Eduardo Rodrigálvarez: “El Athletic no se elige, te elige él a ti”

Eduardo Rodrigálvarez El PaísENTREVISTA A EDUARDO RODRIGÁLVAREZ | Varón del santo oficio periodístico y cronista eterno del ‘sport’ favorito de Bilbao, Eduardo Rodrigálvarez pronto cayó del lado león y entendió que se tenía que poner a escribir. La historia del último Athletic transcurre por las líneas de gracejo y desparpajo que el maestro ha ido acumulando a base de atardeceres en ‘La Catedral’. Cuarteado por la siempre trágica coyuntura del periodismo, Rodrigálvarez es la metralleta que, en web o en papel, dispara metáforas de fútbol y ciclismo. Partidos de solteros contra casados y salmodias rockeras sobre la bicicleta para explicar desde el costumbrismo unos deportes que todos no podemos ver igual. Entre la aluminosis de la actualidad y el sueño hecho roca del nuevo San Mamés, el cronista grande nos disecciona el estado actual de las cosas y toma el pulso a la aorta invariablemente mística del Athletic.

PREGUNTA: ¿Cómo llegó un joven Rodrigálvarez a sentarse en La Catedral a tomar notas para sus crónicas del Athletic?

RESPUESTA: Jamás lo había pensado. Ya trabajaba en la sección de política del periódico Deia y, en una de esas reestructuraciones de la redacción, a un redactor jefe se le ocurrió proponerme para hacer las crónicas del Athletic. Él y yo compartíamos inquietudes culturales y pensó que el deporte también debía tener un tratamiento cultural, así que pasé de hablar de Arzallus a hablar de Javier Clemente.

P: ¿Cómo viviste el ERE de El País? Debió ser una situación difícil en una redacción de Deportes como la de dicho diario, con tanto recorrido.

R: Como todos. Nunca pensamos que un diario como El País podía llegar a vivir una situación así. Hay que tener en cuenta que no sólo era nuestro puesto de trabajo, sino que representaba nuestra imagen del periodismo, el que nos gustaba hacer, el que soñabas cuando estabas en la universidad. Así que no dejabas únicamente tu puesto de trabajo, sino que dejabas de formar parte de ese ideal periodístico.

P: ¿Qué pensaste el día que tuviste que recoger las cosas de tu escritorio de toda la vida para salir?

R: Sinceramente, lo que pienso ahora también: que el periodismo está herido, espero que no de muerte. No porque nos fuéramos los ciento y pico compañeros de El País, sino por la cantidad de compañeros de tantos medios que habían salido antes que nosotros y los que siguen saliendo después.

Cebrián El País

P: A tu modo de ver, ¿quién tiene la culpa de la crisis de El País, en particular, y de la del periodismo, en general?

R: La situación del periodismo en España da para un tratado de muchos volúmenes, pero tengo la sensación de que se está trivializando la profesión, cada vez más mísera en recursos, cada vez menos valorada en todos los sentidos.

P: En tu regreso a El País firmaste la crónica ‘Aluminosis en La Catedral’. ¿Crees que el periodismo, y por extensión el deportivo, adolece de esta misma patología?

R: Yo diría que tiene una infección generalizada que le impide respirar. El periodismo o es molesto o no es periodismo; o es respetuoso o no es periodismo. Ahora se han impuesto los criterios del mundo del corazón y los medios, en muchos casos, se han alineado con los clubes, con los partidos, con éste o aquél poder económico y así es imposible hacer periodismo. Creo que se está gestando un nuevo periodismo que no tiene nada de nuevo ni de periodismo.

P: Se te considera maestro en la profesión por añadir el sentido del humor y la referencia cultural en tus crónicas futbolísticas y ciclistas. ¿En qué momento viste que añadir expresiones como ‘partido de solteros contra casados’ podían empatizar con el lector?

R: La palabra maestro es la más grande que existe en el diccionario español, lo que demuestra que el ministro Wert no conoce muy bien el diccionario español. Así que maestro son palabras mayores para mí. El periodismo deportivo tenía que cambiar desde el momento en que todos los aficionados tenían la posibilidad de ver todos los partidos por televisión o de ver todas las grandes carreras ciclistas. Ya no había que contarles lo ocurrido, sino valorar lo ocurrido, opinar sobre lo sucedido. Así que nuestra vida tenía que cambiar.

