpool para luego formar dupla atacante con Diego Forlán. Merced a los goles del delantero charrúa se produjo el estirón profesional del argentino, que de la mano de Quique Sánchez Flores pasó a convertirse en la estrella indiscutible del equipo, un jugador con un desequilibrio y una capacidad para jugarse el balón y ganar partidos por sí mismo sólo comparable en Liga con un rosarino de nombre similar pero de apellido Messi. Pero una Intertoto (2007), una Europa League (2010) y una Supercopa de Europa (2010) después de llegar a la reserva del Manzanares, el enfrentamiento entre el técnico y el punta uruguayo se llevó por delante a Agüero, que tras el fichaje de Forlán por el Inter y del risueño Sánchez Flores por el Al-Ahli decidió hacer lo propio y buscarse las castañas lejos del Vicente Calderón. Finalmente y no sin especulaciones que apuntaban hacia una posible traición con el eterno rival, el entonces yerno de Maradona forzó su salida. Olvidada la cumbia de Los Leales y toda lealtad pasada, los hermanos Gallagher pasarían a ser su inspiración y el Manchester City su nueva casa.

Hoy, recién conquistada la Capital One Cup y con  Sergio Agüero de vuelta tras un mes de baja por lesión, la afición ‘sky blue’ clama al cielo para que su delantero, como ya hiciese con el agónico gol que supuso la victoria de los ‘citizens’ frente al Queens Park Rangers en el último partido de la Premier League 2011/12 y la reedición de un título liguero después de 44 años, se disfrace esta noche de Kum-Kum, aseste al Barcelona el enésimo mazazo de la temporada y obre el milagro que les permita seguir adelante en Champions League.

12/03/2014

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