El candidato en la sombra

PSGJULIÁN CARPINTERO | La inmensa mayoría de aficionados del Bayer Leverkusen pensará que es una utopía remontar el devastador 0-4 que aquel ciclón vestido de blanco dejó a su paso por Renania del Norte-Westfalia hace ahora tres semanas. Sin embargo, Sami Hyypiä, el timonel del navío rojinegro, debe ser capaz de convencer a sus hombres de que en el fútbol no hay imposibles. Y lo cierto es que al espigado finés le sobran motivos para pensarlo, pues él fue titular el día en que el Liverpool consiguió que todos los corazones de Europa latieran al ritmo del ‘You’ll never walk alone’ tras sobreponerse al 0-3 que el Milan les estaba endosando en la final de la Champions League de 2005. Una proeza sin precedentes a la que el antiguo zaguero ‘red’ tendrá que agarrarse para intentar acabar con el PSG, un conjunto aburrido de pasearse en Francia y que ansía palpar una gloria continental que históricamente le ha sido esquiva.

Pavel Nedved. Lothar Matthaüs. Ronaldo Nazario. Michael Ballack. Ruud Van Nistelrooy. Podrían ser estos los miembros de una selecta lista que agrupara a los mejores futbolistas de las dos últimas décadas; no obstante, si algo tienen en común todos ellos es la ausencia de la Champions League en su palmarés, un clan en el que no quiere ingresar Ibrahimović cuando cuelgue las botas. Y en ello está el irreverente Zlatan, quien personifica a la perfección lo caprichoso que puede ser el fútbol en algunos casos, pues a pesar de que el sueco es el delantero más impactante de este inicio de siglo la vetusta Copa de Europa se le ha ido escapando, año tras año, como arena entre los dedos. Pero esta temporada puede ser distinta, ya que el PSG parece haber asumido el papel de tapado de una competición que centra todos sus focos en Barça, Chelsea, Real Madrid y, sobre todo, Bayern de Múnich.

En este sentido, puede llegar a resultar frívolo hablar del PSG, un equipo que desde la llegada de Al-Khelaifi cada verano se hace con varios de los mejores futbolistas del continente, como un tapado. No en vano, de los 16 equipos que han alcanzado los octavos de final de la Champions la escuadra parisina sólo puede mirar por encima del hombro al Zenit de San Petersburgo y al Olympiacos en lo que a títulos se refiere. La Recopa ganada en 1996 luce en las vitrinas de la entidad como la gran conquista de un club que nació de la fusión del París FC y el Stade Saint-Germain hace poco más de 40 años pero al que las enormes expectativas le generan urgencias ante la inminente mayoría de edad de su único trofeo relevante.

No era un jeque, pero la llegada de Michel Denisot a la presidencia del PSG a principios de los 90 tuvo el mismo impacto que la del hombre fuerte de Qatar Investment Authority en 2011. Directivo de Canal +, Denisot abanderó la compra del club parisino por parte del canal de televisión, que administró una importante inyección económica que permitió la llegada de estrellas como Raí, Djorkaeff o Loko, un espléndido grupo dirigido desde el banquillo por el histriónico Luis Fernández, mito de la selección francesa y del propio PSG durante la década de los 80. Encarnado en una dura lucha con el Auxerre y el Mónaco por hacerse con la Ligue 1, el PSG echó el resto por la Recopa aquella temporada 1995/96, y, aunque no tuvo un camino sencillo –hubo de eliminar, sucesivamente, a Celtic de Glasgow, Parma y Deportivo de La Coruña– consiguió plantarse en la final, que jugó el 8 de mayo en el antiguo Heysel de Bruselas ante el sorprendente Rapid vienés, en el que destacaban un habilidoso centrocampista llamado Dietmar Kühbauer –quien terminaría jugando en la Real Sociedad– y un ‘panzer’ alemán que respondía al nombre de Carsten Jancker y que acabaría siendo fácilmente identificable en el Bayern de años después.

BrunoN'Gotty

Bruno N’Gotty celebró de este modo el gol que le dio al PSG la Recopa de 1996, su hasta ahora único título continental.

Lama; Le Guen, N’Gotty, Roche, Fournier; Djorkaeff, Bravo, Colleter, Guérin; Raí y Loko fueron los once hombres en los que confió Luis Fernández para intentar llevar a París el primer título continental al que optaba la capital francesa y que, finalmente, pudo acariciar tras el solitario tanto de N’Gotty en la primera parte. Fue entonces cuando al PSG le pasó lo mismo que a Edith Piaf, parisina universal: de tanto festejar se le quebró la voz demasiado pronto. Ya sin Fernández en el banquillo la Juventus le aplastó en la Supercopa de Europa por un global de 9-2 y la temporada siguiente perdió la final de la Recopa ante el Barça de Bobby Robson en el que curiosamente jugaba Laurent Blanc, el actual entrenador del Parc des Princes. Después, alguna participación esporádica en la Champions y el silencio.

Carlo Ancelotti fue quien sembró la semilla de este PSG, que bajo las órdenes de Blanc ha avanzado con autoridad hasta los octavos de final y al que sólo un cataclismo impedirá estar en el bombo de los cuartos. No cabe duda de que Hyypiä y sus chicos pondrán todo de su parte para obrar el milagro, pero los Thiago Silva, Verratti, Lavezzi y Cavani parecen demasiado fiables como para hacer frente a cualquiera que se ponga en su camino y en el de ‘Ibra’ para poner a París en el mapa de las capitales europeas que presumen de tener una Champions League.

11/03/2014

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