Ya no éramos sólo ‘el señor privilegiado que podía estar donde casi nadie estaba’, sino una referencia de opinión para bien o para mal. En ese sentido, el estilo pasaba a ser más importante que la descripción. Alfredo Relaño, Santi Segurola, Jorge Valdano, José Sámano, Carlos Arribas… Eran referentes muy importantes en mi trayectoria y los siguen siendo. Además, Albert Camus no sólo era un gran novelista, sino que fue portero de fútbol. Si él había jugado al fútbol es que el ese deporte tenía que ser importante.

Uruguay Soccer

P: ¿Ha sido fácil compatibilizar el amor por el Athletic con escribir con cariño y ecuanimidad las crónicas de la Real Sociedad?

R: Nunca he escrito con amor y nunca he practicado el periodismo de club. Me ha ayudado el hecho de escribir de deportes para un diario de tirada nacional, lo que significa que tienes que tener dos ojos. Además, ver solo a un equipo es perder la mitad del fútbol. Es como ir al cine a ver cómo actúa un actor y no ver la película. Siempre me he sentido y me siento muy a gusto escribiendo sobre la Real, un equipo al que vengo siguiendo periodísticamente desde que jugaba en Atotxa y he vivido durante muchos años sus alegrías y sus tristezas.

También he escrito sobre el Racing, el Deportivo, el Sevilla, el Zaragoza, etc. Todos son equipos de fútbol y todos practican un deporte que me apasiona, aunque sé que hay forofos en Bilbao que piensan que soy de la Real y forofos de San Sebastián que piensan que soy del Athletic, sin darse cuenta de que para mí ir al fútbol es como ir al cine: nunca pensé dónde había nacido Coppola o Marlon Brando para emocionarme con “El Padrino”.

P: Imaginamos que con tus textos para El País cuentas con menos tiempo. Pero ¿volverás a las entregas de ‘Mi vida secreta en San Mamés’?

R: Volveré, pero no es fácil. Durante varios meses he estado escribiendo un libro, ‘Historias de San Mamés’, que fue publicado en noviembre y ‘Mi vida secreta en San Mamés’ ha tenido que seguir siendo secreta. Pero volveré a escribirla porque, probablemente, ha sido lo más gratificante que he escrito jamás.

P: ¿Se puede ser periodista hoy en día y no tener Twitter? ¿Cuál es tu relación con las nuevas tecnologías? ¿Piensas que son peligrosas para la profesión?

R: Se puede ser periodista y no tener Twitter. De hecho, hay grandes periodistas que no tienen Twitter o, si lo tienen, no lo utilizan. Twitter debe ser una posibilidad, no una esclavitud. Las nuevas tecnologías no son ni buenas ni malas en sí mismas. Lo importante no es el soporte del periodismo, sino el periodismo que se haga en los nuevos soportes.

La lucha no es entre el papel y las webs, sino lo que hacemos con lo uno y con lo otro. Un compañero ponía un ejemplo muy gráfico: “Lo importante no es la botella de Coca-Cola, sino que sigas ofreciendo Coca-Cola”. Hoy existen buenas webs y malas webs, como existen buenos periódicos y malos periódicos en papel. Lo que no tengo yo tan claro es que el único futuro del periodismo pase por las nuevas tecnologías. Al menos a medio plazo, no.

Uriarte

P: ¿Cuál es tu primer recuerdo cuando hablamos de fútbol?

R: Creo que lo contaba en ‘Mi vida secreta en San Mamés’: una jugada de Fidel Uriarte en La Catedral, siendo yo un niño, aunque no recuerdo ni quién era el rival ni cuál fue el resultado, pero aquel taconazo de Fidel se me quedó grabado. Después vino Iribar, con esa figura imponente que demostraba que la humildad puede ser imponente. Y ahí empezó todo…

P: ¿Con qué Athletic de las últimas décadas te quedas? ¿El campeón de Clemente, el ilusionante de Luis Fernández, el transgresor de Bielsa o el prometedor y actual del ‘Txingurri’?

R: Difícil elegir, porque todos los ejemplos son positivos, distintos pero bellos, y todos con el mismo tronco común: la actitud sobre el campo. Si se pudieran resumir en uno esos ejemplos, al que yo añadiría sería el Athletic de los 70 con Koldo Aguirre en el banquillo. El Madrid y el Barça serían comparsas de la Liga –toma ‘bilbainada’–. Creo que Bielsa le imprimió carácter al equipo y le hizo creer en sus posibilidades, pero reconozco que siempre he tenido debilidad por Ernesto Valverde.

