‘Crazy’ Jones

vinnie_jones_1SERGIO MENÉNDEZ | El fútbol, como toda manifestación artística que se precie, es testigo de cuándo en cuándo de un fenómeno que hace coincidir en tiempo y lugar a varios miembros ilustres de una misma generación para desafiar los conceptos imperantes a cada momento en sus correspondientes disciplinas y sentar las bases de un movimiento totalmente nuevo que rompa con la norma vigente, revolucionando por completo la escena contemporánea.

Sin ir más lejos, a lo largo del pasado siglo XX han sido muchas y variadas las ocasiones que han desencadenado este cambio en distintas facetas de nuestra cultura, incluyendo la balompédica. Un proceso inspirado, según el caso, por su respectivo líder espiritual. Igual que la hornada de literatos surgida en el Ateneo de Sevilla tras la conmemoración en 1927 del tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora  tuvo (con permiso del resto) a su Pedro Salinas, de la misma forma que Salvador Dalí supone la mayor expresión del Surrealismo jamás realizada sobre un lienzo y, por poner un ejemplo cinematográfico más o menos reciente, igual que la fundación del proyecto ‘Dogma 95‘ contó con la participación tan activa de Lars Von Trier, en el fútbol sucede exactamente igual. Porque si los llamados ‘Busby Babes‘ del Manchester United tuvieron en Duncan Edwards a su principal exponente y gran estrella,  el ‘Grande Inter‘ de Helenio Herrera gozó de la dupla formada por Luis Suárez y Sandro Mazzola, el Bayern de Múnich de los 70 tuvo en Franz Beckenbauer a su particular ‘Káiser‘ y el Real Madrid contó con la Quinta del Buitre‘ liderada por un tal Emilio que ahora se encarga de las relaciones internacionales del club. Y aunque los equipos que se acaban de mentar suelen caracterizarse por haber pasado a la historia merced a un juego preciosista y un palmarés envidiable, los hay que también lograron hacerse notorios por motivos diametralmente opuestos.

Es precisamente lo que sucede con el Wimbledon de la segunda mitad de la década de los 80, cuando este barrio de la periferia de Londres que todo el mundo identifica hoy con el All England Tennis Club y los ‘total white look‘ de sus jugadores, hizo compañeros de vestuario a una generación de futbolistas que, como Jack ‘el Destripador‘ por las calles de la capital británica, sembraron el miedo por todos los campos de Inglaterra y parte del extranjero. Popularmente conocidos como ‘The Crazy Gang‘, el grupo formado por Dennis Wise, John Fashanu, Lawrie Sanchez, Wally Downes y Vinnie Jones, líder indiscutible de la sociedad, se hicieron un nombre entre los chicos malos del fútbol inglés por practicar un juego que rebasaba los límites del reglamento constantemente.

Cuenta la leyenda que fue Wally Downes y no Dave Basset, por entonces técnico del Wimbledon, quien acuñó el sobrenombre del equipo basándose en un grupo de humoristas ingleses de finales de los años 30 que, al igual que ellos, se caracterizaban por su carácter bromista y sus altas dosis de testosterona. De hecho, su actitud a la hora de saltar al terreno de juego dista muchísimo del estado de concentración con que los futbolistas suelen hoy afrontar los momentos previos al pitido inicial. Todo lo contrario, más bien, pues Vinnie y los suyos solían cruzar el túnel de vestuarios igual de relajados y divertidos que José Fernando y su grupo de amigos a la salida de ‘El Rey 2000‘. Nada que ver con su forma de tratar al rival, momento en que Vinnie trataba de explotar el poder de intimidación que todavía hoy le siguen confiriendo sus casi 190 centímetros del atura y unas facciones tan duras que aportan a su gesto la consistencia del mármol.

Si bien estaban considerados un conjunto que, comparado con el resto de clubes de la First Division británica, practicaba un fútbol bastante tosco y poco sofisticado, Vinnie Jones formó parte del Wimbledon que logró cosechar la FA Cup de 1988 tras imponerse al talentoso Liverpool de John Aldridge dirigido por Kenny Dalglish, apenas el único título digno de mencionar en la carrera de un hombre que ostenta el récord a la amonestación más rápida de la Premier League tras una entrada como jugador del Chelsea en 1992 a Dane Whitehouse, del Sheffield United, cuando solo habían transcurrido tres segundos de partido; asimismo, es el segundo jugador más veces expulsado de la competición tan sólo por detrás de Roy Keane, además de forzar la retirada aquel mismo año de Gary Stevens, defensa del Tottenham, después de que Vinnie le hiciese añicos la rodilla, una lesión de la que nunca llegó a recuperarse por completo.

Reconvertido en actor desde que colgase las botas en 1999, Jones venía compatibilizando desde hace algunos años los guiones de las películas con una nueva faceta como protagonista del documental ‘Vinnie Jones se la juega en Rusia‘ hasta que la semana pasada saltó la noticia de que le había sido diagnosticado un melanoma. Ahora sí, el camaleónico ex futbolista está obligado a cambiar de piel. Por lo demás, ya sólo queda esperar a que la enfermedad sea más benévola que Vinnie cuando agarró de sus partes nobles a Paul Gascoigne en la famosa imagen de ambos y le suelte dentro de poco.

04/12/2013

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