Beckenbauer, ‘der Kaiser’

beckenbauerFIRMA DE JUAN G. ARROITA | “Franz Beckenbauer levanta la cabeza y avanza elegantemente entre varios rivales, hace una pared con un compañero, alcanza la medular y cambia el juego brillantemente…Esta narración, tan habitual en encuentros en los que el bávaro era de la partida allá por la década de los 70, describía a la perfección la forma de jugar del más grande de los futbolistas alemanes. Un jugador que reinventó una posición, la del líbero, para convertirse desde la zaga en uno de los mejores de todos los tiempos.

Criado en un modesto barrio de Múnich, la mayoría de los chavales que corrían por el Giesing de los 50 apoyaban al gran rival del Bayern en la ciudad, el 1860. Su amor por ‘los leones’ daba a entender que sería cuestión de tiempo su fichaje por el histórico equipo muniqués. Sin embargo, todo se torció tras un partido que enfrentaría a su equipo, el SC 1906 München con el 1860. Un encontronazo con un defensor del 1860, que le terminaría propinando un bofetón, le hizo cambiar de parecer. “Nunca podría fichar por un club cuyos jugadores tienen este tipo de comportamientos”, espetaría más tarde.

Aquel acontecimiento provocó un giro repentino de los acontecimientos. El jovencísimo delantero –o extremo izquierdo– de 14 años, pasaba a reforzar al juvenil de un modesto de la segunda división alemana, el Bayern de Múnich. Con solo 19 años, y ya reconvertido en mediocentro, Franz contribuyó al ascenso del Bayern a la Bundesliga. Se consolidaron en la máxima categoría y comenzaron a llegar los títulos.

En 1966, tuvo la primera oportunidad de despuntar a nivel internacional. Franz era convocado por Helmut Schön para disputar el Mundial de Inglaterra. Los alemanes perdieron, pero Beckenbauer brilló y se mostró ante el mundo. Tras el partido, admitiría que la única diferencia entre su República Federal de Alemania y la Inglaterra de Sir Alf Ramsey había sido que Bobby Charlton, el mejor jugador de los británicos, había sido “un poco mejor” que él. No obstante, el propio Franz sería designado mejor jugador de aquella Copa Jules Rimet de 1966.

Para entonces, el juego de Beckenbauer había cambiado. Dejaba de ser un mediocentro para convertirse en un defensa que sacaba el balón jugado desde atrás y se incorporaba al ataque desde la retaguardia, causando incontables estragos en las zagas rivales.

El enfrentamiento entre Bayern de Múnich y Borussia Mönchengladbach –que también había ascendido en 1965– por la hegemonía en la RFA marcó una época en el fútbol alemán de la primera parte de los 70.  El pulso entre ambos se había convertido en un duelo entre el conservadurismo del sur (Bayern) y la juventud liberal del norte (Gladbach). Aquel dominio se tradujo en galardones, siendo recompensados en 1972 los muniqueses Franz Beckenbauer (Oro) y Gerd Müller (Plata), como el ‘potroGünter Netzer (Bronce).

En el capítulo internacional, Beckenbauer todavía no había dicho su última palabra. Había engrandecido su leyenda después de alcanzar las semifinales en el Mundial del 70. En aquel encuentro, considerado ‘El Partido del Siglo‘, la RFA sucumbió ante Italia en una prórroga de ensueño en la que el ‘Kaiser‘ disputó los últimos minutos con un cabestrillo en el hombro. Ni con esas perdía un ápice de clase el fastuoso líbero.

Cuatro años después, alcanzaría la gloria en el propio país federal ante una de las mejores selecciones que se hayan visto en la historia de los Mundiales, la ‘Naranja Mecánica‘ de Johan Cruyff. Aquella victoria, considerada sorprendente para muchos, era la confirmación de la fiabilidad y del dominio alemán. Una hegemonía que se prolongaría tres temporadas más con las victorias consecutivas del Bayern de Beckenbauer en la Copa de Europa.

Finalizada la temporada 1976/77, el ‘Kaiser‘ decidía aceptar la oferta del New York Cosmos. Allí compartiría vestuario con jugadores de la talla de Giorgio Chinaglia, Carlos Alberto o Pelé. Tres campañas después, volvería a Alemania para jugar en el campeón de Europa, un Hamburgo en el que saboreó nuevamente las mieles del éxito conquistando una Bundesliga más aunque siendo, en esta ocasión, un jugador con menor protagonismo que en su anterior etapa en Alemania. Así, regresó al Cosmos para colgar las botas 27 partidos después.

Un mito que no dejó indiferente a nadie. Como tampoco lo haría después como entrenador, devolviendo a Alemania la corona mundial en la Copa del Mundo de 1990. Esto sería solo un breve resumen de lo que ha significado Beckenbauer para el fútbol. Elegancia, fiabilidad alemana y mentalidad ganadora. El héroe alemán. ‘Der Kaiser‘.

12/01/2014

Juan G. Arroita es director de ‘Kaiser Football’.

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