P: El mítico San Mamés nos dejó en 2013. ¿Qué se siente cuando vives la demolición del histórico campo donde has visto pasar tantas tardes de tu vida?

R: A los que no les gusta el fútbol decir que se borra una parte de tu vida les parece una exageración y una cursilada. Pero allí hemos pasado a veces más horas que en nuestra propia casa. Y San Mamés era más que un campo de fútbol. Siempre recuerdo la magnífica canción que Serrat dedicó al Cine Roxy, “Los fantamas del Roxy”. Ojalá Serrat hubiera sido del Athletic para haberle escrito una canción así.

P: ¿Cuál ha sido tu tarde más emocionante en San Mamés?

R: Emocionantes han sido todas, pero si hay que elegir una me quedaría con la final de la UEFA contra la Juventus en 1977. Nunca una derrota fue tan conmovedora. Ahí se vio la dimensión de San Mamés.

Athletic 1977 Juventus

P: Eso de nacer en la misma temporada que el Athletic ganó la Liga de mano de Fernando Daučík, ¿era una señal del destino para que eligieras a los ‘leones’?

R: El Athletic no se elige, te elige él a ti. Yo no concibo ser de otro equipo. Siempre digo que mi único dilema sería si el Begoña, el equipo de mi barrio y en el que jugué varios años, subiera a Primera división. Entonces sí que tendría un problema.

P: También en tus textos llegas a asegurar que Antonio Machado hubiese sido del Athletic de Bilbao. ¿Cómo piensa un buen ‘león’?

R: Estoy convencido de ello. Porque Machado amaba lo sencillo y no hay nada, futbolísticamente, más sencillo que el Athletic. Un buen ‘león’ piensa que en el infierno se puede ser feliz.

P: Parafraseando a Manuel Vicent, aseguras que “llegaste tarde” a la fiesta’ del Athletic. ¿En qué encuentro histórico te hubiese gustado estar presente?

R: Sin duda, en el famoso partido de la nieve frente al Manchester United. Esa fue la fiesta a la que no llegué tarde. Es que no llegué…

P: En la cercanía, ¿cómo viviste los casos de Llorente y de Javi Martínez? En este sentido, ¿es Bielsa un revolucionario del siglo XXI a la altura de lo que pudo ser Mr. Pentland a principios del XX?

R: Bielsa es indescriptible. Un tipo tan singular que es imposible comprenderle del todo. Si eso es estar loco, yo quiero estar loco. Pentland fue otro revolucionario: ¿se imagina alguien a un entrenador en activo escribiendo artículos periodísticos?

Los casos de Llorente y Javi Martínez sólo demuestran que el cambio brutal operado en el fútbol también afecta al Athletic. El Athletic es una isla en muchas cosas, pero no en esa.

Mr. Pentland

P: Cuando ves la Liga ahora, ¿echas de menos el fútbol con el que creciste periodísticamente y como espectador? ¿Qué añoras con especial cariño?

R: La nostalgia no es una de mis características. El fútbol ha cambiado en cuanto a preparación física y en considerar la elaboración como la mejor manera de llegar al gol, mientras que antes prevalecía el fútbol directo. Lo que añoro sobre todo es la falta de idolatría de los futbolistas que se cultiva ahora. Antes de Casillas existió Iribar, por poner dos ejemplos importantes de la historia del fútbol. Y añoro sobre todo el Brasil de los 70. ¿De verdad que aquellos futbolistas pertenecen al mismo país que los de ahora? Aquella democracia del Corinthians, aquel Sócrates, aquel Jairzinho… El Corinthians fue mi bandera.

P: ¿Es posible entender la sociedad vizcaína sin la influencia del Athletic? ¿Hay algún club en el que se parezca?

R: Para entender Bizkaia sin la influencia del Athletic habría que pensar en cuando no existía el Athletic. Después es imposible. ¿Otros clubes? Los hay pero, como decían Faemino y Cansado en su espectáculo, “parecido no es lo mismo”.

P: Particularmente, ¿te gustaría ver a la España de Del Bosque jugando en el nuevo San Mamés?

R: Sin ninguna duda. Yo siempre quiero ver a los mejores futbolistas cuanto más cerca, mejor. El problema es que los políticos de este país solo piensan en el palco y se la suda lo que ocurra dentro de seis años, cuando estén en cualquier Consejo de Administración. Su baile de máscaras es más infantil que una fiesta del Opus Dei.

P: Bajo tu punto de vista, ¿quién es la figura más importante en la historia del Athletic y por qué?

