Metal pesado

steve_harris_1_recortadaSERGIO MENÉNDEZ | Resulta en muchas ocasiones suficiente con echar un vistazo a los escudos de los clubes para hacernos una idea de su filosofía. Es lo que tiene la heráldica, que gracias a su extraordinaria capacidad de síntesis es capaz de resumirnos en una imagen fija  el ideario de instituciones que cuentan a sus espaldas incluso con más de un siglo de historia. Sobre todo en el caso de la Premier League.

Ya han pasado más de 125 años desde que William McGregor, entonces propietario del Aston Villa, tuvo la idea de crear junto a otros once equipos ingleses la Football League First Division, el campeonato que hasta 1992, momento en que se decidió refundarlo bajo su denominación actual, viene constituyendo la máxima categoría del deporte rey en Gran Bretaña. De hecho, como no podía ser de otro modo teniendo en cuenta que hablamos de la cuna del fútbol, pasa también por significar la liga más antigua de planeta. Y buena parte de esa tradición balompédica queda reflejada a través de los blasones de los diferentes equipos que a lo largo del tiempo han ido participando en el torneo. Ocurre, precisamente, con el West Ham United.

Fundado en 1895 por Dave Taylor y Arnold Hills, capataz y propietario de la Thames Ironworks and Shipbuilding Company Limited, respectivamente, este club nacido en el estuario que el río Lea forma en su confluencia con el Támesis en la boca de Bow Creek es quizá el que mejor simbolice la fidelidad a sus orígenes a través del escudo. Si bien su equipación primigenia, de riguroso y total azul marino, nada tiene que ver con la que a fecha de hoy le hace compartir indumentaria con los villanos de Bimingham que crearon la First Division, los trabajadores del astillero se preocuparon desde los inicios a la hora de plasmar la fabril naturaleza del Thames Ironworks Football Club –a la postre, West Ham United– en la que habría de ser su principal seña de identidad. Nada más apropiado para semejante fin que recurrir al martillo, herramienta por antonomasia de la metalurgia y la industria naval de finales del siglo XIX, y cruzar un par a modo de insignia, trasladándole así a la formación el aguerrido carácter de sus pioneros. Ya tendrían ocasión luego de sumar el Green Street House, ese edificio con forma de castillo donde se supone habitó Ana Bolena y que emerge tras los mallos de la formación londinense.

Así nació un conjunto que, gracias a la inestimable y desinteresada campaña de marketing a cargo de la película ‘Green Street Hooligans‘ ha despertado la filiación a la mezcla de azul celeste y granate por parte de gente tan ilustre como el mismísimo Barack Obama y estrellas de la canción entre las que figuran Ringo Starr y, especialmente, los miembros del grupo Iron Maiden. No en vano, los conocidos popularmente como ‘The Irons’ cuentan entre las filas de la legendaria banda británica de heavy metal con Steve Harris, el hombre que no sólo ha sabido aglutinar bajo una misma melena los roles de fundador, líder conceptual, bajista y único miembro junto al guitarra Dave Murray y la mascota ‘Eddie’, que ha formado parte del grupo desde su creación en 1975, sino que goza también de un pasado en las categorías inferiores del West Ham.

Si bien Harris sigue aprovechando los momentos de ocio que le permiten las giras para practicar un deporte que siempre le ha fascinado, poco queda en lo que a aptitudes se refiere del joven muchacho que un día acudió junto a un amigo a Upton Park y decidió entregar su corazón a la disciplina del East London. Esa fascinación repentina le llevó a querer imitar a sus nuevos héroes y volcarse en la carrera por convertirse en futbolista, destino para el que se hacía inevitable pasar por la cantera del club. Lo que no sabían los ojeadores del West Ham cuando le reclutaron con sólo 14 años es que en realidad se estaba incubando una estrella de los escenarios y no de los terrenos de juego. Por tanto, no corrió el joven Steve la misma suerte que Bobby Moore y el resto de los talentos salidos durante la década de los 60, un hito que llevó a la prensa a denominar al equipo bajo el apodo de ‘The Academy of Football‘, y al cabo del tiempo colgó las botas sin haber debutado siquiera como profesional, más interesado en la juerga que en el deporte y en busca de una nueva identidad dentro del mundo de la música. Pese a todo, Steve Harris nunca renunció por completo a su vocación original. Prueba de ello son las imágenes de Wasted Years, uno de los temas que ha contribuido a forjar la leyenda que hoy representa Iron Maiden dentro de ‘Hall of Fame of Rock‘. Una leyenda forjada, como no podía ser de otro modo, a golpe de martillo.

18/12/2013

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