Sicigias

FC Basel 1893 v FC Schalke 04 - UEFA Champions LeagueJULIÁN CARPINTERO | Resulta complicado asociar el concepto de ‘sicigia’ si uno no está familiarizado con la astronomía, la ciencia que fue elevada a los altares del conocimiento por Tales de Mileto, Copérnico o Galileo. La palabra, que procede del griego y que literalmente significa ‘reunión’, se emplea para designar la alineación de, al menos, tres objetos celestes que en condiciones normales suelen ser el Sol, la Luna y la Tierra o algún otro planeta. Las sicigias no son un fenómeno que puedan ser vistos con frecuencia; no obstante, se dan cada cierto tiempo. Esa es la sensación palpable en Gelsenkirchen antes de la visita del Real Madrid en la ida de los octavos de final de la Champions League, una eliminatoria que el Schalke aparenta dar por perdida de antemano pero que puede convertir en una ratonera si sus hombres de arriba orbitan alrededor de Draxler, la penúltima joya de la Mannschaft.

17 años y 177 días. Esa era la edad que tenía Julian Draxler el día en que Felix Magath, por aquel entonces entrenador del Schalke, le hizo debutar en la Bundesliga en un partido que los ‘mineros’ perdieron por 1-0 frente al Hamburgo. Su rostro imberbe y sus mejillas sonrosadas delataban a aquel mediapunta que saltó al césped sustituyendo a Ivan Rakitić en el minuto 83 con el dorsal ‘31’ a la espalda. Era el 15 de enero de 2011, pero ni los más grandes habrían podido ser capaces de cambiar el rumbo del encuentro en apenas siete minutos. Diez días después, en el partido de cuartos de la Copa de Alemania que los de Magath empataban 2-2 contra el Núremberg, Draxler entró a falta de cinco minutos del final de la prórroga, cuando todo hacía indicar que la tanda de penaltis se pondría la toga de juez para decidir quién sería el rival del Bayern de Múnich en las semifinales. En la primera jugada en que el cuero llegó a sus botas, dribló a un rival con la derecha y con la izquierda, desde más allá de la media luna del área, descargó un latigazo que se coló en la escuadra de la portería del Núremberg. El Veltins Arena enloquecía mientras Raúl y Jurado corrían a abrazarle, aún incrédulos por la irreverencia de aquel adolescente. No cabía duda: había nacido una estrella.

Según datos de la Unión Europea, la cuenca del Ruhr pasa por ser la mayor región industrial de todo el continente. Surgida como una conurbación de once ciudades del estado de Renania del Norte-Westfalia, la zona fue ocupada por tropas belgas y francesas según lo acordado en el Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial y desde la década de 1950 ha integrado la explotación y el tratamiento del carbón y el acero de toda Alemania. Pero, como si de hulla o hierro se trataran, en las ciudades de Bochum, Dortmund y Duisburgo en los últimos años también han sabido cincelar futbolistas que han acabado por convertirse en iconos de los equipos de la región. Especialmente llamativo fue el caso de Olaf Thon, un entregado centrocampista, bajito y liviano, que fue recitado como un verso libre en el fútbol alemán de los 80 y los 90, donde el físico y la potencia de los Effenberg, Möller, Sammer y compañía marcaron la pauta a seguir. Pero Thon –que habría encajado a la perfección en el estilo de toque y calidad de la Selección que propuso Jürgen Klinsmann y que Joachim Löw ha continuado hasta hoy– no sólo fue capaz de sobrevivir, sino que además brilló al más alto nivel compitiendo con unas armas que en aquel momento no eran las más adecuadas para ganar la batalla del reconocimiento.

OlafThon

Así de risueño posaba Olaf Thon con la Copa de la UEFA que el Schalke le ganó al Inter en la temporada 1996/97.

Natural de Gelsenkirchen, llevaba escrito en su ADN la imperativa necesidad de defender el escudo azul y blanco del Schalke, el club de su ciudad, que le abrió las puertas de su primer equipo en 1983. Tres años después ya fue subcampeón del mundo con la RFA de Beckenbauer y en 1988 fue elegido por el Bayern de Múnich para ocupar el puesto de líbero que Matthaüs dejaba libre tras fichar por el Inter de Milán. En el vetusto Olímpico de Múnich se proclamó tres veces campeón de la Bundesliga, títulos que intercaló con el Mundial de 1990 antes de volver a su añorado Schalke en 1994 y completar su palmarés con dos DFB Pokal y una Copa de la UEFA.

Resulta inevitable pensar que Draxler, aun teniendo cualidades distintas de las que dieron a Thon el apodo de ‘El Profesor’, no vaya a seguir su mismo camino. En este sentido, Jens Keller ya estuvo a punto de perder a su diamante el pasado mes de enero, cuando Wenger pujó fuerte pero sin éxito para llevarle a Londres, pero todo hace indicar que Draxler cogerá la misma dirección que tomó Mario Götze la pasada primavera; es decir, que el niño que con cara divertida desangra a sus rivales cuando parece que les va a ofrecer un caramelo, se unirá a la impresionante nómina de atacantes de la que dispondrá Guardiola. No se ha ido y en Gelsenkirchen ya echan cuentas para saber volverá algún día.

El 10 de marzo de 1982 se produjo una espectacular sicigia en la que los nueve planetas del sistema solar se alinearon con el sol. De acuerdo que las posibilidades que el Schalke tiene para eliminar al Madrid son, a priori, mínimas, pero con Farfán, Kevin-Prince Boateng, Huntelaar y, sobre todo, Draxler no deben sentirse eclipsados. Los planetas ya se alinearon una vez.

25/02/2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s