Lannister o Stark

FBL-WC2013-U17-CRO-MARJULIÁN CARPINTERO | Medir 135 centímetros no fue óbice para que el actor norteamericano Peter Dinklage ganara el Globo de Oro al mejor actor de reparto en 2012 por su interpretación del enigmático Tyrion Lannister en la aclamada “Juego de Tronos”. Al jurado no le quedó más remedio que rendirse a aquellas escenas cargadas de dramatismo en las que Dinklage aparecía combatiendo en las murallas de la ciudadela de la ficticia Desembarco del Rey, un paisaje que tenía su escenario real en la ciudad croata de Dubrovnik. Emplazada en la región de Dalmacia, ‘La perla del Adriático’, como se la conoce, se ha convertido en los últimos años en uno de los epicentros del turismo europeo gracias a su aire medieval y a las aguas cristalinas que la rodean. Así, es en Dubrovnik donde ha puesto sus ojos Andoni Zubizarreta, que en esta última semana se ha enarbolado la bandera de los Stark para llevarse al Camp Nou el gran tesoro de la villa, el mayor talento que ha pulido Croacia en el último lustro.

Como ya hiciera Eden Hazard hace algo más de un año para anunciar su fichaje por el Chelsea, Alen Halilović también eligió sus redes sociales para comunicar a su legión de seguidores que la próxima temporada sus fotos las subirá desde Barcelona. Según han anunciado los medios de comunicación más próximos a la entidad blaugrana, el club que preside Josep María Bartomeu pagará algo más de 5 millones de euros al Dinamo de Zagreb para hacerse con los servicios del prometedor mediapunta balcánico, que el próximo mes de junio cumplirá 18 años y que, en un principio, tendrá ficha como jugador del filial junto a los Grimaldo, Dongou o Adama. No en vano, la adaptación al Barça puede suponer un problema para un futbolista que a lo largo de su corta carrera ha tenido que amoldarse a diferentes sistemas y que, a diferencia de la mayoría de chicos de las categorías inferiores blaugranas, no ha sido educado bajo la premisa del toque y la posesión, un hándicap que podría acusar a la hora de dar el salto al primer equipo. Porque la habilidad se le presupone.

Eléctrico e inteligente, Halilović no es sino el último exponente de la gran escuela croata que tanto talento ofensivo ha sido capaz de moldear a lo largo de la historia. Desde Boban, Prosinečki y Asanović hasta los más recientes Rakitić, Badelj o Kovačić, todos ellos se han distinguido por hacer gala de una calidad exquisita empañada, en ocasiones, por un carácter pasional y un tanto anárquico, reflejo del polvorín en que la guerra convirtió a la región a mediados de los 90. En este sentido, el brillante Halilović tiene dos espejos en los que mirarse y que pueden marcar el devenir de su trayectoria; el otro engordará su cuenta corriente pero le condenará al más doloroso de los ostracismos; uno le llevará a convertirle en un nombre de referencia durante los próximos lustros. Son las de Kranjčar y Modrić dos vidas prácticamente paralelas que terminaron por bifurcarse hacia el fracaso y el éxito.

Criados en la cantera del omnipresente Dinamo de Zagreb, Niko y Luka –a los que apenas separa un año de diferencia– irrumpieron con fuerza en el año 2006, cuando fueron convocados para jugar el Mundial de Alemania. El primero, que había cambiado el Dinamo por el Hadjuk Split, era espigado y potente, fácilmente distinguible por una conducción elegante y un preciso disparo desde media distancia, credenciales más que de sobra para que su padre Zlatko, por aquel entonces seleccionador ‘vatreni’, le diera las riendas de un equipo que, sin embargo, no pudo superar la fase de grupos. El segundo, menudo y travieso, había empezado a despertar la admiración del Maksimir con esa melena rubia al viento y esos pómulos tan marcados que, tras dos quiebros imposibles, le hicieron ganarse el sobrenombre de Cruyff de los Balcanes’. Con el ocaso de los hermanos Kovač, Pršo y Šimić no cabía duda de que el futuro croata debía descansar en sus piernas.

La sensación se acentuó cuando, tras la cita mundialista, el Portsmouth se lanzó a por el fichaje de un Kranjčar que se erigió en el timón de un equipo cuya máxima aspiración era acabar en mitad de tabla. Londres los reunió de nuevo a ambos cuando el Tottenham, que por expreso deseo de Juande Ramos había tirado la casa por la ventana por Modrić tras su gran Eurocopa de 2008, contrató a Kranjčar con el objetivo de dar más amplitud a su fondo de armario. Sin embargo, y aunque ellos aún no lo sabían, sus roles ya estaban definidos de cara al futuro. A medida que el fútbol de Luka crecía hasta convertirse en el centrocampista más deseado de Inglaterra, el de Niko se iba apagando sin que nada ni nadie pudiera frenar la caída en picado. Como no podía ser de otra forma, los dos salieron al unísono de White Hart Lane en el verano de 2012. La hinchada ‘spur’ lloraba la marcha de Modrić, que aterrizaba en el Santiago Bernabéu a cambio de 40 millones de euros y por petición expresa de José Mourinho, mientras Kranjčar se marchaba al Dinamo de Kiev sin dar siquiera un portazo.

Modrić es hoy uno de los cerebros más cotizados del fútbol mundial, pieza indispensable en el Real Madrid y estandarte de la Croacia que acudirá al Mundial de Brasil al tiempo que Kranjčar se oxida en la segunda división del balompié inglés en las filas del Queens Park Rangers, desahuciado de la selección y sin expectativas de que su carrera llegue a ser lo que prometía. A Halilović aún le quedan muchos años para pulir todo el fútbol que esconde en ese rostro imberbe, pero tiene que ser capaz de actuar con frialdad y elegir la opción correcta para ser Niko o Luka. Lannister o Stark. De momento, la cabellera bermeja ya le avala.

04/03/2014

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