Juan sin miedo

juan_banderas_4_recortadaSERGIO MENÉNDEZ | No había hecho más que asomar la cabeza por el túnel de vestuarios cuando a Gregorio Manzano le empezó a reclamar una voz lejana que, sin embargo, le sonaba realmente familiar. El Sardinero acogía aquella tarde de domingo un partido de Primera división que enfrentaba a Racing de Santander contra Rayo Vallecano, Atlético de Madrid o Mallorca. El técnico visitante, haciendo honor a esa fama de estratega que le había llevado a ser conocido en su círculo de confianza como ‘El Napoleón de Despeñaperros’, quería examinar por sí mismo el estado del césped. Por si las moscas, no le fuese a ocurrir lo que a su corso álter ego en la campaña de Rusia y la falta de previsión diese con los huesos de su desconocido contingente sobre la estepa de los Campos de Sport.

Faltaban un par de horas para el comienzo del duelo y el estadio presentaba un aspecto desolador, tan frío como el viento que cortaba los banderines de córner. Y, sin embargo, ahí estaba él. Sin duda, había vuelto a ser el primero de toda la grada en picar el billete, tratando de caldear el ambiente e ir contagiando poco a poco de su entusiasmo el resto del público para que los jugadores saltasen al terreno de juego en lo que Juan solía denominar “el fragor de la batalla”. Pero el reconocer a un viejo conocido fue suficiente para dejar de ondear la bandera verdiblanca que tanta notoriedad le había granjeado por un instante y llamar su atención a ritmo de  “¡Gregoooooorio, Gregooooorio!” y “¡Ven, ven, amigo, ven, ven!”.

Consciente de que no pararía hasta que le hiciera caso, el bueno de Manzano cruzó el campo con ese andar parsimonioso que siempre le ha caracterizado mientras gesticulaba en un vano intento por calmar la excitación de su admirador. Sólo el típico vigilante de seguridad extralimitado en las labores de contención pudo restar algo de lustre a tan mágico reencuentro. Superado el escollo del guardia jurado, ambos se fundieron entonces en un abrazo de lo más sincero, intercambiaron algún chascarrillo sobre la marcha de sus respectivos planteles, recordaron los tiempos en que defendían un mismo escudo, se desearon suerte y Gregorio se despidió con un pellizco en la mejilla para después volver por donde había venido. Henchido de gloria, Juan hizo lo propio enarbolando su inseparable pabellón y poniendo banda sonora a la retirada de su predilecto con nuevos cánticos. Qué poco bastaba para hacerle feliz…

A riesgo de que los jugadores hoy entrenados por Paco Fernández cumplan su amenaza y se nieguen a jugar el choque que mañana les enfrenta a la Real Sociedad si el presidente de la entidad cántabra, Ángel Lavín, no ha presentado antes su dimisión, consumando de este modo su eliminación anticipada y el regreso a un olvido del que únicamente han podido rescatarle los goles de Mariano y la hazaña que supone para un equipo de Segunda B alcanzar unos cuartos de final de Copa del Rey, toca recordar a un miembro muy especial de su parroquia. Devoto de Marcelino García Toral, su salto a la fama se produjo gracias a Canal +, cuando un Michael Robinson con unas nociones de castellano iguales o parecidas a las actuales y un Josep Pedrerol que, no se sabe si por defecto de espalda o exceso de hombreras, parecía compartir sus americanas con Locomía presentaban ‘El Día Después’. Cañizares acababa de fichar por el Valencia y Ponseti lo hacía por Radio Caracol, pero el programa había dado ya sobradas muestras de una precisión milimétrica a la hora de localizar aficionados peculiares. Un trabajo finísimo, tan sólo al alcance de Javier Cárdenas, que había dado sus frutos en La abuela del Betis ese hincha del Rayo que sigue acudiendo a Vallecas megáfono en ristre, tan feo a los ojos de Luis Aragonés como un Citroën 2CV y, por supuesto, a Juan Sánchez Virumbrales. ‘Juan Banderas’, el más ilustre de cuantos hinchas han campado jamás por la pradera de El Sardinero y un embajador de Cantabria a la altura de los sobaos pasiegos, Miguel Ángel Revilla, las anchoas o David Bustamante.

El hecho de que nuestro protagonista no haya revelado nunca su verdadero origen ni tampoco la edad en que despertó su verdiblanca pasión nos lleva a suponer que nació en algún lugar de la provincia de Santander próximo a La Albericia y que tuvo claro desde bien pequeño su amor por el equipo de la tierruca. Una relación donde Juan ha permanecido fiel al Racing pese a los altibajos experimentados en materia de ascensos, permanencias y descensos a lo largo el tiempo, toda una montaña rusa de emociones que han forjado esa fe inquebrantable en el club, hasta el punto de que sólo la muerte de su madre, el destierro que sufre por parte de las peñas desde que se le ocurrió la brillante idea de bajarse los pantalones en un autocar, la falta de apoyo institucional y lo insolidaria que le resulta en ocasiones una grada que le miraba con recelo mientras se desgañitaba le hicieron tomar cierta distancia con el fútbol y pusieron a prueba su compromiso. Por si fuera poco, Canal + cancelaba la emisión del que hasta entonces había representado su principal filón y el altavoz que había forjado la leyenda de ‘Juan Banderas’ a través de himnos tan geniales como Ese Racing ejecutor o Izquierda, derecha, ¡muévelo!, lo que reducía considerablemente las posibilidades obtener apoyo mediático.

Sin embargo, nada consiguió doblegar por completo al rebautizado como ‘Bravo Luchador’ que, al igual que le ocurrió con el tiempo a ‘El Día Después’, volvió a escena con ilusiones renovadas, toda vez superados los fantasmas que le acechaban. Al fin y al cabo, había conseguido sobrevivir a Piterman. Dejaban de importar en adelante Ali Syed, la Ley Concursal, los triunviratos o si el equipo hacía huelga de brazos caídos, que su voluntad permanecería firme. A este Juan, a diferencia del personaje de los hermanos Grimm, no basta con derramarle una jarra de agua mientras duerme para crearle miedo. Su condición de cántabro y, en especial, de aficionado al Racing de Santander le ha hecho inmune a los chaparrones.

29/01/2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s