¿Sí al velo en el fútbol?

imagen-sin-tituloÁLVARO MÉNDEZ | Muchos recordarán aquel histórico momento. La Selección femenina de Irán se encomendaba a Alá en los minutos previos al encuentro que iba a decidir su participación en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Frente a ellas, las guerreras de Jordania. Sin embargo, antes de que el colegiado pitara el inicio del partido, las futbolistas iraníes recibieron el ultimátum de la FIFA en que se las obligaba a despojarse del velo y de toda prenda que cubriese sus femeninas melenas. “Los jugadores y los funcionarios no mostrarán mensajes o eslóganes políticos, religiosos, comerciales o personales en ninguna lengua en sus equipajes de juego”, dictaba el reglamento que Joseph Blatter había firmado de su puño y letra. Claro y conciso.

Entre lágrimas, pero fieles a las leyes que establece el noble Corán en la sura 31 del capítulo 24, las persas decidieron retirarse y renunciar al sueño olímpico. “Di a las creyentes que bajen la mirada y que guarden su castidad, y no muestren  sus atractivos en público; así pues, que se cubran el escote con el velo. Y que no muestren sus atractivos a nadie salvo a sus maridos, sus padres, sus suegros, sus hijos, los hijos de sus maridos, sus hermanos, los hijos de sus hermanos, los hijos de sus hermanas, las mujeres de su casa, aquellas que sus diestras poseen, aquellos sirvientes varones que carecen de deseo sexual o a los niños que no saben de la desnudez de las mujeres”. Dios no dejaba lugar a dudas.

Sin embargo, el mismo organismo que hasta ahora se había opuesto con fiereza al uso de estos complementos ha decidido dar un giro de 180 grados a su política. Jerome Valcke, secretario general de la FIFA, utilizó la manida excusa del progreso del fútbol en países en desarrollo para defender esta nueva posición. Ahora bien, la medida afectará tanto a las mujeres musulmanas como a los hombres de otras confesiones religiosas. De hecho, uno de los colectivos que más ha presionado ha sido el de los sikhs de Canadá. Dicha minoría llevaba años reclamando la posibilidad de disputar partidos de fútbol con turbante, ya que los textos sagrados de su religión prohíben no sólo mostrar sus cabellos sino también cortarlos. Una nueva era balompédica se abre para estos grupos sociales, aunque no todos parecen estar de acuerdo con este polémico e inédito orden futbolístico.

Varios países ya han anunciado que no van a permitir la presencia de velos en sus terrenos de juego. Francia, eterna adalid del laicismo que ha experimentado un auge de la población islámica dentro de sus fronteras, ha sido la primera en salir al paso y justificó su negativa aludiendo al respeto a los principios constitucionales y legislativos que prevalecen en el país. El alarmismo que ha generado esta resolución entre algunos sectores sociales vaticina que no todo será un camino de rosas para quienes pretenden trasladar los hechos diferenciales desde los lugares de culto a los terrenos de juego.

A falta de saber cómo se va a poner en práctica esta nueva concepción legal, una cosa está clara. Tradicionalmente, el fútbol ha supuesto una herramienta para promover los valores del deporte y exigir el respeto de la integridad humana como condición indispensable para su práctica. Aquellos regímenes que discriminaban a su población por razón de sexo, religión o poderío económico eran penalizados y apartados de las competiciones internacionales más importantes. La nueva tendencia, en cambio, parece estar encarrilada a la apertura global con el único objetivo de encontrar nuevos inversores ante la crisis económica. Con el disfraz de la falsa globalización se ha instaurado un nuevo escenario que olvida sus raíces y que permite aberraciones como el uso del velo y la segregación de la mujer o el obsequio con un Mundial a un país bañado en oro negro que explota a sus trabajadores.

Puede parecer una teoría un tanto paranoica, pero es que uno ya no sabe cómo digerir las grandes dosis de relativismo, ignominia e hipocresía que emanan de los despachos zuriqueses de la FIFA.

07/03/2014

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One thought on “¿Sí al velo en el fútbol?

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