R: Si ningún género de duda, Iribar. ¿Por qué? Porque fue el mejor y porque en sus manos estuvo muchos años la historia del Athletic.

P: ¿Qué once jugadores conformarían tu alineación ideal de la historia del Athletic?

R: Esta es una pregunta trampa para los que no manejamos la memoria, sino los sentimientos. Pero vamos a ello. Me limito a los futbolistas que he visto y no a la enciclopedia. Me gusta hablar de lo que he visto. Es de lo único que puedo tener un juicio personal. Y los ordeno como antiguamente: 3-2-5. Así que: Iribar; Iraola, Goikoetxea, Aranguren; Urrutia, De Andrés; Dani, Guerrero, Sarabia, Uriarte y Rojo.

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P: ¿Cómo crees que se hubiera tratado hoy en día el conflicto que tuvo lugar entre Javier Clemente y Manu Sarabia?

R: Creo que no se hubiera tratado peor de lo que se trató. Por cierto, esa temporada yo comencé a escribir del Athletic. Debió ser la venganza por haber nacido el año en el que el Athletic ganó una Liga. Fue un conflicto muy desagradable. Creo que el periodista que mejor lo definió fue Patxo Unzueta con dos páginas memorables en El País bajo el título ‘El poder y la gloria’. Allí está todo dicho sobre lo que ocurrió realmente. Lo más triste fue que partió al Athletic en dos, como si Clemente y Sarabia fueran las dos mitades del Athletic.

P: 16 de enero de 1957. Athletic – Manchester United. San Mamés y un manto de nieve. ¿Qué te han contado de aquel día?

R: Lo que he leído. Y, sobre todo, lo que me he imaginado. Y lo que he hablado con Uribe de aquel día. Y lo que he soñado. Y lo que me ha contado Carmelo de aquella lesión. Y lo que siguen pensando los ingleses viejos. Con eso me vale.

P: ¿Nunca te has planteado escribir un libro similar a ‘A mí el pelotón’, de Patxo Unzueta?

R: Nunca me plantearía escribir un libro como Patxo Unzueta porque sé que jamás lo conseguiría. Pero sí tengo alguna idea que me anda rondando la cabeza como una bandada de moscardones. Aun así, no es el momento. Estoy en otra cosa que nada tiene que ver con el fútbol.

P: Si tuvieras que elegir un referente periodístico, ¿quién sería?

R: Si no creo en Dios, no puedo creer en un solo referente. Antes he citado unos cuantos, pero hay más y supongo que los seguirá habiendo, porque cada vez se escribe mejor. A Segurola, Sámano, Relaño, Valdano, Carlos Arribas y Patxo Unzueta añadamos a Ramón Besa. Y de los antiguos a José María Múgica. Pero el que más me ha impactado, el que más me ha marcado, ha sido siempre Joaquín Vidal, cronista taurino. Joaquín. Siempre Joaquín Vidal.

P: ¿Qué sueño deportivo le queda por vivir a Eduardo Rodrigálvarez?

R: Espero que muchos, pero las ambiciones con el tiempo se hacen más íntimas. Mi mejor momento periodístico lo viví en los dos Tours femeninos que viví con Joane Somarriba. Ahí me sentí periodísticamente feliz: fue una soledad compartida con la inmensa minoría que era el pelotón femenino. Nunca Francia me pareció más bella, y eso que yo soy muy francés en todos los sentidos… No sé, tengo un aprecio especial por ‘Purito’ Rodríguez. Me gustaría verle ganar algo muy grande, pero al mismo tiempo me conformo con que el Begoña suba a División de Honor, aunque no le interese a nadie.

P: ¿A qué personaje del mundo del fútbol te habría gustado entrevistar y no tuviste la ocasión?

R: A Sócrates, sin ninguna duda. Me parece el personaje más apasionante que ha dado el fútbol. Quizás se me note de qué pie cojeo…

P: De poder reencarnarte en un futbolista, ¿cuál elegirías?

Insisto: Sócrates. Porque demostró que el fútbol no es un fin, sino un medio. Aunque Panenka tampoco estaría mal, por los cojones que tuvo para hacer lo que hizo.

P: ¿Cuál es el mejor falso 9 que has visto nunca?

R: Probablemente, Sarabia. Aunque de falso no tenía nada, porque tenía el gol entre ceja y ceja.

P: ¿Y un falso 9 poco conocido de tu cosecha?

R: ¿Qué tal Mágico González?

26/01/2014

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