‘Cañoncito’ de líderes

Gareth-Bale-Real-MadridDAVID PALOMO | No quiso el Madrid compartir confidencias con Jordi Évole ni ser sospechoso de nada. Se subió a lo más alto de la bancada, sacó su fusil y se vistió de líder. Dio el golpe de Estado sin Cristiano, pero con Bale destrozando las redes con cara de niño bueno, como aquel muchacho revoltoso que rompe el jarrón en casa de la abuela por jugar con el balón. El galés se erigió en capitán ante la ausencia del comandante. Demostró que las piernas legalmente más caras del planeta –las de Neymar todavía no se sabe cuánto valen– son capaces de hacer temblar el travesaño de la hegemonía que en pequeñas dosis seguía manteniendo el Barcelona.

Su candidatura a tercer mejor jugador del planeta llegó después de los Goya, cuando ya se cuentan los días para que las estatuillas de los Oscar convoquen a los galácticos. Su escenario es Hollywood, donde no hay ministros y los efectos especiales recrean parábolas perfectas, como su gol ante el Elche, un obús de esos que se lanzan sin tener en cuenta al enemigo, de los que en la Premier se intentan y en la Liga parecen estar prohibidos. ‘Cañoncito’ ha demostrado que no hace falta llegar a la portería dando 20 pases ni contraatacando: basta con soltar un latigazo desde 40 metros y mirar cómo enloquece el graderío.

Podía dudarse de su precio, pero no de su talento. ‘Valer’ tiene una doble acepción en castellano que, por un lado, hace referencia a la calidad y, por otra, al precio. La dualidad con la que el dragón más auténtico de Gales ha tenido que luchar desde su llegada al Bernabéu. Su vuelta al ejército que ataca la Décima no se ha antojado fácil. Ser el jugador más caro de la historia del fútbol tiene sus inconvenientes, aunque para Gareth sean pequeñeces. El día que realmente pensó que quizá no estaba preparado para vivir en el estrellato fue el de su llegada al Tottenham. Una lesión nada más llegar y los 24 partidos consecutivos sin ganar le hicieron sentirse el gafe del equipo. Así lo anunciaron los medios ingleses, que llegaron a dar por hecha su cesión al Birmingham. Pero consiguió cambiar la dinámica y hacerse fuerte hasta ese día en que conquistó el Giuseppe Meazza con tres goles contra el Inter de Milán.

A su llegada a España, a pesar de sus dificultades, ha conseguido que su radar funcione a la perfección y que sus objetivos vayan consiguiéndose poco a poco sin demasiado esfuerzo. Tras el partido ante el Elche, Bale suma ya diez goles en Liga aunque, prácticamente, su presencia haya pasado desapercibida. Su nivel no es el deseado, pues esas piernas largas y estilizadas son capaces de moverse más rápido aún. Pero han servido para ayudar a que el Madrid toque de nuevo el cielo. El liderato es la prueba de que la entidad blanca ha vuelto a ser un poco la de antes de Mourinho: el ruido ha sido silenciado por la paz, las ruedas de prensa explosivas han sido acalladas por las charlas amistosas con el entrenador y las cuestiones extradeportivas se han apartado para dejar hueco al balón.

El Madrid ha salido ganando de esta batalla de ‘pizzas y hamburguesas’ que es la Liga y afronta el miércoles la ‘cena en un gran restaurante’ que es la Champions, utilizando el símil que tanto le gusta a Pep. La siguiente cena de Ancelotti será en Gelserkirchen ante el Schalke 04, un equipo que debería entrar bien en el estómago, digerirse rápido y dejar espacio para que llegue el siguiente plato. Eso sí, que a nadie se le ocurra hablar de la Décima, que lleva años atascándose en el gaznate y no vaya a ser que…

24/02/2014

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